Noticias de BCS, México y el mundo.

Realidad de BCS - viernes 05 julio 2019


• ¿En verdad hay razones para celebrar el triunfo de Morena y siete meses de gobierno federal? • El amiguismo, las pifias y torpezas de seguidores de Víctor Castro y Alberto Rentería ¿son motivos para festejar? • La población parece ver la conmemoración desde el otro lado de la cerca o de la valla, muy lejos de la euforia morenistas en donde por supuesto cada día son menos los invitados de honor

El inicio esta semana que está a punto de concluir se caracterizó por la celebración del triunfo de Morena en las elecciones del año pasado y así de manera triunfalista el presidente de México Andrés Manuel López Obrador, presumió que ha alcanzado más del 70 por ciento de los cien compromisos de campaña.

 

¿Pero realmente hay verdaderas razones para celebrar?

 

Vale decir que este evento se realizó un día después de que miles de ciudadanos salieron a las calles en la capital del país y en otras capitales de los estados y pidieron la renuncia del jefe del ejecutivo federal.

 

A siete meses de iniciada la actual administración federal la economía de nuestro país se encuentra en una situación complicada y las proyecciones más alentadoras nos ubican con un crecimiento cuando mucho del uno por ciento, muy lejos del fabuloso cuatro por ciento que alegremente López Obrador ofreció con bombo y platillo que tendríamos al final del 2019.

 

Por supuesto, tal meta este año ya no se alcanzará.

 

No ha bajado el precio de las gasolinas como se señaló y sí existe por el contrario mucho más desempleo del que hasta diciembre del año pasado existía.

 

Desempleo sobre todo de áreas del mismo gobierno federal.

 

La economía se contrae en gran medida por la las decisiones de frenar el gasto público y de considerar que literalmente todo lo que se hizo en administraciones pasadas se encontraba infectado de corrupción.

 

A poco más de medio año de gestión, también existe la recomendación de la Comisión Nacional de Los Derechos Humanos por violentar precisamente los derechos humanos de niños y de padres de familia a quienes resultaron afectados con el cierre masivo de estancias infantiles que de un plumazo López Obrador intentó borrarlas del mapa.

 

Como si esto fuera poco, los niveles de inseguridad en el contexto nacional están en los más altos lo que seguramente se puede agravar si no se resuelve adecuadamente el conflicto mayor que implica el que los elementos de la Policía Federal pretendan hacer un paro nacional, inconformes por el trato recibido por este nuevo gobierno.

 

¿Insensibilidad, resentimientos añejos guardados por luchas pasadas o simple indolencia del presidente?

 

Quizás un poco de todo.

 

Lo cierto es que ya un contingente importante de ciudadanos el pasado domingo pidieron la renuncia del presidente López Obrador quien por supuesto no soporta ser cuestionado por ninguno de sus evidentes errores.

 

Por supuesto sus seguidores más encantados y todavía maravillados hasta ahora sin la mínima reflexión se lanzan al ataque a los medios de comunicación para tratar de defender a un presidente de México que definitivamente no está cumpliendo cabalmente con las expectativas generada durante la pasada campaña electoral.

 

El triunfo que se celebró en el zócalo de la Ciudad de México el pasado lunes y que congregó a representantes morenistas de todo el país, generó preocupación entre quienes aún no ven los supuestos beneficios de las arbitrarias medidas tomadas por este nuevo gobierno federal.

 

Reducciones del presupuesto en prácticamente todas las áreas, despidos de trabajadores burócratas, sobre todo en el ámbito de salud y por supuesto un oneroso gasto en apoyos a jóvenes cuya aportación económica al país es prácticamente nula, que puede seguramente beneficiar en el mediano y largo plazo electoralmente al presidente, pero no necesariamente al grueso de la población.

 

Aún falta mucho por ver y por lo pronto, los principales proyectos de esta administración federal, están aún sin poder despegar, nos referimos a la refinería de Dos Bocas, el Tren Maya y por supuesto el polémico Aeropuerto de Santa Lucía.

 

Obviamente a nivel local replicar este festejo es aún más complicado pues los representantes de López Obrador y del morenismo en general se encuentran sumidos en una verdadera crisis de falta de unidad interna y de descrédito ante una sociedad sudcaliforniana que aún no sale del asombro y se desplaza cada día más al terreno de la decepción y desencanto.

 

Las pifias del superdelegado Víctor Castro y sus cercanos colaboradores Omar Castro, las barbaridades y novatadas expresadas por su dirigente partidista Alberto Rentería, así como las penosas acciones del patético diputado Homero González y de la ambiciosa y bisoña diputada Milena Quiroga, se suman a la nota que este jueves publicó El Financiero en donde se señala que el subsecretario de Seguridad y exgobernador de la entidad Leonel Cota, percibe varios salarios generados al mismo tiempo en diversas dependencias.

 

¿Cómo celebrar así un triunfo electoral de López Obrador y de Morena cuando en los hechos, prevalece incertidumbre económica en general que de mantenerse en el rumbo actual puede generar graves problemas a la estabilidad nacional?

 

¿Celebración?

 

Quizá solo sea como sucede en algunas exclusivas fiestas, que son exitosas solo para los que se encuentran cerca de la barra de las bebidas ya que en esta pachanga Lópezobradorista los únicos que parecen estar animosos son los más beneficiados morenistas mientras que el resto mayoritario de la población parece ver la conmemoración desde el otro lado de la cerca o de la valla, muy lejos de la euforia morenistas en donde por supuesto cada día son menos los invitados de honor.