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Realidad de BCS - miércoles 25 abril 2018


· Ricardo Anaya candidato presidencial de la coalición “Por México al Frente” ganó el debate. El indiscutible perdedor resultó ser Andrés Manuel López Obrador candidato de la coalición “Juntos haremos historia”. · Los más sinceros y congruentes militantes de Morena tendrán que acostumbrarse a la urticaria y escozor que les genera tener en el mismo equipo a políticos marrulleros y malosos que vienen del PRI a “salvar el proyecto”. · La intolerancia, soberbia, arrogancia, hastío y hasta el enfado, fueron evidentes en el rostro de un López Obrador que no pudo, ni supo sustentar sus expresiones en las que ha basado su campaña.


 

Ricardo Anaya candidato presidencial de la coalición “Por México al Frente” ganó el debate del pasado domingo. Así lo establecen diversas mediciones que desde la misma noche en que concluyó esta actividad, se dieron a conocer y que en ese sentido se siguen haciendo las valoraciones y análisis sobre esta especie de primer round de tres en que los presidenciables se vieron las caras frente a frente y donde el indiscutible perdedor resultó ser Andrés Manuel López Obrador candidato de la coalición “Juntos haremos historia”.

 

Por supuesto que esto cayó como cubeta de agua fría en la sensible piel de muchos morenistas que no soportan que a López Obrador se le desenmascare de la manera en que se hizo en este debate.

 

La intolerancia, soberbia, arrogancia, hastío y hasta el enfado, fueron evidentes en el rostro de un López Obrador que no pudo, ni supo sustentar adecuadamente sus expresiones en las que ha basado su campaña a lo largo de los últimos doce años.

 

Dos sexenios en campaña y no tener argumentos para sustentar propuestas a este nivel, reflejan definitivamente el grado de ambigüedad y de incapacidad para debatir ante personajes como los que ahora aspiran a la silla presidencial.

 

Está claro que el candidato de Morena, no es el más capaz. Por lo menos así quedó evidenciado en este primer debate cuya principal importancia radicó justamente en el esfuerzo estratégico de generar una más y mejor percepción ante la ciudadanía en general.

 

Anaya resultó exitoso en ese sentido y así lo demuestran prácticamente todas las mediciones serias que hasta ahora se han hecho sobre el evento en particular.

 

Por supuesto que en los impulsores del proyecto morenista en la entidad, que además no soportan la evidente intromisión de actores políticos provenientes del PRI y que sin empacho alguno, por encima de todo, ya colaboran de manera cercana a sus propios candidatos.

 

Así que para Morena y el PES (Partido Encuentro Social), así como para el PT la complicación en la entidad es mayor, porque además de descalabro de López Obrador tendrán que soportar el hecho

de que la división interna cada día es mayor justamente por el arribo de oportunistas cuyo origen es precisamente del partido tricolor.

 

De por sí, los más congruentes seguidores y ya casi decepcionan militantes de Morena no soportan los pesados negativos que llevan a cuestas sus candidatos Víctor Castro, Alfredo Porras, Ernesto Ibarra, Antonio Agúndez y Rubén Muñoz, así como del cínico Narciso Agúndez, ahora tendrán que lidiar con el hecho de que su abanderado presidencial no dio el ancho ante el cuestionamiento del resto de los aspirantes presidenciales.

 

Los más sinceros y congruentes militantes de Morena tendrán que acostumbrarse a la urticaria y escozor que les genera el estar en el mismo equipo con actores políticos marrulleros y malosos que vienen del PRI a “salvar el proyecto” y por supuesto a sus muy desprestigiados candidatos.

 

Ahora la estrategia que están tratando de posicionar a los simpatizantes de López obrador es predisponerse ya desde ahora a que el próximo debate que se transmitirá igualmente en cadena nacional desde la ciudad de Tijuana el próximo 20 de mayo, estará manipulado y predispuesto para que el desfasado López Obrador vuelva a perder puntos como en esta ocasión.

 

Así que bien valdría la pena que el llamado “peje” se diera un buen baño de humidad (que le hace mucha falta) y no pierda de vista que ya perdió el primer round y que aún faltan dos debates más en donde definitivamente puede perder por nock out justamente frente a Ricardo Anaya.

 

Como dicen los cronistas deportivos al narrar peleas de box, el puntero “quedó tocado” por lo que tendrá que dejar de “flotar” en los próximos debates donde la opinión pública y sus propios adversarios no soportarán más de lo mismo y lógicamente serán implacables.

 

México no merece tener gobernantes que suponen que la inteligencia de la población no le alcanza para distinguir entre propuestas claras, concretas y concisas de las simples expresiones que reflejan solamente un diagnóstico nacional que todos conocemos.

 

Las necesidades como país prácticamente todos las tenemos claras, las padecemos todos los días, pero en lo referente a las propuestas concretas para atender las diversas problemáticas el todavía puntero en las encuestas nos quedó a deber.

 

Justamente en este aspecto, tanto en la forma como en el fondo, Anaya resultó durante el debate con una mejor percepción hacia la población en general por encima del resto de sus competidores que no generaron mayores expectativas.

 

Veremos cómo llegan los aspirantes presidenciales a la próxima confrontación de ideas y propuestas y cómo procesan a nivel local los malhumorados simpatizantes de un López Obrador que se ve claramente cada día más desfigurado.

 

Ya veremos.