• Una encuesta señala que en cuatro de cada diez casos el consumidor recibe un pescado distinto al que pagó, principalmente durante cuaresma.
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Estado de México. - El 38 % del pescado que
se vende en mercados y restaurantes de México no corresponde a la
especie anunciada, un nivel que casi duplica el promedio mundial, según un
estudio de la organización Oceana basado en análisis genéticos de productos.
De acuerdo con el informe
‘Gato x Liebre: engaño evidente, solución pendiente’, esto significa que en
cuatro de cada diez casos el consumidor recibe un producto distinto al que
pagó.
Por ejemplo, cuando se vende
tilapia o bagre en lugar de huachinango, con precios que pueden triplicar el
valor real del producto, señala el estudio difundido en el marco de
la Cuaresma.
El reporte se basa en análisis
genéticos de mil 262 muestras recolectadas en mercados y restaurantes de varias
ciudades del país, como parte de un monitoreo que Oceana realiza
desde hace siete años sobre la sustitución de especies.
“(El) 38 % de los pescados y
mariscos analizados correspondían a una especie distinta a la declarada, casi
el doble del promedio internacional de 20 %, reconocido en el informe más
reciente de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la
Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés)”, indica el informe.
Las especies más sustituidas
son el pez vela (100 %), marlín (91 %), lobina (89 %), sierra (82 %), mero (72
%), pierna (69 %), pez loro (68 %), cabrilla (57 %) y huachinango (54 %).
Oceana observó además que
algunas de las especies más sustituidas coinciden con las de mayor consumo,
como marlín, sierra, mero y huachinango.
Este último fue reemplazado en
más de la mitad de los casos, con hasta 16 especies distintas comercializadas
bajo su nombre, entre ellas el pez lámpara, un organismo de aguas profundas que
fue vendido como huachinango.
Mientras que el marlín fue
sustituido, en algunos casos, por tiburones catalogados como en riesgo por la
Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Entre las consecuencias de la
sustitución de especies, Oceana advirtió que no solo se afecta el
bolsillo de los consumidores, sino que también “se perjudica a las comunidades
pesqueras que operan dentro de la legalidad y se amenaza la biodiversidad
marina”.
En particular, señaló que los
pescadores enfrentan competencia desleal frente a productos más baratos —muchos
de ellos importados— que se venden como especies de mayor valor, mientras que
la falta de información sobre el origen de los productos puede llevar a que los
consumidores compren especies en peligro sin saberlo.
La organización atribuyó este
problema a la falta de sistemas de trazabilidad en México, lo que
impide conocer el recorrido del producto desde su captura hasta su venta.
“La sustitución de pescados
ocurre porque, desde la política pública, no hay medidas que nos den la
información completa sobre el recorrido de los productos pesqueros del barco al
plato”, apuntó en un comunicado Esteban García–Peña, coordinador de Investigación
y Política Pública en Oceana.
Por ello,
la ONG enfatizó que implementar trazabilidad no solo permitiría
combatir el fraude, sino también abrir mercados internacionales que ya exigen
este tipo de controles para la comercialización de productos pesqueros. El 38 %
del pescado que se vende en mercados y restaurantes de México no
corresponde a la especie anunciada, un nivel que casi duplica el promedio
mundial, según un estudio de la organización Oceana basado en
análisis genéticos de productos.