• Necesarios ajustes en la dirigencia panista para impulsar a Francisco Pelayo, Susana Zatarain y Edith Aguilar potenciales aspirantes a la sucesión del 2027. • El principal problema actual del panismo sudcaliforniano es la negligente dirigencia que representa Mares Aguilar. • De mantenerse en esa tendencia, Morena con o sin sus aliados repetirá triunfos electorales del 2021 y 2024.
Con la reciente visita del
dirigente nacional del PAN a la entidad, quedó demostrada una vez más la
necesidad de que ese organismo político haga algo urgente ante la pésima labor
que realiza su dirigente estatal Rigoberto Mares Aguilar, de hecho, lo más saludable
es que de una vez por todas le den las gracias y deje, por un lado, esa
limitada labor.
Para los militantes y
simpatizantes del blanquiazul cada día es más evidente que ese partido no trae
dirección. Está literalmente a la deriva.
Para muchos el principal
problema actual del panismo sudcaliforniano es la negligente dirigencia que
representa Mares Aguilar.
Lo más lamentable para los
panistas que aún tienen la esperanza de competir en el proceso sucesorio del
2027, es que cuentan con activos políticos que, entre otras cosas, aún no se
definen en participar, en parte porque no tienen un partido que garantice su
fuerza competitiva y por otro lado, la cerrazón interna que representa
Rigoberto Mares y que todo parece indicar resulta muy difícil de derribar.
El panismo local sabe que
cuenta con el potencial político del diputado federal Francisco Pelayo, de la
senadora Susana Zatarain y de la alcaldesa de Mulegé Edith Aguilar, sin
embargo, la evidente preferencia de la dirigencia estatal de impulsar a la limitada
diputada local Guadalupe Saldaña, inhibe la realización de actividades
realmente llamativas.
Obviamente nadie quiere
competir para perder.
Todos los competidores
políticos buscan las mayores posibilidades de dar la pelea.
Pero para Rigo Mares y
Guadalupe Saldaña parecen tener solo definidos sus respectivos intereses
particulares.
Está cada vez más claro que
las intenciones políticas hacia el 2027 de los referidos personajes (Mares y
Saldaña) solo esperan tener mejores condiciones para obtener candidaturas
plurinominales y no entrar a una competencia en donde ya desde ahora se observa
que Morena con o sin sus históricos aliados, puede volver a repetir los
triunfos obtenidos en las pasadas elecciones del 2021 y 2024.
Claro que en Morena bajo el
ejercicio del poder, el desgaste natural es evidente, sin embargo, volverán a
ganar si los panistas que ya gobernaron en dos ocasiones la entidad, no
despiertan de ese letargo en el que se encuentran bajo la actual directiva estatal.
Algunos esperaban que se
notara alguna diferencia a favor luego de la visita del dirigente nacional,
Jorge Romero, pero el balance realmente fue muy negativo lo que le abonó a la
decepción interna y externa ya muy notoria y que resaltaron, otra vez las
carencias de la fallida dirigencia actual.
Obviamente ya los observadores
políticos centran su atención en el diputado federal Francisco Pelayo, la
senadora Susana Zatarain y en la alcaldesa mulegina Edith Aguilar, porque entre
ellos puede surgir el abanderado o abanderada que compita en el 2027 por la
sucesión gubernamental.
Así que primero veremos hasta
dónde llega el sentido común de los panistas y prevalece una dirigencia como la
de Mares Aguilar, obcecada y cegada por los intereses particulares que tiene
que ver principalmente con las futuras candidaturas plurinominales que estarán
en juego a nivel federal y local.
Ya veremos qué sucede con el
panismo sudcaliforniano, que, de enfrentar ahora las elecciones, bajo las
condiciones actuales, sin lugar a dudas, volvería a perder.
¿No le parece así amable
lector?
Ya veremos qué sucede.