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Cien mujeres extraordinarias en libro ilustrado

27/12/2017 00:32 Por: Redacción Cien mujeres extraordinarias en libro ilustrado

• Elena Favilli y Francesca Cavallo dieron vida al libro Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes, que rescata las vidas de algunas heroínas de no ficción

CIUDAD DE MÉXICO.- Las mujeres extraordinarias están entre nosotros, pero también muchas de ellas han vivido en diferentes épocas, culturas y países, ¿por qué no contar sus historias a los niños y jóvenes?

 

De esta premisa partieron las escritoras italianas Elena Favilli y Francesca Cavallo para dar vida al libro Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes, que narra las vidas de cien mujeres extraordinarias ilustradas por 60 artistas de todo el mundo.

 

Reinventando los cuentos de hadas, las narradoras llaman la atención sobre las féminas que, en todas las épocas, “han luchado por su libertad, la han defendido y han ejercido su derecho a vivir en sus propios términos”.

 

En estos cuentos para dormir no hay princesas que se pasan todo el día cepillándose el pelo o cantando, mientras esperan a su príncipe azul, sino mujeres como Cleopatra, Marie Curie, Coco Chanel, Frida Kahlo, Serena Williams o Michelle Obama.

 

Hay primatólogas como Jane Goodall, pilotos de Fórmula 1 como Lella Lombardi, reinas como Isabel I y escritoras como Maya Angelou e Isabel Allende. Además de científicas, políticas, artistas, astronautas, juezas, periodistas, educadoras, deportistas, tatuadoras, levantadoras de pesas y hasta piratas.

 

“La idea no es que nos olvidemos de las princesas, pues de hecho tenemos reinas en el libro, sino que nos olvidemos de la forma en que se han descrito a los personajes femeninos en las narraciones infantiles. Las reinas y las princesas ejercen el poder en la vida real, adquieren responsabilidades, hacen algo por su reino, no están de ociosas todo el día”, coinciden en entrevista.

 

“Queríamos mostrar una amplia gama de mujeres en cuanto a profesiones, entornos y orígenes; hacer un libro incluyente que pudiera ser representativo de la mayor cantidad de lugares, culturas e idiomas, tanto del presente como del pasado”, explica Francesca Cavallo.

 

La escritora y directora de teatro agrega que les interesaba particularmente la parte contemporánea, “porque queremos mostrarle a las niñas y a las jóvenes que las mujeres extraordinarias están entre nosotros, nos rodean”.

 

La fundadora del Festival Internacional de Imaginación Sustentable del Sur de Italia (Sferracavalli) detalla que las cien mujeres seleccionadas les causaron un gran impacto tras realizar la investigación, por “la fuerza que emanaba de ellas”.

 

Elena Favilli explica, por su parte, que buscaron en la vida de estas mujeres detalles, hechos, que pudieran intrigar e interesar a los lectores.

 

“Por ejemplo, encontramos que la diseñadora de modas Coco Chanel, cuando era niña, cosía vestidos para sus muñecas a partir de los retazos de las telas en blanco y negro que utilizaban las monjas del orfanato para hacerse sus hábitos. No queríamos hacer simplemente la biografía concreta de las personas, sino resaltar los detalles”, indica.

 

La emprendedora mediática y periodista destaca que, en el caso de la pintora mexicana Frida Kahlo, también hurgaron en los aspectos de su vida que pudieran resultar más inspiradores para los niños.

 

“Hablamos más que nada de su niñez y de las dificultades físicas que tuvo que enfrentar para poder, primero, sobrevivir y luego dedicarse a la pintura. Añadimos detalles sobre su estilo artístico y sobre su casa, la llamada Casa Azul, para crear una imagen más cálida”, confiesa.

 

Más que un libro

 

Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes es más que un libro, publicado en inglés en 2016 y este año en español por el sello Planeta: forma parte de un proyecto más grande que pretende contar estas historias “de tantas maneras como sea posible”: portales en internet, redes sociales, radio y televisión, entre otras plataformas.

 

Elena Favilli y Francesca Cavallo, fundadoras en California de la empresa Timbuktu Labs, lanzaron el concepto de Rebel Girls (chicas rebeldes) en la primera revista infantil para iPad, Timbuktu, que crearon en 2011.

 

Las autoras y empresarias comenzaron a narrar las historias reales de mujeres grandiosas en un boletín digital que enviaban cada semana a los suscriptores de esta publicación.

 

Tras la buena recepción que tuvieron, decidieron editar un libro ilustrado y lanzaron una campaña para financiar su primera aventura editorial. Su objetivo era recaudar 40 mil dólares y en unos cuantos meses rebasaron el millón de dólares, según se ha dado a conocer, gracias a las donaciones de 30 mil patrocinadores.

 

El título impreso también tuvo éxito, pues en los primeros cinco meses se vendieron más de 360 mil copias, y los derechos para traducirse a 26 idiomas. “Las ilustraciones son un elemento vital, pues reunimos una muestra representativa e incluyente de 60 mujeres de todo el mundo”, aclara Favilli.

 

Quien estudió una maestría en Semiótica en la Universidad de Boloña, y Periodismo Digital en la Universidad de California en Berkeley señala que la selección de las ilustradoras se llevó a cabo a través de la red social Instagram. “Compartimos con ellas los textos, charlamos sobre las bases de la composición y el tratamiento del color”.

 

Esta fórmula se repitió, admiten, con el segundo volumen de Cuentos de buenas noches… que ya salió en EU, cuyas primeras historias se lanzarán en podcast en marzo próximo. Entre éstas destacan la de la golfista mexicana Lorena Ochoa y la Nobel de la Paz guatemalteca Rigoberta Menchú.

 

“Será la piedra de toque para realizar muchos proyectos, incluyendo más libros. Pero también eventos en vivo y programas tanto de radio como de televisión. Queremos compartir estas historias para decirle a las niñas y jóvenes que realmente pueden hacer de su vida lo que deseen”, concluye.

 

La poesía como contradicción

 

·        La escritora mexicana charló con Excélsior acerca de su más reciente poemario, en el que vacía su interés específico “en el concepto del lenguaje roto, caído”

 

Agencia

 

CIUDAD DE MÉXICO.- El nuevo libro de Mariana Bernárdez, Aliento, se compone de seis estaciones poéticas: Lo quemado, Del roce, Nudo primordial, Del viaje, Lo brotado y Del muro. En cada una de ellas, la autora mexicana indaga el lenguaje y sus posibilidades para generar metáforas. “En este libro exploro la tensión en el leguaje. Me interesa sostener la contradicción, no resolverla. Cuando se tensa el lenguaje se puede generar la posibilidad de una multiplicidad de significados”, dice la poeta.

 

A lo largo de estos versos, Bernárdez cimenta un diálogo entre forma y contenido. “Al comenzar a escribir, me interesaba el concepto del lenguaje roto, caído, así como la respiración dentro de la poesía y del verso; en ese sentido, este libro de poesía tiene que ver con lo que alienta dentro de las palabras.

 

“Hay una imagen que me interesa mucho: pensar que las palabras tienen un adverso, como acariciar la espalda. Cuando escribo lo que hago es ir sobre lo que veo, pero nunca sé hacia dónde voy a ir, y eso no significa que haya una incongruencia en el proceso de escritura, sino que hay una concentración del sentido, y de lo que se trata es de generar el atisbo, eso que se siente, como ponerse de puntillas y ver eso que sospechas y alientas, eso que inquieta, pero que al final la pregunta real es qué es lo vivido”, asegura la poeta.

 

Cada uno de los capítulos que componen Aliento se caracteriza por la confluencia, por el acompasamiento y por los ritmos. “Lo que ocurre cuando se escribe poesía es que estás inmerso en las multiplicidades y quieres aprehender el momento. Este transitar es de difícil digestión.

 

“Sin lugar a dudas, la palabra poética es mucho más que un tiempo memorioso, como decía san Agustín, es un desdoblamiento muy sutil, esto es lo que me inquieta mucho. Así como las situaciones donde el lenguaje tiene una frontera de rebalse y va acotando a su propia insuficiencia”, afirma.

 

De los seis apartados de este corpus, Lo quemado, Nudo primordial y Lo brotado tienen una intensidad mayor. En cuanto al primero, asegura que tiene que ver con la imagen de los cuerpos incendiados caídos de un posible paraíso. “Lo quemado tiene que ver con la luz, con la metáfora del conocimiento. La mirada tiene que ver con la cosmovisión y en este sentido hay una influencia en el tema del mito de la caverna: la luz ilumina lo que está en lo oscuro, lo que está caído, por eso la visión es importante”.

 

En cuanto a Nudo primordial, Bernárdez afirma que tiene que ver con la tensión y la oposición. “Este espacio nació de una aparente banalidad. Un día, tratando de deshacer un nudo, me di cuenta de que la condición del nudo es anudar. Cuando lo deshaces ya es otra cosa. Ese simple entendimiento ayuda construir metáforas”.

 

En lo referente a Lo brotado, donde el libro alcanza su punto más alto de libertad expresiva, afirma que ver con la intensidad al momento de escribir. “El término Lo brotado es común en Celan, Antonio Colinas y María Zambrano, también en Rilke. Esta idea me parece extraordinaria por cómo el azar se acota a ser una mueca del destino, y no se puede hacer nada más que soltar las amarras. El inicio de este viaje es que estás quebrado, y no sólo tú, sino los que vienen contigo. Si uno se detiene un poco a escuchar en este barullo, se dará cuenta de que ahí está la belleza; incluso en lo ríspido siempre hay algo que asombra y que hay que volver a enraizar”.

 

A mí me importa mucho esta idea de que leer poesía, pero no me atrevo a decir si lee mal o bien, pero me gustaría ampliar el horizonte y que las personas tuvieran el disfrute de la tradición rica que tenemos”, asegura Bernárdez.

 

La poeta dice que cada libro impone un reto, tiene su propia dificultad al ser concebido. Con Aliento tuvo la oportunidad de entrar en un proceso de comprensión con lectores y otros autores. “Es en la poesía, esta razón extraordinariamente consoladora, donde encuentro un denominador común de todos los hombres, entonces leo a Sófocles y puedo entender la desesperación de Edipo, porque también siento mi propia desesperación ante la fatalidad.

 

“Por qué no incluir a César Vallejo o Zambrano o Colinas, quienes también dicen lo que se tiene que decir. Nadie va a inventar el hilo negro, pero es posible decir ‘aquí está este hilo negro’. Aquí en la poesía se unen estas preocupaciones que el pensamiento se hace en el trastabilleo, y es lo que somos, un constante caer”.

 

En cuanto a la intertextualidad de Aliento, Bernárdez asegura que ha podido dialogar con múltiples autores. Desde los ya mencionados Celan y Vallejo hasta Cavafis y José Ramón Ripoll. Cada uno de los guiños en su poesía sustenta una tradición, sostiene la reverberación de las palabras y fomenta un diálogo con latitudes, ritmos y diferentes respiraciones.

 

“En el ámbito de la poesía parece que todo es inédito. Es una pena que no se relea, que no regresemos a ciertos autores que podrían ayudar a comprender lo que estamos viviendo. Me fascina la Generación del 27, los Contemporáneos, los Estridentistas, las vanguardias; la poesía tiene una cualidad que me es muy necesaria en los tiempos donde violencia es lo que predomina en el lenguaje.

 

“Cualquier poesía está llena de guiños, a veces no de manera consiente por parte del autor. Es muy importante mantener ese diálogo, es mantener esa tradición. Lo que hace el escritor es poner un peldaño”, concluye.