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Hoy es lunes, 20 de septiembre de 2021

Ecos en la penumbra; Diamela Eltit recibe el Premio Internacional Carlos Fuentes

• “La obra de Carlos Fuentes es patrimonio americano que excede a México y, a su vez, lo encarna”, aseveró ayer la escritora

Ecos en la penumbra; Diamela Eltit recibe el Premio Internacional Carlos Fuentes

CIUDAD DE MÉXICO. “La obra de Carlos Fuentes es patrimonio americano que excede a México y, a su vez, lo encarna”, aseveró ayer Diamela Eltit (Chile, 1949), luego de recibir el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria en el Idioma Español 2020, en una ceremonia emotiva y con un aforo limitado en el Palacio de Bellas Artes.

Fuentes, agregó Eltit, “consiguió elaborar una producción literaria extensa, elocuente, dotada de una indudable densidad narrativa, junto a la producción de ensayos literarios que permitieron ampliar el horizonte analítico del continente”.

Personalmente, abundó, “vuelvo una y otra vez a Aura, porque esa novela contiene el encuentro entre poética e historia, construye una atmósfera gótica, confusa e hipercreativa. Sigo leyendo Aura, la sigo enseñando, la sigo ampliando y descubriendo.

Aura es una de las novelas más citadas de Fuentes, que pertenece a la orilla que ha buscado transgredir la normativa de la razón y de la ciencia, apelando la historia para proteger su propia historia, que perfora y desmantela el tiempo y, de esa manera, desestabiliza las lógicas racionalistas y altera la normalidad de su propio relato”, expresó.

Y agregó: “Aura es la novela de la penumbra o una novela en penumbras o es la penumbra de la novela. Es todo y más; es la novela del doblaje, del deseo, de la vejez y la esterilidad que promueve el deseo y la penumbra como armas poderosas e inalienables del exceso en el que destella el sujeto femenino”. Eltit también recordó 1990, cuando luego de 17 años de enfrentar la dictadura chilena de Augusto Pinochet, se exilió en la Ciudad de México.

En el D.F., entre 1990 y 1994, se desencadenaron experiencias fascinantes. Cada día se abría uno y otro referente cultural, paisajes sociales, el despliegue de lenguas originarias, la extraordinaria creatividad artesanal”.

Y abundó: “Mi estadía de esos años fue y sigue siendo una de las épocas más privilegiadas y liberadoras que he podido experimentar. Me volví, en una molécula de mí, mexicana. Todavía lo soy”.

Y recordó a quienes la cobijaron, como Galo Gómez, Margo Glantz, Marta Lamas, Elena Poniatowska, Julio Ortega “y las conversaciones extraordinariamente desafiantes entre Carlos Monsiváis y José Emilio Pacheco”.

Diamela Eltit se convirtió ayer en la segunda mujer en recibir el galardón en su historia, luego de la argentina Luisa Valenzuela, que consiste en un diploma, una obra escultórica diseñada por el recientemente fallecido Vicente Rojo y 125 mil dólares estadunidenses.