• Con banderas, pancartas y consignas, asistentes dijeron que el objetivo fue expresar solidaridad con la población cubana y rechazar lo que describieron como una política de “asfixia”.
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Estado de México. - Cientos de
manifestantes se congregaron este domingo a las afueras de la antigua sede de
la Embajada de Estados Unidos en México, en la capital mexicana, para
protestar contra el endurecimiento de las restricciones desde Washington hacia
Cuba y pedir que el país mantenga su apoyo a la isla ante la presión del
Gobierno estadounidense.
Con banderas, pancartas y
consignas, asistentes dijeron a EFE que el objetivo fue expresar
solidaridad con la población cubana y rechazar lo que describieron
como una política de “asfixia”.
Varios entrevistados
coincidieron en que las medidas de Washington no impactan solo a las
autoridades cubanas, sino a la vida cotidiana de la población, y señalaron que
el acceso a combustibles incide en el transporte, la electricidad y la
operación de servicios básicos.
Aline Pérez, militante
del Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba, afirmó que el bloqueo
tiene consecuencias directas sobre el abastecimiento de combustible y el
funcionamiento de hospitales, y sostuvo que la falta de energía y logística
puede afectar tratamientos y procedimientos médicos.
“Venimos convocando junto con otras
organizaciones para manifestar primero que nada el apoyo a Cuba, a la
revolución cubana. Estamos en contra completamente de este recrudecimiento del
bloqueo, de la asfixia que está haciendo (Donald) Trump contra todo el pueblo
cubano (…) ya tiene un bloqueo naval con el petróleo venezolano. Ahora lo
que está diciendo es que ellos van a multar a todo aquel que quiera comerciar
directa o indirectamente petróleo a Cuba. Es intolerable”, expresó.
En la manifestación participó
también Isabel Pedro, quien llamó a fortalecer la solidaridad con Cuba y a
repudiar medidas que calificó de inhumanas.
Consideró que la postura de
México ha sido insuficiente y la calificó de “tibia”, aunque dijo comprender
las implicaciones diplomáticas, por lo que pidió que las acciones sean más
claras para evitar interrupciones en el abasto de petróleo u otros apoyos.
Pedro y Pérez coincidieron
además en que la presión estadounidense hacia Cuba, a su juicio, se inserta en
una política más amplia que afecta a toda la región latinoamericana.
En su argumento, Pedro sostuvo
que las decisiones sobre la isla se conectan con otros conflictos
internacionales, y exhortó a informarse y ejercer presión mediante prácticas de
consumo, como evitar productos o marcas estadounidenses.
Otra coincidencia entre
entrevistados fue el argumento de una “deuda” o gratitud hacia Cuba por apoyos
brindados en México y otros países de la región.
Pérez citó experiencias de
alfabetización y brigadas médicas cubanas en emergencias, además de la
presencia de personal sanitario en comunidades apartadas.
En esa línea, Angélica Cerón
afirmó que sería injusto no respaldar a Cuba, al mencionar la ayuda médica y la
contribución de la isla en materia de salud pública, y llamó a un “frente
común” de América Latina y el Caribe.
Cerón sostuvo que el respaldo
petrolero debe entenderse como un asunto humanitario, al asociarlo con energía
y movilidad, y dijo estar de acuerdo en que México continúe apoyando a la isla.
Al mismo tiempo, Manlio Quiroz
pidió una postura “más firme” ante la presión de Washington, ya que calificó la
política estadounidense como un abuso contra América Latina, pues advirtió
que la escalada de presiones podría extenderse a otros países.
La protesta ocurre después de
que el presidente Donald Trump advirtió con imponer aranceles a bienes de
países que envíen petróleo a Cuba.
Por la noche del sábado el
presidente estadounidense también sostuvo que había pedido directamente a la
presidenta Claudia Sheinbaum que frenara las entregas de crudo a la
isla, luego de convertirse en el principal origen de los apoyos energéticos a
Cuba.
En ese contexto, Sheinbaum
rechazó hablar del tema directamente con Trump y anunció que su gobierno alista
el envío de ayuda humanitaria “en una semana”, entre alimentos y productos
básicos; mientras busca resolver “de manera diplomática” el retorno de los
envíos de petróleo a Cuba.