• Al arrancar el 2026, actores políticos en riesgo ante desesperación y autoengaño político. • Intentar engañar a la población sudcaliforniana es definitivamente una pifia, que puede tener grandes costos políticos. • No bastará disfrazarse y colocarse gorros de Santa Claus, coronas de Reyes Magos y repartir a diestra y siniestra panes enroscados por toda la entidad.
Cuando no existe mucha
experiencia, uno de los riesgos que se corren en política es no hacer el
cálculo adecuado sobre el qué hacer, cómo y cuándo, lo que provoca caer en la
desesperación, principalmente cuando el autoengaño hace presa del sujeto que
percibe que se le acaba el tiempo para lograr su objetivo.
Algo de esto parece
experimentar ya desde ahora, al inicio del 2026, algunos aspirantes a los
puestos de elección popular que estarán en juego hasta el año que entra.
Por ejemplo, entre los que
parecen ya haber quedado en el camino es el diputado Eduardo “Yayo” Van Wormer,
uno de los varios aspirantes de Morena a la candidatura a la presidencia
municipal de La Paz.
Por supuesto, los que han
caído en la maraña del autoengaño no solo reflejan la impotencia de hacer que
su propuesta realmente permee en el ánimo de la población, sino que incluso ya
desde ahora, literalmente están fuera de las listas preautorizadas de quienes
toman las decisiones.
Lo curioso es que a estas
alturas ya existen varios integrantes de Morena y partidos aliados, que parece
obrar en contra de sus propios esfuerzos hechos hasta ahora y no logran entrar
en la simpatía de los paceños y de los sudcalifornianos en general.
Por supuesto seguramente el
cálculo sobre su verdadera popularidad está mal hecho, fuera de foco.
Por supuesto hay otros actores
políticos morenistas que, con mucho menos protagonismo, paradójicamente parecen
tener más presencia, entre ellos la alcaldesa de La Paz, Milena Quiroga, el
secretario general de gobierno, Saúl González y los diputados Sergio Guluarte y
Erick Agúndez del Partido Verde, aliado morenista.
Habría que hacer tal vez una
encuesta real, que en efecto refleje las verdaderas condiciones de popularidad
de los diversos aspirantes de Morena y sus aliados que pretenden las diversas
candidaturas, porque intentar engañar a la población y en general a los
diversos sectores que conforman la sociedad sudcaliforniana es definitivamente
una pifia, un error que puede tener grandes costos políticos.
Nadie se atreverá en su sano
juicio a correr el riesgo de echar a perder todo su potencial justamente por no
dejarse ayudar por alguien con la experiencia que seguramente sugeriría actuar
con mayor prudencia
La inmadurez política se
refleja justamente al correr demasiado rápido, antes de tiempo, es parte
precisamente de no medir qué hacer y qué evitar según el momento, de acuerdo a
las circunstancias.
Veremos en su momento
realmente quiénes llegan al arrancadero político definitivo que perfilará la
totalidad de las candidaturas a que competirán en la elección de junio del 2027.
No por mucho madrugar se
amanece más temprano.
Algunos corren el riesgo ya
desde ahora, de no contar con el suficiente combustible para legar al final de
la competencia.
Por supuesto será necesario
algo más que disfrazarse y colocarse gorros de Santa Claus, coronas de Reyes
Magos y repartir a diestra y siniestra panes enroscados por toda la entidad.
¿No le parece así amable
lector?