• Si se puede.
Los reclusorios llenos de
jóvenes tatuados lo dicen.
Hace 7 años llegó al poder
aquel que sería el salvador de esa nación.
Se trata de un joven aún, de
nombre: Nayib Armando Bukele.
En mi entrega de hoy, --y porque
concierne el tema a mi país--, hago referencia a la república de El Salvador.
Un lugar donde la paz y la
tranquilidad social antes de la llegada de Bukele en 2019, ya se habían
perdido.
Es decir, ambos aspectos tan
importantes, se les habían escapado de las manos a los anteriores presidentes,
quienes seguramente consideraban una misión imposible combatir el crimen.
Y que por tanto, ante la
inacción y el importamadrismo, eran rebasados por la violencia, los asaltos,
los robos y los asesinatos.
Incluso, llegó el momento en
que el miedo se apoderó de los habitantes.
Fue cuando las calles y
avenidas se transformaron en seres fantasmales, y las casas en asilos
obligados, simplemente porque nadie se atrevía a salir.
Pero hoy las cosas han
cambiado.
Lo dicen sus propios
habitantes: “ahora podemos salir sin preocupación y sobre todo sin miedo”.
Así es.
Habría sido una labor que ha
costado mucho sí, sobre todo críticas para el mandatario, más aún por quienes
se dicen defensores de los derechos humanos.
Pero, creo que el esfuerzo ha
valido la pena.
Y es que, este personaje,
Bukele, transformó de lleno a la República de El Salvador.
Para lograrlo, implementó su
estrategia de seguridad, bajo lo que llamó: “Plan Control Territorial”, así
como el “Régimen de Excepción”.
Con ello logró una caída
histórica de los homicidios.
Y lo más importante fue la
desarticulación de pandillas.
Es más, se afirma que antes de
la llegada de Bukele al poder, existían más de 100 mil pandilleros activos,
pertenecientes especialmente a tres pandilllas hegemónicas que se denominan:
Mara Salvatrucha, y las dos facciones rivales del Barrio 18.
Sin embargo, durante su
mandato, ha logrado la detención de más de 90 mil.
Y para el confinamiento de los
mismos, ha ordenado la construcción de un nuevo reclusorio conocido como Centro
de Confinamiento del Terrorismo, que tiene una capacidad para recluir hasta 40
mil pandilleros y que fue construído en una zona aislada a más de 70 kilómetros
de la capital.
Por tanto, tras esa abierta
guerra declarada contra el crímen, hoy, El Salvador registra una de las tasas
más bajas en homicidio.
Pero eso no es todo.
Aunado a esto, el actual
presidente impulsa el programa “Plan Cero Ocio” como parte del Sistema
Penitenciario de El Salvador, que fue diseñado para que los privados de
libertad de baja peligrosidad realicen trabajos retributivos y laboren en
beneficio de la sociedad.
El objetivo central de este
programa es eliminar el ocio carcelario y convertir los recintos en espacios
productivos, además de que los detenidos puedan reducir sus condenas.
Ahora bien, al margen de lo
anterior, en 2021, El Salvador se convirtió en el primer país del mundo en
adoptar el Bitcoin como moneda de curso legal junto con el dólar
estadounidense.
Otro dato es que la actual
administración ha impulsado megaobras de infraestructura y modernización de
espacios públicos, incluyendo la renovación y ampliación de hospitales de
referencia nacional.
Además, y bueno es decirlo,
Armando Bukele, es alguien que jamás se ha colocado una etiqueta de ideología
política-partidista.
Ya por último, tales acciones,
sobre todo de seguridad, le ha permitido a este personaje ser reelecto
presidente por un segundo periodo.
En fin, independientemente de
lo antes escrito, debo decir que Suecia redujo la edad de responsabilidad penal
de 15 a 13 años para delitos graves.
Esta medida se implementó en
respuesta al aumento de la violencia juvenil y para evitar que las
organizaciones criminales recluten a menores para cometer crímenes.
Esto, muy a pesar de que
Suecia es considerado uno de los países más desarrollados del mundo.
Todo ello sin descartar que
tiene un nivel de vida sumamente alto, una economía próspera y una calidad
institucional de primer nivel.
Luego entonces cuando hay
ganas y voluntad, sí se puede.
Cuestión de tiempo.