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Hoy es viernes, 28 de enero de 2022

En privado

• Nuestras Fuerzas Armadas.


Efectivamente, tal y como lo dijo un militar ya retirado, nunca las Fuerzas Armadas del Estado deberán estar allí para repeler agresiones con muñecas o ramos de flores. Y cuyo militar  también,  --en el muro de Facebook El Anti AMLO-- escribió: “¡Jamás sentirá el dolor y la tristeza de ver a un compañero soldado arrodillado ante la escoria de la sociedad que son sus simpatizantes y que de seguro muchos de éstos, fueron los que votaron por usted!”. 

Y yo digo que las Fuerzas Armadas del Estado no pueden estar allí para repeler agresiones con muñecas o ramos de flores porque en caso contrario, estarán expuestos a la ofensa, al escarnio. Y –lo que menos queremos--  estarían dando muestras de debilidad frente a la delincuencia. Menos aun cuando sabemos que los delincuentes no son unas hermanitas de la caridad a los que hay que tratar con buenos modales. 

Y menos aun cuando por sí solo, un Soldado reúne cualidades únicas donde destacan la dignidad, el honor, el decoro, la honestidad, la vergüenza, la decencia, y el pundonor. Además de que emana respeto y obediencia. Que es arrojado y valiente, capaz de ofrendar su vida. Y por todo eso no solamente merece respeto. Sino consideración, deferencia, y respaldo total del jefe supremo de las fuerzas armadas. 

Este mismo tema lo adopté en septiembre de 2019, para hacer referencia al caso ocurrido en La Huacana, Michoacán, donde, con pleno conocimiento de causa dije que la humillación a esos soldados, fue una humillación a hombres. Fue una humillación al Ejercito. Fue una humillación a México, al país, a la nación, a la Soberanía. Y ante hechos similares que ocurren de nuevo, hoy retomo el tema para decir que un Soldado no está para ser objeto de humillación, para sufrir vejación, para permitir sumisión. ¡Jamás! 

 Pero desgraciadamente, siempre que suceden hechos lamentables como estos, todo se pretende solucionar con discursos sin argumentos, con palabras huecas, con expresiones vacías y sin sustento. Es decir con chanzas, con bromas, con chungas, con marrullerías y charlatanismos. Nunca con la seriedad que amerita. 

 Estoy totalmente de acuerdo en que la postura del gobierno actual es muy diferente, y no pretende repetir hechos sangrientos como los del “68”. Sin embargo, el ejército bajo las órdenes de sus superiores puede proceder con una actitud prudente y con cuya actuación no se le reste autoridad. Y mucho menos que sean sometidos a la humillación, tal y como ha ocurrido. 

Sin embargo, se observa que los Soldados no reciben el apoyo o el respaldo que desean de parte del jefe supremo de las fuerzas armadas. Y la prueba está que tras ocurridos los lamentables hechos, el presidente simplemente se ha concretado a decir que: “la actitud de los soldados fue muy responsable, muy digna, muy valiente, porque una cobardía es abusar de nuestros semejantes, por eso todo mi apoyo y mi respaldo a los soldados, marinos, los soldados son pueblo uniformado”. 

Incluso, sin siquiera otorgarles un voto de confianza para su actuación, ha sido reiterativo en que los Soldados: “van a mantener siempre una actitud prudente. Porque están conscientes de que se deben de respetar los derechos humanos, y que a nadie se le debe privar de la vida”. Todo esto cuando por otro lado la delincuencia si puede pasar por encima de los derechos humanos de los Soldados y en su caso privarles la vida. 

No deja de ser pues, un tema sumamente delicado. Muy delicado, el cual por consecuencia, --tomando en cuenta los efectos que tiene--  debiera analizarse a profundidad y en su caso otorgar a los Soldados  ánimo, aliento, respaldo,  para que sus actuaciones sean más efectivas. Y porque no queremos Soldados medrosos, cobardes o pusilánimes. Sino todo lo contrario, que sean, intrépidos, audaces, con arrojo, gallardía y temple. Porque solo así serán capaces de velar por los bienes del pueblo. Porque solo así podrán ser garantes de la seguridad de todos los mexicanos. Y lo más importante, solamente así serán Garantes de la Soberanía Nacional.  

Luego entonces, el Soldado en acción, como han sido estos casos, no debe ser merecedor del abandono, el desamparo, el descuido y la desatención de parte de su jefe supremo. Sino que debe   proporcionarles aliento. Porque contrariamente su labor se debilita, como también se debilita a esa Prestigiada institución, se debilita al país. Y de paso, deja en la indefensión a toda una sociedad que está sucumbiendo ante los niveles de inseguridad y violencia que, lamentablemente,  hoy por hoy y derivado de acciones de esta naturaleza, ya rebasaron a esas instituciones. 

Y esto último, lo sabe el pueblo y por consecuencia lo lamenta. Lo lamenta porque ha sido testigo de la falta de respaldo para las fuerzas del orden. Y es por ello que ni los Soldados, no los Marinos, ni los integrantes de la Guardia Nacional actúan o proceden como debieran. Y todo, porque los asalta el temor de ser enjuiciados y despedidos. Entonces, lamentablemente solo les queda agachar la cabeza, mientras la delincuencia se ríe. 

Y es que ellos, todos los integrantes de las fuerzas del orden, deben poseer valor, brío, vigor, decisión. Y todo eso es lo que debe Inculcarles nada menos que el jefe supremo de las fuerzas armadas, para que de esta manera puedan ser audaces y arrojados que es justamente lo que el pueblo quiere de ellos.  

Tampoco es permisible que nuestros integrantes de las fuerzas del orden solamente por la falta de apoyo estén allí para poner la otra mejilla, mientras son vejados y humillados, dejando al libre albedrio a la delincuencia, que como se sabe, hoy ha crecido mucho más. Y todo, desgraciadamente por la escasez de respaldo a la fuerza pública mexicana. 

En síntesis, se observa que han faltado muchas cosas, donde destaca falta de oficio, falta de cálculo, falta de estrategia, y donde por consecuencia han destacado errores y fracasos, lo que por cierto nos han dejado muchas lecturas que seguramente quedarán pendientes hasta después de pasado el sexenio. Y aquí lo único positivo y que nos deja un poco de esperanzas es la promesa presidencial de que nunca se va a negociar con los criminales.  

Sin embargo, ya basta de tanta indiferencia ante hechos tan lamentables y tan importantes. Y en donde los discursos solo guardan las formas, pero cada vez lesionan más el fondo.  

Cuestión de tiempo.