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Lo derecho es lo decente - jueves 11 junio 2020


• Volver a creer y propiciar las condiciones económicas y sociales que hagan posible la justicia y el bienestar para todos

 

Muy buenos días estimable lector gracias, muchas gracias por continuar prefiriendo este su Diario El Independiente.

 

Inicio esta columna comentando a Usted; para superar desigualdades y superar rezagos que nos heredara esta desgraciada pandemia del Coronavirus-19, es necesario volver a creer y propiciar las condiciones económicas y sociales que hagan posible la justicia y el bienestar para todos los mexicanos y prioritariamente con línea hacia nuestros hermanos Sudcalifornianos. Hoy nuestros campesinos y ciudadanos más pobres, como los indígenas, reclaman justicia inmediata; por lo tanto, cada familia será juez del cumplimiento de este compromiso por parte de las autoridades Gubernamentales Federales, Estatales y Municipales. Por conveniencia, por justicia o convicción y simple racionalidad, es el momento de actuar de una vez por todas, en el entendido de que la igualdad de verdad es de mujeres y hombres que reclaman justicia y bienestar.

 

Bajo este contexto: solo una Nación soberana puede asegurar la justicia para su pueblo. Si produce los satisfactores que demanda el desarrollo nacional, generando los empleos productivos que requiere nuestra economía, asegurar el bienestar material de la sociedad entera, combatir la pobreza extrema y dar apoyo a millones de mexicanos afectados por la pandemia de Covid-19, y que no tienen acceso a los beneficios del progreso, todo esto son tareas de elemental justicia que se asocian directamente con un proyecto de modernización para los sistemas de gobierno. Nuestras autoridades de los gobiernos tendrán que ser garantes de la soberanía y la justicia dirigiendo con mando el Estado, unir a los mexicanos, evitar una parálisis sin caer en el atropello de las decisiones, cuidar el futuro sin frustrar las expectativas y los esfuerzos de las generaciones presentes.

 

Por otro lado, nuestro gobierno debe garantizar por convicción que el sentido de una reforma de Estado es la justicia, merecemos un estado justo, que luche por erradicar la desalentadora e indigna lacra de la pobreza entre los mexicanos; por moderar las diferencias sociales excesivas e insostenibles, por ensanchar el ámbito de la igualdad de oportunidades, avanzar hacia un mayor equidad y que para lograrlo, se solidarice con quienes menos tienen y más lo necesitan. Es intolerable la pobreza, la marginación, la desigualdad de oportunidades, en la actualidad el trabajo de gobierno debe centrarse en la solución de los problemas sociales de nuestros conciudadanos más desfavorecidos, aplicando un nuevo balance entre justicia y libertad, entre libertades individuales y garantía sociales entre solidaridad e iniciativa personal, o sea me refiero a la fórmula de nuestro tiempo. Abatir la pobreza es abatir la restricción de las libertades.

 

Si bien es cierto que por el Covid-19, hoy en México sientan las bases de mejores oportunidades para todos y de mayor justicia y al mismo tiempo se fortalece la soberanía nacional y la participación del País en los grandes procesos de cambio a nivel mundial. Por eso, lo más importante para el Estado, precisamente es combatir frontalmente las carencias, limitaciones rezago, y las marginaciones, desde luego, debe ser un compromiso fundamental del gobierno porque el, lo sabe y el fin es un compromiso ético, moral, y de justicia para con el pueblo de México.

 

Concluyo; sin la participación conjunta y cotidiana de cada uno de los ciudadanos, de sus organizaciones, es imposible alcanzar los propósitos que se propongan sociedad y gobierno. Estamos ante un nuevo esquema económico, en donde todas las organizaciones sociales buscaran participar buscando ampliar las bases competitivas de manera eficaz y perdurable.