• “No se especifica si estas acciones derivan de estudios o de necesidades ambientales identificadas, lo que puede generar controversia sobre una posible doble tributación. Es decir, se supone que con otros impuestos ya se cubren estos servicios”.
La Paz, Baja
California Sur.- El 11 de diciembre, el Congreso de Baja California Sur (BCS) homologó
el cobro del derecho al saneamiento ambiental que se aplica en Los Cabos al
resto de los municipios del estado: Mulegé, Comondú, Loreto y La Paz.
Este derecho
obliga, a partir del 1 de enero, al pago de un impuesto por la adquisición de
bienes inmuebles y por la renta de hospedajes, embarcaciones y vehículos, que
será recaudado por los ayuntamientos y administrado por un fideicomiso público.
El impuesto
al saneamiento ambiental es una contribución turística que se aplica en
destinos mexicanos como Quintana Roo y ahora en Baja California Sur, con el
objetivo de emprender acciones que preserven el desarrollo sustentable,
restauren el equilibrio ecológico y protejan el medio ambiente.
“Se trata de
acciones para recuperar las condiciones funcionales de un ecosistema o de
especies, e incluso no solo recuperarlas, sino crear condiciones en las que se
puedan sostener”, explicó Mario Sánchez, director regional noroeste del Cemda.
De acuerdo
con la ley hacendaria de estos cuatro municipios, y con el valor de la Unidad
de Medida y Actualización (UMA) vigente desde el 1 de febrero ($117.31 pesos),
los usuarios deberán pagar $82 pesos por cuarto por noche ocupada en hoteles;
$234.62 pesos por reservación en plataformas de hospedaje; y $58 pesos por día
en el arrendamiento de vehículos y embarcaciones.
Durante 2026,
el Ayuntamiento de La Paz estima recaudar entre 8 y 12 millones de pesos, según
informó Jassiel Enríquez, tesorero municipal, el 19 de marzo, durante una
reunión con empresarios locales en la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y
Turismo (Canaco) La Paz.
Sin embargo,
la implementación del impuesto en La Paz se da en medio de inconformidades por
parte de los prestadores de servicios y de propuestas de organizaciones como el
Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda) para conformar un fideicomiso
abierto y evitar que se pervierta o se maneje de forma discrecional, como ha
sucedido con otros fideicomisos.
Para este
artículo Causa Natura Media solicitó entrevista a las diputadas Guadalupe
Saldaña del Partido Acción Nacional y a Guadalupe Vázquez Jacinto del Partido
Morena y presidenta de la Comisión de Asuntos Fiscales y Administrativos en el
Congreso de Baja California Sur, sin embargo, hasta el momento de la
publicación no se concretaron.
Los
prestadores de servicios deberán realizar el pago los días 17 de cada mes a
través de un portal, y el Ayuntamiento transferirá los recursos a la cuenta de
un fideicomiso público, un instrumento jurídico-financiero que el Estado crea
para gestionar recursos con fines específicos.
“Los
fideicomisos con recursos públicos son una caja negra, son muy complejos y
tenemos muchas áreas de oportunidad en la gobernanza, en la manera en que se
componen los organismos de toma de decisiones. Creo que esa complejidad no se
ha resuelto del todo. No es una figura mala por sí sola ni poco transparente,
pero se puede pervertir. El tema es cómo se conforman los órganos, cómo se
toman las decisiones y qué tan transparentes son”, señaló Sánchez.
Una vez
recaudado el dinero, el comité del fideicomiso evaluará los proyectos que se
ejecutarán con esos recursos.
Tentativamente,
el comité de La Paz estará conformado por la presidenta municipal, el tesorero
municipal, la síndica municipal y la directora de Gestión Integral de la
Ciudad; así como por representantes de la Universidad Autónoma de Baja
California Sur y los titulares del Consejo Coordinador Empresarial, la Canaco y
la Asociación de Empresas Hoteleras y Turísticas (Emprhotur) de La Paz, señaló
Enríquez.
“En los
órganos de gobierno de los fideicomisos, mayoritariamente hay personas del
gobierno. No hay mucha voz de organizaciones ni de otros sectores. Debería
haber representación ciudadana de quienes están siendo sujetos al pago del
impuesto. Y en la toma de decisiones debe haber votos que permitan balancear,
pero sin paralizar”, añadió Sánchez.
Ante este
señalamiento, Enríquez expresó su disposición a sumar a más actores al comité y
a recibir formalmente otras sugerencias y proyectos a financiar.
“Vamos a
tener los instrumentos jurídicos adecuados para garantizar el correcto
funcionamiento, la rendición de cuentas y la transparencia. Habrá un
reglamento, lineamientos y manuales; se formarán subcomités dependiendo de las
acciones a realizar; sesionaremos mensualmente, rendiremos informes financieros
e informaremos cuáles son los proyectos y cuánto dinero hay en las cuentas
bancarias”, explicó.
Sánchez
añadió que el fideicomiso abierto podría comenzar con una convocatoria pública
para su conformación, de modo que el proceso sea transparente y todas las
sesiones del comité sean públicas.
“La solicitud
de apertura es para mostrar que se puede hacer diferente el trabajo en los
fideicomisos y comenzar esta modalidad de fideicomisos abiertos, donde la
ciudadanía puede tener información casi en tiempo real y dar seguimiento
digital a las sesiones”, propuso.
·
Inconformidades
del sector de hospedaje
Pese a que el
impuesto se aprobó en diciembre de 2025 y entró en vigor en enero de 2026, la
mayoría de los prestadores de servicios de La Paz se enteraron hasta la reunión
con el tesorero municipal de que debían retener este impuesto y cubrir el pago
correspondiente a marzo.
Por ello, una
de las principales inconformidades es que deberán absorber el costo del
impuesto, ya que resulta inviable modificar el precio de reservaciones
previamente confirmadas.
“Para todas
aquellas reservaciones que se hicieron antes de que saliera este nuevo
impuesto, ¿qué va a suceder? Voy a tener que absorber el costo directo. Lo
ideal hubiera sido que dieran al menos seis meses para organizarnos”, señaló
David Gutiérrez, del Hotel El Moro, durante la reunión.
Este impuesto
se suma al 4% sobre el hospedaje que cobra el gobierno estatal y al 16% del
Impuesto al Valor Agregado (IVA), por lo que también señalan que encarecerá el
destino y afectará la viabilidad del negocio.
“Si este
derecho por saneamiento ambiental se aplica tal cual, van a desaparecer muchos
empleos. Por ejemplo, los alojamientos de Airbnb más económicos podrían
desaparecer. Es una realidad”, afirmó Cristina Torres, anfitriona de
plataformas digitales en La Paz, quien añadió que esto afectará a usuarios,
anfitriones y a toda la red de servicios que sostienen estos alojamientos.
Entre otras
inconformidades destacan la responsabilidad de los prestadores de servicios de
fungir como cobradores del impuesto; y la desproporción entre el cobro a
hoteles y plataformas digitales.
Actualmente,
la ley ya está en vigor y cualquier modificación implicaría reformar las leyes
hacendarias municipales, por lo que es inminente el cobro del impuesto. Ante
esto, Torres y Cari Geraldo, también anfitriona, consideran positivo que su
gremio esté representado en el comité del fideicomiso, ya que podría ser uno de
los que más aporten a la recaudación en La Paz.
Uno de los
puntos que genera inquietud tanto en el Cemda como en las anfitrionas es el
tipo de proyectos que se financiarán con estos recursos.
La ley
establece que la recaudación se destinará al desarrollo sustentable, la
preservación y restauración del equilibrio ecológico y la protección ambiental.
Sin embargo, Sánchez señaló que se limita a un listado de acciones como mejora
del espacio público; conservación y mantenimiento de playas; alumbrado público;
tratamiento de aguas residuales; potabilización de agua; y mejora de la
movilidad.
“No se
especifica si estas acciones derivan de estudios o de necesidades ambientales
identificadas, lo que puede generar controversia sobre una posible doble
tributación. Es decir, se supone que con otros impuestos ya se cubren estos
servicios”, explicó.
“Nadie de los
anfitriones se opone a pagar, porque reconocemos que el turismo tiene un
impacto ambiental, pero es una ley que no tiene estudios que la respalden. Ese
es el problema de legislar así: genera mucha injusticia y desigualdad”, señaló
Torres.
Para
solventar esto, Sánchez propuso realizar un estudio de necesidades de
saneamiento ambiental o retomar prioridades basadas en análisis territoriales y
en Áreas Naturales Protegidas (ANP).
Entre las
acciones posibles mencionó la atención a tiraderos de basura clandestinos,
restauración de zonas degradadas, limpieza y vigilancia de arroyos, retiro de
embarcaciones encalladas, restauración de manglares y mejora de la calidad
ambiental.
*Este
artículo se publicó originalmente en Causa Natura Media.