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Lo derecho es lo decente - jueves 20 junio 2019


Lo derecho es lo decente

FELIPE ANGEL LARA ROMERO

Muy buenos días estimable lector, gracias, muchas gracias por continuar prefiriendo su periódico El Independiente.

Inicio esta columna comentando a Usted, el secuestro es un problema creciente y de ámbito mundial. Se calcula que más de 10 000 personas son secuestradas cada año, a menudo con consecuencias fatales y devastadoras. Cada caso de secuestro no es solo un delito grave; es también un incidente de carácter crítico y una amenaza para la vida. Es una violación de la libertad individual que socava los derechos humanos. Hay suficientes pruebas de que muchas víctimas nunca se recuperan plenamente del trauma asociado con este delito, el secuestro también tiene repercusiones devastadoras sobre los familiares, los amigos íntimos y los colegas, crea temores y dudas en las comunidades y puede tener consecuencias adversas para la economía y la seguridad de los Estados.

El secuestro es un fenómeno diverso, puede incluir a delincuentes organizados, infractores menores u oportunistas, puede incluir terroristas o grupos de insurgentes, también son motivados por el deseo de lucro, el rencor o la desesperación. El secuestro de victimas puede ser general (cuando es de naturaleza indiscriminada) o especifico (figuras prominentes, migrantes, minorías o los adinerados), las características nacionales o regionales pueden influir en los tipos de secuestro que ocurren; por ejemplo, puede vincularse a rituales socioculturales, cultos o ritos de aprobación.

Ahora bien; muchos secuestros están muy bien planificados, los secuestradores habrán considerado cuidadosamente donde apoderarse de la víctima, que armas y medios de transporte se necesitan, donde se considera a la víctima, que rutas de escape se utilizaran. De igual manera, es muy probable que hayan hecho un análisis de la víctima escogida, de su familia o negocio, así como de su vida social y privada, sus lugares predilectos, sus rutas, sus hábitos. Algunas veces, sin embargo, los secuestros no son planificados; puede que se improvisen en el momento. Independientemente del motivo, cada secuestro tiene probabilidad de ser único y extremadamente difícil para los funcionarios encargados de hacer cumplir la Ley.

Bajo este contexto, la lucha contra el secuestro es una tarea compleja, difícil y peligrosa, además el secuestro es un crimen costoso en cuanto a las repercusiones que puede tener en la confianza internacional (puede desalentar la inversión).

Los delincuentes suelen hacer elecciones racionales sobre donde, cuando y como, cometer el delito, sopesan el riesgo y la recompensa porque quieren que su negocio sea lucrativo y seguro. Este es particularmente el caso en lo que se refiere al secuestro con fines de extorsión, quizás más que respeto del secuestro políticamente motivado. La experiencia indica que hay un gran estímulo para los secuestradores si hay mucha inestabilidad, si el riesgo de detección es bajo y la oportunidad para la corrupción es alta.

 

Para terminar esta columna, los tipos de secuestro más comunes son:

• Secuestro con fines de extorsión

• Secuestro con fines políticos o ideológicos

• Secuestro entre grupos delictivos, o dentro de ellos

• Secuestro vinculado a disputas familiares o domesticas

• Secuestro con fines de explotación sexual

• Secuestro simulado o fraudulento

• Secuestro “Expreso”

• Secuestro virtual

• La venta de la víctima de un secuestro