• Desencanto y desánimo interno impactan al panismo hacia el proceso del 2027. • Francisco Pelayo aún deshoja la margarita para definir su participación en la sucesión gubernamental. • La reciente visita del líder nacional Jorge Romero, evidenció las limitaciones y carencias de Rigo Mares y Lupita Saldaña.
Uno de los temas con lo que la
dirigencia estatal del PAN tendrá sigue lidiando, es el desánimo interno y el
desencanto casi total de la comunidad en general.
No es para menos pues la
repetición en la dirigencia de uno de los mismos actores neopanistas de
siempre, Rigo Mares, es una verdadera garantía de que volverán a perder. Con el
paso del tiempo esto queda cada día más claro.
Encima de esa falta de
capacidad para convocar, primero a los panistas y luego a la comunidad en
general, se empeora cuando todo mundo sabe que detrás de esta fallida
dirigencia está como burda titiritera, la ahora expresidenta estatal, la
diputada Lupita Saldaña Cisneros, que ha sido por decir lo menos, un verdadero
fracaso, un fiasco en las filas de blanquiazul y en el trabajo como legisladora
local.
Repetir la dosis de torpezas
que ya fue probada en el fracaso, es condenarse justamente a lo mismo, volver a
perder.
Desacreditado y desangelado,
incluso señalado de haber comprado votos de su militancia, en el proceso
electivo interno, Rigo Mares enfrentará para el próximo proceso electoral del
2027, una labor política muy pero muy cuesta arriba.
Desde luego que el exdiputado
federal y local, así como excandidato a la alcaldía paceña lo sabe, pero para
desgracia de sus pretensiones políticas, no le quedó de otra por lo que ahora
su pretensión personal es tratar de ligar una candidatura plurinominal.
No había otra posición en el
espectro político que pudiera generarle en su persona y los escasos seguidores
que aún le quedan, el clima adecuado para mantenerse en un cuestionado ánimo
ante la opinión pública.
Resulta hasta gracioso cuando
se trata de hablar ante la población y defender supuestas acciones de cambio y
denuncia de posibles o reales excesos de quienes ahora representan un cargo de
elección popular.
La muestra más clara de esa
ineptitud política quedó demostrada durante la reciente visita de su dirigente
nacional, Jorge Romero.
Simplemente no existe la
suficiente calidad política ni moral como para erigirse como actores y líderes
de un verdadero cambio.
Sin embargo, algo sí lograron
con esta nueva dirigencia, Rigo Mares y su mentora, Lupita Saldaña.
Han asegurado ya desde el
inicio de este periodo, la posibilidad de quedarse con las candidaturas que
estarán en juego en el proceso sucesorio del 2027, pues aunque usted no lo
crea, la propuesta irrisoria de hacer candidata a la gubernatura a Lupita Saldaña,
es la prioridad que mueve como objetivo principal a la nueva directiva panista.
Por supuesto aún hay mucho por
hacer y podrían empezar primero por convencer a los cientos de panistas
decepcionados que no solo se sienten robados, sino incluso burlados y hasta
utilizados por prácticamente los mismos de siempre.
Las mismas caras, las
herramientas de siempre y lo que es peor, las mismas fallidas estrategias con
las que en otros procesos los panistas perdieron, se pretenden poner en
práctica otra vez con la absurda idea de lograr victorias electorales.
Por supuesto este claro
autoengaño es parte de la decepcionante ineptitud que se observa en los
“nuevos” líderes panistas.
Características indefendibles
que anuncian ya desde ahora un tempranero fracaso político-electoral.
Por supuesto todo parece
indicar que este clima adverso, podría tener una notoria mejoría solo si
finalmente el diputado federal Francisco Pelayo, deja de deshojar la margarita
y se decide a participar de lleno y abiertamente en el proceso sucesorio panista,
pero eso aún está por verse.
Ya veremos que sucede.
Ya veremos.