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En privado - sábado 20 julio 2019


• Aún hay más

En mi entrega anterior dije que es incuestionable que siempre, cuando la aplanadora causa estragos político-electorales, --como sucedió el 1 de julio del 2018-- en un principio todos los que van arriba de la aplanadora no quisieran despertar de ese sueño.

 

Sin embargo, dije también que se deja en claro que a veces, el letargo causa un profundo hastío; y en ocasiones hasta repugnancia y aburrimiento cuya situación  lleva hasta el cansancio. Lo que por tanto imposibilita permanecer en el limbo. Y que eso finalmente se convierte en el obstáculo para seguir volando entre nubes.

 

Y en esa entrega, al prometer que para hoy retornaría el tema por falta de espacio en la anterior,  hice alusión a varios personajes que a nivel nacional, luego de que empezaron a aflorar su descontento e insatisfacción, además de su rechazo por lo que está sucediendo. Es decir, que no les cuadra el contenido de la famosa Cuarta transformación, por lo que, se han desencantado y mejor optaron por renunciar.

 

Pues bien, a propósito, dejé pendiente a uno de los personajes más importantes de la actual administración y quien también  ya sometió su renuncia, como lo es  Carlos Urzúa, quien desempeñaba el cargo de Secretario de Hacienda y Crédito Público, conferido por Andrés Manuel López Obrador. Situación, que como siempre sucede, nadie lo esperaba, pero que provocó un tsunami de consecuencias.

 

Y no es para menos escribir sobre este gran personaje, toda vez que Carlos Urzúa, a través de su carta de renuncia enviada al presidente Andrés Manuel López Obrador, hizo también algunas acotaciones que consideramos sumamente importantes y que por tanto, son merecedoras de un desglosamiento y de un y análisis acucioso. Más aun en partes, por ejemplo donde señala que   hubo “discrepancias en materia económica”, porque en “esta administración se han tomado decisiones de política pública sin el suficiente sustento”. Donde seguramente -entre letras- quiso decir que el pecado cometido por los anteriores, lo siguen cometiendo los actuales, y que tuene que ver con desviación de recursos.

 

E incluso, Urzúa fue sumamente crítico,  al señalar que hubo imposición de funcionarios sin idea de lo que es la Hacienda Pública. En donde por cierto, acentuó “me resultó inaceptable la imposición de funcionarios que no tienen conocimiento de la hacienda pública”. Lo que, según él, fue motivado por personajes influyentes del actual gobierno con un patente conflicto de interés. Lo que por naturaleza podemos entender que dichas personas –que no cita sus nombres- pudieran ser personas que no tienen ni capacidad ni preparación.

 

Aunque, claro, nos hubiese gustado saber cuáles fueron algunas de las muchas discrepancias que, dice Urzúa, hubo entre él y el presidente, pues con lo dicho por él, solo deja la posibilidad de que sean los comentaristas y los analistas políticos quienes puedan opinar y si se quiere especular sobre los diferendos que existieron entre él y el presidente. Y sobre todas las cosas, saber respecto al conflicto de intereses que cita en su misiva.

 

En fin, sin perder la idea del tema de hoy, he de decir que las grandes marejadas del tsunami también llegaron a Baja California Sur. Y que por cierto hicieron escala en el Congreso Local donde hay varios que buscan salvarse de las marejadas.

 

Así  es. Toda vez que los señalamientos y acusaciones al interior del Poder Legislativo, no se han hecho esperar, a grado tal que –incluso— llegó el momento en que hubo de entrarle al quite el todavía y milagrosamente líder de Morena (milagrosamente por las grandes diferencias que no han subsanado entre este y Víctor Castro Cosió), Alberto Rentería Santana, quien tras tomar el toro por los cuernos, tomó la tonta e irracional decisión de despedir, nada menos que por la puerta trasera de ese partido, a los diputados Héctor Ortega Pillado y Carlos Van Wormer. Y digo tonta e irracional, pues nunca debió haberlos despedido, sino más bien debió haber negociado por separado con cada uno de ellos. Y en su caso buscar –lo que jamás hizo- una reconciliación. Pero  no despedirlos.

 

¿Por qué? Simplemente porque  si las cosas continúan como hasta ahora, donde se está observando la escasez de liderazgo, la insensibilidad  y la falta de acuerdos. Y  sigan cayendo en caso de extremismos, como lo están haciendo hasta hoy y de lo cual es testigo el pueblo en general, hemos de tener la certeza de que,  en tan solo unos meses más, por la misma puerta trasera se podrían despedir a otros tantos, quienes vale decir que seguramente ya han sacado sus fichas y están haciendo cola para ello.

 

Es decir, al igual que los golpes bajos y las zancadillas, las desbandadas han estado a la orden en el Congreso del Estado, y todo, porque allí jamás ha existido un líder. Luego entonces, cada quien pretende jalar agua para su molino. Pues preocupados por las dietas y los recesos, las y los diputados han dejado por un lado su ideología lo mismo que a sus representados.

 

Así pues, a menos de un año de gestión, las y los diputados que en un momento hicieron alarde y enarbolaron las banderas de la cuarta transformación en Baja California Sur, han puesto en sus curules sus diferencias y sus desacuerdos, haciendo añicos la aplanadora y eliminando la mayoría que tenía el Movimiento de Regeneración Nacional en el Congreso del Estado. Y todo, --repito--, porque ha faltado liderazgo.

 

De esta manera, a  los exmorenistas Héctor Manuel Ortega Pillado, del distrito 01 de San José del Cabo y Carlos “Chaky” Van Wormer del distrito 06, habría que sumarles a  Sandra Guadalupe Moreno Vázquez, también de San José del Cabo, misma que perteneció originalmente al extinto Partido Encuentro Social (PES).

 

Sin embargo, aun sin la  investidura del suficiente liderazgo, la lucha  de Milena Quiroga Romero, a través de la cual exhorta a su gente a conservar la cordura y mantener la prudencia, a dejarse de pugnas, diferencias, rivalidades y protagonismos, sigue firme. Pero –claro- a las claras se observa que son gritos en el desierto. Lo que más bien nos deja entrever que las desbandadas continuarán.

 

Y es que hasta hoy, el tiempo se les está yendo en discrepancias,  en discusiones bizantinas,  en divergencias, en tonterías. Todo lo cual solamente está ocasionando  desavenencias,  provocando distanciamientos y divisionismos que a nada bueno llevarán, y lo que solo nos deja en claro que a como se ve, la muy famosa cuarta transformación será, como hasta ahora lo ha sido. Solo una utopía. …….  Cuestión de tiempo.