• La versión publicada por el diario estadounidense respaldaría la existencia del presunto operativo difundido inicialmente por CNN, aunque con una participación más limitada de la CIA.
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Estado de México. - La Agencia
Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA, por sus siglas en inglés) solo
habría brindado apoyo de inteligencia y planeación en el presunto
operativo realizado a finales de marzo en México contra Francisco “El
Payín” Beltrán, presunto mando del Cártel de Sinaloa, “pero no estaba
sobre el terreno cuando las autoridades mexicanas mataron al hombre”.
La versión, publicada el
miércoles en el diario The New York Times por los periodistas Julian
E. Barnes y Maria Abi-Habib, surge luego de que la
cadena CNN difundió un reportaje en el que afirmó que la CIA
había participado en “operaciones letales” dentro de territorio
mexicano y que el caso de Beltrán constituyó un “asesinato selectivo”
facilitado por agentes de la agencia estadounidense.
De acuerdo con el Times, personas informadas sobre el
operativo y un exfuncionario estadounidense señalaron que la CIA “aportó información sobre la ubicación del
agente del cártel y participó en la planificación del asesinato”, aunque
precisaron que “los agentes de la CIA no estuvieron presentes en el lugar del
atentado ni asesoraron en persona
a los mexicanos cuando se llevó a cabo la operación”.
El diario indicó que no está claro “hasta qué punto habría
participado la CIA en la planificación”.
Beltrán y otro hombre murieron el
pasado 28 de marzo tras estallar la camioneta en la que circulaban por la carretera México-Pachuca, a la altura de
Tecámac, Estado de México.
Según el reporte de CNN, la CIA habría intervenido en múltiples “ataques
letales” contra miembros de cárteles mexicanos desde el año pasado,
con distintos niveles de implicación. La cadena estadounidense sostuvo además
que la agencia incrementó su participación directa en operaciones destinadas a
“neutralizar” integrantes de organizaciones criminales, bajo una estrategia
similar a las misiones antiterroristas implementadas por EE.UU. en Medio
Oriente.
CNN también
afirmó que la operación contra Beltrán fue parte de una campaña ampliada encabezada por la división Ground
Branch, considerada la rama paramilitar de élite de la CIA, para
“desmantelar redes arraigadas de cárteles”. La cadena citó una fuente dentro de
la Fiscalía del Estado de México que señaló que un explosivo fue ocultado
dentro del vehículo del presunto integrante criminal.
Tras la publicación del reportaje, el
Gobierno de México negó que
agencias extranjeras participen en operaciones letales en
territorio nacional.
“El Gobierno de México rechaza
categóricamente cualquier versión que pretenda normalizar, justificar o sugerir la existencia de
operaciones letales, encubiertas o unilaterales de agencias extranjeras en
territorio nacional”, escribió en su cuenta de X el secretario de Seguridad y
Protección Ciudadana, Omar García Harfuch.
Añadió que “las acciones
operativas corresponden
exclusivamente a las autoridades mexicanas competentes” y sostuvo
que la cooperación con otros países “se limita al intercambio de información,
coordinación institucional y mecanismos formales establecidos por el Gobierno
de México”.
La portavoz de la CIA, Liz Lyons,
también negó la versión de CNN y
calificó el reporte como “información
falsa y sensacionalista que no sirve para nada más que como una
campaña de relaciones públicas para los cárteles y pone en riesgo la vida de
los estadounidenses”.
Por su parte, la Fiscalía General de
Justicia del Estado de México negó
“de manera contundente” haber sido la fuente de la televisora estadounidense,
“en el sentido de que se le haya informado a dicho medio de comunicación que
‘un artefacto explosivo había sido oculto dentro del vehículo'”.
En un breve comunicado, aseguró que
“mantiene en curso una indagatoria en relación con los hechos ocurridos el 28
de marzo de 2026, donde se reportaron 2 víctimas mortales, sin que hasta el momento exista una
conclusión sobre las causas y circunstancias que propiciaron su
deceso”.
La participación de agentes
estadounidenses en territorio mexicano ha estado en el centro del debate en
fechas recientes, tras conocerse la presencia de cuatro agentes de la CIA en un operativo realizado el pasado
18 de abril en la Sierra del Pinal, en Chihuahua para desmantelar
un narcolaboratorio, dos de los agentes de los cuales murieron en un accidente
automovilístico el 19 de abril.
El pasado 28 de abril, la FGR anunció
la apertura de dos carpetas de
investigación: una por la localización del laboratorio clandestino
y otra por posibles delitos contra la seguridad nacional, relacionados con
la presencia y muerte de los dos
agentes estadounidenses. El 4 de mayo, la FGR informó que alrededor
de 50 servidores públicos que
participaron en los operativos serían citados a declarar ante la
FECOR.
La gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, reiteró
este martes que no autorizó ni tuvo conocimiento “de la presencia de personas
extranjeras en esa acción”, mientras que la fiscalía estatal dio a conocer que
el pasado 16 de abril, horas antes de que partiera el convoy rumbo al
operativo, uno de los presuntos extranjeros fue captado al interior de las
instalaciones de la institución con
un arma larga en la mano derecha. La fiscal del caso, Wendy Chávez,
aclaró que todavía no se sabe si el agente extranjero portaba armas durante el
operativo o en otras actividades.
El pasado lunes, la presidenta Claudia
Sheinbaum aseguró que la relación con Estados Unidos debe regirse bajo los
principios de respeto a la
soberanía y la integridad territorial, responsabilidad compartida y
diferenciada, respeto mutuo y confianza mutua.
En una gira por Sonora, el sábado
pasado, Sheinbaum dijo que México
debe mantener una buena relación con Estados Unidos, pero advirtió
que la soberanía nacional “no se puede negociar”, luego de las recientes
declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump sobre el narcotráfico
y el papel de los cárteles en territorio mexicano.
“Por lo demás, aprovechando que
estamos aquí en un estado vecino, hay que decir que a todas y a todos los
mexicanos nos corresponde tener
una buena relación, sí, con
el gobierno de Estados Unidos, porque somos vecinos, no nos vamos a
ir a ningún lado, son 3 mil kilómetros de frontera; pero hay algo que no se puede negociar, y eso es
la soberanía nacional”, declaró la mandataria.
El pasado viernes, Trump afirmó que “los carteles gobiernan México”.
Al señalar una bajada en el tráfico de drogas, aseguró que éstas fluyen
principalmente a través de México.
“Tenemos un problema porque los carteles gobiernan México, y nadie
más. Son los carteles, simplemente, quienes gobiernan”, dijo el
mandatario.
Dos días antes, durante un evento por
el Día de las Madres con madres de militares estadounidenses, el presidente
estadounidense reiteró la posibilidad de que fuerzas de EE.UU. actúen contra organizaciones criminales fuera
de su territorio, incluido México.
“Las drogas que entran por mar han
bajado un 97%. Ahora hemos comenzado con la fuerza terrestre, que es mucho más
fácil. Escucharán quejas de gente de lugares como México y otros sitios, pero si ellos no van a hacer el trabajo,
nosotros vamos a hacerlo”, declaró.
Trump sostuvo que su administración
logró reducir el tráfico marítimo de drogas mediante ataques y bombardeos
contra embarcaciones en el Mar Caribe y el Océano Pacífico, y aseguró que ahora
el enfoque está en operaciones
terrestres.
Las declaraciones se producen en medio
de una creciente presión de Washington en materia de combate al narcotráfico.
La Estrategia Nacional de Control de Drogas 2026 de Estados Unidos, documento
que condiciona el apoyo a México a resultados
en detenciones y extradiciones, además de dejar abierta la
posibilidad de acciones unilaterales estadounidenses.
Además, en su nueva Estrategia
Antiterrorista, Trump afirma ya comenzó
a usar “la fuerza y el poder del ejército estadounidense” para
desmantelar a los cárteles, a los que declaró como organizaciones terroristas
al inicio de su mandato en 2025.
Incluso advierte que Estados Unidos no permitirá que “terroristas ni
gobiernos que los apoyan” operen con impunidad. “Los encontraremos
y los eliminaremos”, señala.
La semana pasada, el fiscal general
interino estadounidense, Todd Blanche, aseguró que continuarán las investigaciones y procesos judiciales contra políticos
mexicanos presuntamente ligados a organizaciones criminales.
Durante una entrevista con la
periodista Ali Bradley, señaló que entre las acciones impulsadas por Washington
se encuentran revocaciones de
visas, extradiciones y nuevas acusaciones formales.
“Y ya hemos imputado recientemente a
varios funcionarios del gobierno mexicano, incluido un juez. Así que esto
continuará. Una consecuencia de que muchos de los líderes de algunos de estos cárteles hayan sido traídos
aquí durante el último año en nuestra cooperación con el gobierno
mexicano es que algunos de ellos probablemente querrán cooperar, y esa
cooperación podría dar lugar a cargos adicionales”, afirmó.
El pasado 29 de abril, la Fiscalía de
Distrito Sur de Nueva York presentó una acusación formal contra el gobernador
de Sinaloa, Rubén Rocha Moya -hoy
con licencia-, así como contra otros nueve funcionarios y exfuncionarios
sinaloenses, por presuntos vínculos con la facción de “Los Chapitos” del Cártel
de Sinaloa.