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Realidad de BCS - lunes 25 mayo 2020


• Impotencia y ocurrencias de AMLO ante estragos sanitarios y económicos del Covid-19 • Aún si condiciones para regresar a la normalidad sin poner en riesgo la vida de los ciudadanos • Trasformación del país a pasos agigantados, pero hacia atrás

Definitivamente la movilidad normal de nuestra sociedad no podrá reactivarse este primero de junio simplemente porque no hay condiciones. El riesgo de que los contagios por Covid-19 aumenten es muy latente y sería muy contradictorio abrir las puertas de todas las casas y negociaciones para acabar con el confinamiento sin poner en riesgo la vida de los ciudadanos.

 

Desde luego que todos queremos que se reactiven todos los sectores y con ello la economía del país y de nuestra entidad, pero los números de contagiados y de fallecidos por esta pandemia indican que aún no es el tiempo para regresar a la normalidad.

 

Mientras esto sucede, las reservas económicas de empresas y ciudadanos en general literalmente ya están tocando fondo y es por ello que ahora con más necesidad que hace dos meses, la ciudadanía volteará a ver al gobierno federal para conocer cuál es la estrategia que le de oxígeno a la comunidad que ya está en la desesperación.

 

Los ciudadanos que aún tienen empleo no ven con claridad qué es lo que va a pasar con sus empleos y sobre las necesidades económicas cotidianas como el pago los servicios de agua potable, energía eléctrica y demás que en cualquier casa de clase media se utilizan y se pagan mes tras mes.

 

Pero hasta ahora las opciones que propone el gobierno federal no son muy viables.

 

Por eso al gobierno federal que encabeza el mitómano Andrés Manuel López Obrador, le urge llegar a la normalización de nuestras actividades económicas, precisamente para no tener la presión ciudadana de que aún no ve cómo se resolverá esta situación.

 

La frivolidad, la indolencia y el cinismo con que se ha manejado la pandemia y ahora la consecuencia económica en nuestro país, golpean todos los días el bolsillo de los trabajadores y merman la confianza ciudadana en un gobierno que llegó con una altísima expectativa de mejorar nuestro país y que hoy demuestra justamente lo contrario.

 

La impotencia evidente y las ocurrencias ya no surten efecto.

 

Ya no cabe el argumento de responsabilizar a las autoridades pasadas ni echarle la culpa a la corrupción de sexenios pasados, pues ahora (casi como tapón de boca) el INEGI acaba de mostrar sus mediciones que indican que la corrupción creció en la actual administración con relación al último año de la administración pasada que encabezó el priista Enrique Peña Nieto.

 

No, ya no hay excusas ni pretextos para culpar a administraciones pasadas.

 

La responsabilidad es del Presidente López Obrador que no ha podido brindar la confianza que la ciudadanía requiere en estos momentos donde la cifra de muertos por la pandemia ya superó los siete mil fallecidos y todos los días escuchamos que la capacidad hospitalaria está casi al límite, sobre todo en la capital del país.

 

Así que por más que queramos las condiciones para regresar a la normalidad económica aún no están dadas.

 

En Baja California Sur sucede algo similar en cuanto que aún no podemos salir a la calle de manera normal.

 

Es sumamente necesario quedarse en casa, no salir salvo que sea muy necesario hacerlo, para tratar de bajar el número de contagios y evitar así que aumente el número de muertos que ya llegó a 30.

 

Por supuesto una asistencia social de los gobiernos adecuada sin que ésta se politice, será necesaria para evitar que las zonas marginadas lleguen a punto de quedarse hasta sin comer.

 

Como quiera que sea, esperemos que podamos salir adelante a pesar de la enorme dificultad que está hoy presente en prácticamente todo el país.

 

Queda claro que la pandemia sanitaria y la crisis económica actual pone en su justa medida a una administración federal que ha dejado mucho que desear, que todos los días acrecienta el desencanto y por supuesto una enorme decepción ciudadana.

 

En la media península los estragos no son menores, aunque está claro que las autoridades estatales y municipales han hecho su tarea y hasta ahora la comunidad percibe en general que ha recibido apoyo a pesar de las dificultades.

 

Vamos a ver hasta dónde llega la simulación del gobierno federal que de mentira en mentira nos intenta convencer de que la situación ya mejoró cuando en realidad todos los días vemos exactamente lo contrario.

 

Veremos hasta dónde llega el cinismo oficial de una administración federal que sí ha transformado al país pero a pasos agigantados hacia atrás.

 

¿No le parece así amable lector?