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Hoy es viernes, 3 de abril de 2026

Lo derecho es lo decente

Muy buenos días estimado Lector, gracias, muchas gracias por continuar prefiriendo este su Diario El Independiente.


 

La sociedad mexicana entiende la educación como la adquisición de habilidades, destrezas y capacidades para integrarse productivamente en el mundo laboral, es la vía más firme para promover el desarrollo de los individuos y es la inversión más rentable que existe, porque consideran ahora, que el porvenir de un País está en manos de sus educadores; en sus escuelas, secundarias, preparatorias, tecnológicos y universidades públicas y privadas; está en el proyecto que forjen en cada una de sus generaciones.

 

Hoy el objetivo de todas estas instituciones, va mucho más que proporcionar información y transmitir contenidos académicos, garantizar con su excelencia educativa más seres humanos libres, sensibles, autónomos, críticos y creativos, comprometidos con la comunidad a la que pertenecen, aptos para enriquecer y darle continuidad a la tradición cultural en la que están inmersos.

 

En este sentido: Es ya un avance pensar en introducir la evaluación, rendición y cuentas en las escuelas de los diferentes niveles académicos, los concursos de oposición para los cargos directivos escolares, la computación o el inglés en la educación básica. En este contexto, es urgente transformar radicalmente el conjunto de la educación básica, media y superior, con el objetivo de orientarla a las necesidades de las nuevas demandas del desarrollo, así como multiplicar las opciones de educación técnico- profesional (bajo modelos tecnológicos con carreras cortas y flexibles) y de capacitación laboral. Los mexicanos consideran que el porvenir de nuestro país está en manos de sus profesionistas; en la calidad de nuestras escuelas y participantes, en la fortaleza de las instituciones de educación superior como las universidades.

 

Hoy actualmente: En esta era de la globalización, la sociedad digital, la revolución tecnológica y el liberalismo económico, las universidades no pueden quedarse atrás. No hay dicotomía ente esas realidades contemporáneas y la misión de la universidad. Porque son precisamente tales factores los incentivos más poderosos que las universidades tienen para alcanzar su objetivo básico: sobre todo formar personas integras y ciudadanos comprometidos con su comunidad, su país y su mundo. Hoy es garantía el reto de nuestras universidades, en ofrecer mejor educación licenciaturas y posgrados más pertinentes y excelentes, hacemos cada vez más investigación aplicada en temas relevantes para el país, y, en suma, participación más y mejor en el mundo que se abre ante nuestros ojos.

 

Ahora bien: Es cierto que se ha logrado mucho, sin embargo, me parece que se está entrando a la era en que la expansión de nuestras universidades tiene que ser cualitativa más que cuantitativa. Si en el siglo pasado el gran desafío era como limpiar el sistema universitario, hoy deben pensar en las nuevas interrogantes: ¿se ofrecen las carreras necesarias? ¿La curricular es la más adecuada en los nuevos tiempos? ¿Están sus egresados siendo competitivos? ¿Encuentran en la educación recibida una satisfacción profesional y personal? Y ¿La imparten en las mejores condiciones de calidad’? Responder a estos desafíos es la gran tarea que, en el presente y el futuro inmediato, hará que la sociedad aprecie más a las universidades y que estas consoliden mucho más la razón de su existencia ¡¡Cuestión de tiempos!!

Concluyo: Absolutamente toda la sociedad tiene ahora un doble reto con las universidades: ayudarle a que trabaje en las condiciones adecuadas de equidad, excelencia, calidad y pertinencia, y exigirle críticamente vinculándose cada vez mas en su trabajo y sus desafíos.