• La situación está estrechamente ligada a la carga de cuidados no remunerados, pues las mujeres emplean 35 horas semanales en esos trabajos, 2.4 veces más que los hombres: IMCO.
Estado de México. - Ser madre en México es
uno de los principales factores de precarización laboral por la carga
desproporcionada de cuidados.
Actualmente, casi 60% de las
madres trabajadoras enfrenta condiciones laborales precarias, ya sea por
informalidad, bajos salarios, ausencia de prestaciones o falta de acceso a
seguridad social, de acuerdo con el estudio Las madres en el mercado laboral del
Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
El reporte pone sobre la mesa
un tema claro: la desigualdad que presenta la maternidad en el mundo laboral.
Tener hijos actualmente ha
sido motivo de perpetuar la ampliación a las brechas laborales y frena el
desarrollo profesional de millones de mujeres. En 2025, 17.7 millones de
mujeres combinaron los cuidados con un empleo.
Aunque las mujeres pasaron de
estar prácticamente excluidas del mercado laboral en 1900 a participar casi la
mitad de ellas, esta mayor incorporación no avanza al mismo ritmo que las
políticas de cuidado.
Las políticas de cuidados y en
particular en la licencia de maternidad no han presentado cambios desde 1970,
lo que se ve reflejado en que el 62% de las infancias de cero a cinco años no
se encuentran inscritos en guarderías, centros de cuidados o preescolares.
Esta falta de apoyo provoca
que las madres opten por trabajos informales o de medio tiempo para poder
atender las responsabilidades familiares.
Además, la precariedad laboral
está estrechamente ligada a la carga de cuidados no remunerados. Las mujeres
emplean en promedio 35 horas semanales en esos trabajos, es decir, 2.4 veces
más tiempo que los hombres, que solo dedican 15 horas, lo cual acentúa las
diferencias de los roles de género y aún más si se habla de la asimetría en la
participación laboral entre hombres y mujeres.
Por cada padre fuera del
mercado laboral, hay casi cinco madres en la misma situación. Mientras la
participación laboral masculina prácticamente no cambia con la paternidad e
incluso suele elevarse, en las mujeres ocurre el efecto contrario: conforme aumenta
el número de hijos, disminuye su participación económica y aumentan las
probabilidades de caer en la informalidad.
El estudio también advierte
que México está perdiendo potencial económico al no generar condiciones que
permitan a las madres permanecer en empleos formales y bien remunerados.
De acuerdo con el IMCO, la
ausencia de un sistema robusto de cuidados limita la incorporación y
permanencia de millones de mujeres en el mercado laboral, lo que reduce
productividad, consumo e ingresos para los hogares.
La maternidad sigue
representando una penalización laboral para las mujeres, señala el organismo al
advertir que muchas trabajadoras deben elegir entre desarrollo profesional o
responsabilidades familiares.
El reporte destaca además que
las madres con tres o más hijos enfrentan las condiciones más adversas: menor
participación económica, mayores niveles de informalidad y salarios más bajos
respecto a mujeres sin hijos o con menos dependientes. Actualmente perciben un
ingreso promedio mensual de siete mil 823 pesos, lo cual equivale a 29% menos
del ingreso de una mujer sin hijos, que asciende a 11 mil 062 pesos al mes.
El IMCO subraya que el
problema no sólo afecta a las mujeres, sino también a la competitividad del
país. México mantiene una de las tasas de participación laboral femenina más
bajas entre países de la OCDE, y gran parte de esta diferencia está vinculada a
la falta de políticas de cuidados.
Entre las principales
deficiencias identificadas se encuentran la limitada cobertura de guarderías,
la escasa flexibilidad laboral formal, las brechas salariales y la insuficiente
corresponsabilidad entre hombres y mujeres en las tareas domésticas y de crianza.
El IMCO concluye que, mientras
el sistema de cuidados siga recayendo principalmente en las mujeres y no
existan condiciones laborales compatibles con la maternidad, millones de madres
continuarán atrapadas entre la informalidad, los bajos ingresos y la falta de
prestaciones.
En un país donde cada vez más
hogares dependen económicamente de ellas, la precariedad laboral de las madres
ya no sólo representa una brecha de género, sino también un obstáculo para el
crecimiento económico y la competitividad de México.
Como parte de sus
recomendaciones, el reporte plantea ampliar el acceso a centros de cuidado
infantil para madres que trabajan en la informalidad y actualmente no cuentan
con prestaciones.
El organismo señala que “sería
pertinente priorizar la construcción y equipamiento de lugares para hijos de
personas no derechohabientes”.
Además, propone que las
empresas impulsen estrategias de reincorporación laboral tras la maternidad,
mediante programas que faciliten el equilibrio entre trabajo y cuidados. Entre
las medidas sugeridas destacan “implementar regresos que incluyan esquemas
flexibles o híbridos tras el periodo de maternidad para facilitar la
reincorporación”.