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Realidad de BCS - miércoles 03 junio 2020


• Evidenciada desatención e indolencia Víctor Castro hacia la población que espera vote por Morena • La pandemia puso a prueba al sistema de salud y en evidencia el carente espíritu de solidaridad social del delegado federal de Bienestar • El representante de AMLO tendrá que mejorar su histórico grupo de colaboradores cuenta-chistes para superar la lucha interna y poder salir a la calle a buscar votos

Definitivamente la labor realizada hasta ahora por el representante del gobierno federal en la entidad, Víctor Castro Cosío ha dejado mucho que desear y su intento por ser el abanderado de Morena a la gubernatura tendrá primero que superar la competencia interna además de mejorar el pésimo trabajo realizado ahora durante la pandemia que aún mantiene confinados a gran parte de la sociedad sudcaliforniana.

 

Está claro que durante las últimas semanas, la población en general ha requerido del apoyo extraordinario de las autoridades de los tres niveles de gobierno pero es justamente en el representante de Presidente Andrés Manuel López Obrador, donde menor apoyo se ha registrado.

De hecho, uno de los temas que trae de cabeza al delegado de Bienestar como representante del gobierno federal, es el que se refiere de los altísimos cobros de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) que ha puesto al descubierto la insensibilidad e indolencia de un Castro Cosío, que cada día queda más al descubierto como realmente es, un político lleno de soberbia que solo va por lo suyo.

 

Por supuesto que muchos de los actuales colaboradores de Castro Cosío ya se dieron cuenta de esta característica de falta de colaboración y solidaridad no solo con ciudadanos en general, sino incluso con integrantes de su propio equipo que ya saben que es poco lo que pueden obtener de este morenista que no ha podido con el paquete.

 

Se ha especulado incluso sobre su verdadera condición física, algunos han señalado que tanta presión ha hecho mella ya en su salud por lo que por ello ha reducido al máximo su actividad ante la población, pero otros especulan que lo cierto es que Castro Cosío poco se quiere exponer ante una ciudadanía necesitada de tanto apoyo.

 

El gobierno estatal y municipales, así como representantes populares del Congreso del Estado y del diputado federal Rigoberto Mares, han ofrecido apoyo a los habitantes, pero a nivel del patético superdelegado, esto no ha sucedido.

 

De igual manera el resto de los legisladores federales emanados y hermanados a Morena, tampoco han ofrecido algún apoyo tangible a los ciudadanos, esos mismos sudcalifornianos que pretenden visitar en breve para pedirles el voto para el próximo proceso electoral.

 

Dentro de trece meses se llevará a cabo la elección intermedia federal en donde los ciudadanos tendremos la oportunidad de elegir alcaldes, diputados locales y federales y por supuesto gobernador.

 

Es ahí donde seguramente Víctor Castro y sus compañeros de partido intentaran regresar a las calles para pedirle a la comunidad otra vez el voto.

 

Un sufragio que en las elecciones pasadas mayoritariamente fue para López Obrador y que en esta ocasión parece que no se contará con la figura presidencial en las boletas electorales, aunque Morena no ha dejado de insistir en que el mandatario nacional vaya en el mismo paquete electoral del 2021, en un intento por levantar los sufragios de su partido que todos los días cae en la preferencia ciudadana.

 

La actual pandemia obviamente puso a prueba no solo al sistema de salud nacional y estatal, sino también la manera de hacer política y el espíritu de solidaridad social del que están hechos los supuestos defensores de los intereses de la comunidad.

 

En ese sentido el más afectado y evidenciado es Castro Cosío, precisamente porque dentro de pocos meses seguramente saldrá a visitar domicilios para decir que es la mejor opción morenista para llegar a la gubernatura.

 

Obviamente esto de ser la mejor opción, ahora más que nunca está muy lejos de la verdad.

 

Por ello seguramente el clima social que encuentren los morenistas en general, no será tan amigable como lo experimentaron en las elecciones del 2018.

 

Vamos a ver hasta dónde llega el cinismo de un Castro Cosío que se ha convertido para propios y extraños, en una verdadera decepción.

 

Seguramente, si lo logra alcanzar el traje de candidato morenista, este le quedará más grande que el cargo que ahora ostenta, tal como lo señalan (aún discretamente) incluso destacados miembros de su partido.

 

Víctor Castro tendrá que mejorar su histórico grupo de colaboradores cuenta-chistes que ya dio lo que podía dar, para superar la lucha interna que ahora enfrenta y después, solo después, poder salir a la calle a buscar un voto que la población seguramente lo utilizarán como moneda de cobro a todo el desdén y desprecio con el que ahora son tratados por el funcionario federal.

 

En conclusión, Castro Cosío ha propiciado que muchos de los anteriormente entusiastas apoyadores de la 4T hoy se encuentren decepcionados y desencantados de un proyecto político que a 18 meses de gobierno, tiene al país mucho más rezagado que al cierre de la pasada administración federal.

 

Así que no le extrañe que en breve el cinismo de Castro Cosío se vuelva a manifestar al salir a las colonias populares a pedir desvergonzadamente el apoyo político-electoral de la comunidad.

 

Ya veremos si así sucede.