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En privado - sábado 09 noviembre 2019


• Ignorancia

 

Desde antes de desertar, --es decir como cada diciembre de cada año--, y tal como lo hacen los cobardes, los anodinos y los parásitos, las diputadas y los diputados (locales) se dedicaron a  matar el tiempo.

Y lo hicieron justamente como lo saben hacer: elaborando Decretos Paupérrimos,  Inconsistentes Puntos de Acuerdo e Iniciativas triviales. Pero jamás realizando acciones elementales y que beneficien al pueblo.

Y para recrearles la memoria (a ellas y a ellos) les diré que dejaron “pasar”,  lo relacionado a la Ley de Movilidad: y con su inexperiencia provocaron solo caos y desestabilidad. Además, prometieron que detendrían el Cambio de Horario y no cumplieron.

Y como si esto fuera poco, las y los diputados desconocen que existen actos importantes, donde  debe ponerse de relieve la responsabilidad civil para enfrentar un hecho, como lo es un accidente vial.

Me explicaré: hasta el día de hoy, en varios estados del país ya existe el Seguro Obligatorio de Responsabilidad Civil Vehicular.

Así es. Y cabe destacar que en todo el país, cerca del 60 por ciento de los autos no cuentan con un seguro, lo que se considera una cifra alarmante, porque tal situación conlleva a que finalmente  varios responsables de un accidente, sean condenados a prisión al no tener recursos económicos para responder, y en su caso, el afectado se queda sin recibir el pago correspondiente.

Pero esto lo ignoran nuestros flamantes legisladores. Como también desconocen que cerca de  la mitad de los propietarios de vehículos en nuestra entidad requieren de una póliza de Responsabilidad Civil que ampare los daños al vehículo y a la persona cuando ocurre un siniestro provocado por el titular de la póliza.  Y sobra decir que las y los diputados también ignoran que el Seguro de Responsabilidad Civil Vehicular ya se considera como obligatorio en todo México a partir de 2019. Pero también, --por ignorancia—“lo han dejado pasar”.

Y lamentablemente, mientras el estado se les deshace entre las manos, avientan la papa caliente y dejan todo el paquete al gobernador, toda vez que  bajo la sentencia de que “aquí no pasa nada”, inmersos en discusiones bizantinas y en pláticas carentes de argumentos y de análisis, han dejado  traslucir su desconocimiento en el debate de las ideas, y, por culpa de ellos, el pueblo sigue sumido en la indefensión, en la desconfianza y en la desgracia.

Y contrario a ello, Martes con Jueves y Jueves con Martes, --en todo un año--, con su índice en alto  profanaron la honorabilidad de un recinto erigido en aras de la libertad, de la soberanía, de la pluralidad y  la democracia, rasgando con sus uñas la cúpula parlamentaria de la legalidad y la libre expresión de las ideas.

Veletas al fin, sin principios ideológicos e insertos en intereses obscuros, bastardos y mezquinos, han caído en la inercia y en la holganza mientras con poses de diva han convertido la máxima tribuna del estado en la pasarela de reflectores, del exhibicionismo, del culto a la personalidad; y  proclives al protagonismo, a la ovación y al aplauso, han desdeñado los más nobles sentimientos del pueblo.

Un año pues de  perversidad, de apatías e indolencia de quienes con rostro cándido, sentados en la curul de la suerte, del fuero y el ocio, se han cubierto con la coraza de la arrogancia, de la presunción y la soberbia; y con argumentos pobres han hecho de la Tribuna, el reducto del discurso veleidoso y el confín de la oratoria ficticia, provocando que sus intervenciones sean nulas y reprobables.

Dicho de otra manera, en este corto o largo tiempo, han soslayado los asuntos torales de la sociedad lavándose las manos con el llanto de los inocentes, convirtiéndose en cómplices del desaseo y en protectores de la corrupción al no demostrar la reciedumbre, el vigor, la fuerza y el coraje para debatir.

Para no ir muy lejos, ellas y ellos – las diputadas y los diputados-- han sido muy comprensivos, muy conciliadores, muy cordiales, muy tolerantes y de gran corazón al perdonar el despilfarro, el abuso, el cinismo, el robo y la perversidad de aquellos que han saqueado las arcas de la gran mayoría de las administraciones municipales. Y quienes de paso, se mofaron de ellos (los diputados), de nosotros (el pueblo) y de nuestra Constitución.

Los recursos, pues, se esfumaron. Justo al igual que ahora y siempre en diciembre lo hacen las y los diputados.

En fin, los distractores –en ocasiones crueles-- como los que acontecen en estos momentos, (donde el contexto social sudcaliforniano se está convulsionando terriblemente en medio de la crisis económica y la violencia), sirven a los políticos para meter la cabeza y evitar que ruede.

Sin embargo, si  en ellas y ellos existe un átomo de vergüenza, deben aceptar y decir  que desde el propio Congreso del Estado se formulan acuerdos y se estilizan enjuagues y contubernios para evitar los transgresores concurran ante las instancias debidas para que den una explicación de sus desviaciones, de sus malversaciones, de sus triquiñuelas.

Qué desgracia pues que sean los de abajo, los más jodidos, los que aún sigan confiando en las y los diputados, cuando desconocen que persiste gente capaz de torcer, de violar y conducir la política por senderos equivocados del bajo mundo. Y que son éstos  los únicos culpables de trasgredir las normas de la política,  de menospreciar sus preceptos, de revertir sus acuerdos. Que son  quienes en nombre de la Ley y la Política conspiran, confabulan y  entretejen falsedades para eslabonar ingratitudes y fraguar corruptelas.

Y que lamentable es saber que personajes así,  ya perdidos en el laberinto de complicidades desde las altas esferas del poder cometen tropelías, entretejen redes de corrupción y al amparo de la extensa cobija cohabitan con la perversidad incrustados en  esa turbia mezcla de intereses.

En síntesis, sumidos en ese importamadrismo, seguirán prohijando excesos y abusos. --Y al fin lo que menos les importa--, seguirán  empujando al pueblo a su más cruel estado de indefensión.

Cuestión de tiempo