Muy buenos días estimado Lector, gracias, muchas gracias por continuar prefiriendo este su Diario El Independiente.
La sociedad mexicana entiende
la educación como la adquisición de habilidades, destrezas y capacidades para
integrarse productivamente en el mundo laboral, es la vía más firme para
promover el desarrollo de los individuos y es la inversión más rentable que
existe, porque consideran ahora, que el porvenir de un País está en manos de
sus educadores; en sus escuelas, secundarias, preparatorias, tecnológicos y
universidades públicas y privadas; está en el proyecto que forjen en cada una
de sus generaciones.
Hoy el objetivo de todas estas
instituciones, va mucho más que proporcionar información y transmitir
contenidos académicos, garantizar con su excelencia educativa más seres humanos
libres, sensibles, autónomos, críticos y creativos, comprometidos con la comunidad
a la que pertenecen, aptos para enriquecer y darle continuidad a la tradición
cultural en la que están inmersos.
En este sentido: Es ya un
avance pensar en introducir la evaluación, rendición y cuentas en las escuelas
de los diferentes niveles académicos, los concursos de oposición para los
cargos directivos escolares, la computación o el inglés en la educación básica.
En este contexto, es urgente transformar radicalmente el conjunto de la
educación básica, media y superior, con el objetivo de orientarla a las
necesidades de las nuevas demandas del desarrollo, así como multiplicar las
opciones de educación técnico- profesional (bajo modelos tecnológicos con
carreras cortas y flexibles) y de capacitación laboral. Los mexicanos
consideran que el porvenir de nuestro país está en manos de sus profesionistas;
en la calidad de nuestras escuelas y participantes, en la fortaleza de las
instituciones de educación superior como las universidades.
Hoy actualmente: En esta era
de la globalización, la sociedad digital, la revolución tecnológica y el
liberalismo económico, las universidades no pueden quedarse atrás. No hay
dicotomía ente esas realidades contemporáneas y la misión de la universidad. Porque
son precisamente tales factores los incentivos más poderosos que las
universidades tienen para alcanzar su objetivo básico: sobre todo formar
personas integras y ciudadanos comprometidos con su comunidad, su país y su
mundo. Hoy es garantía el reto de nuestras universidades, en ofrecer mejor educación
licenciaturas y posgrados más pertinentes y excelentes, hacemos cada vez más
investigación aplicada en temas relevantes para el país, y, en suma,
participación más y mejor en el mundo que se abre ante nuestros ojos.
Ahora bien: Es cierto que se
ha logrado mucho, sin embargo, me parece que se está entrando a la era en que
la expansión de nuestras universidades tiene que ser cualitativa más que
cuantitativa. Si en el siglo pasado el gran desafío era como limpiar el sistema
universitario, hoy deben pensar en las nuevas interrogantes: ¿se ofrecen las
carreras necesarias? ¿La curricular es la más adecuada en los nuevos tiempos?
¿Están sus egresados siendo competitivos? ¿Encuentran en la educación recibida
una satisfacción profesional y personal? Y ¿La imparten en las mejores
condiciones de calidad’? Responder a estos desafíos es la gran tarea que, en el
presente y el futuro inmediato, hará que la sociedad aprecie más a las
universidades y que estas consoliden mucho más la razón de su existencia
¡¡Cuestión de tiempos!!
Concluyo: Absolutamente toda
la sociedad tiene ahora un doble reto con las universidades: ayudarle a que
trabaje en las condiciones adecuadas de equidad, excelencia, calidad y
pertinencia, y exigirle críticamente vinculándose cada vez mas en su trabajo y
sus desafíos.