• La autoridad ambiental identificó riesgos para el arrecife, arroyos costeros y especies protegidas.
Fotogalería
La Paz, Baja California
Sur.- La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) dejó
sin efecto la autorización de impacto ambiental otorgada en 2024 al proyecto
turístico-inmobiliario “Baja Bay Club”, a escasos kilómetros del Parque
Nacional Cabo Pulmo, uno de los ecosistemas marinos más importantes del Golfo
de California.
La decisión fue tomada por la
Unidad Coordinadora de Asuntos Jurídicos de la dependencia federal tras
analizar recursos de revisión presentados por organizaciones ambientales y
comunitarias, quienes cuestionaron la legalidad del permiso emitido originalmente
por la representación estatal de la Semarnat en Baja California Sur (BCS).
De acuerdo con la resolución,
la autorización previa queda anulada y la oficina de Semarnat en el estado
deberá emitir un nuevo dictamen negando formalmente el permiso ambiental,
al considerar que el proyecto presenta inconsistencias técnicas y riesgos
relevantes para el ecosistema cercano al parque nacional.
·
Un
desarrollo de gran escala frente a Cabo Pulmo
El plan contemplaba la
construcción de 422 villas residenciales, un hotel con 275 habitaciones,
un club de playa, infraestructura para embarcaciones y un campo de golf, todo
ello dentro de un polígono aproximado de 600 hectáreas ubicado a 1.5
kilómetros del Parque Nacional Cabo Pulmo.
Este parque protege
el arrecife coralino más grande del Golfo de California, considerado por
científicos y organizaciones ambientales como uno de los sistemas marinos mejor
conservados de la región y pieza clave para la biodiversidad del llamado “acuario
del mundo”.
·
Irregularidades
detectadas
En su análisis jurídico y
técnico, la Semarnat identificó diversas omisiones en la información presentada
por los promoventes del proyecto. Entre los puntos señalados destacan:
La negación de la
existencia de cuerpos de agua en el predio, cuando en realidad hay al
menos tres arroyos temporales que desembocan en el mar.
Riesgos de sedimentación
y contaminación del arrecife por escurrimientos provenientes de la zona
urbanizada.
Interrupción de corredores
biológicos entre la costa y la Sierra de la Laguna.
Afectaciones potenciales
a nidos de tortugas marinas y al gallito marino, especies protegidas que
utilizan las playas cercanas.
Falta de medidas constructivas
adecuadas para enfrentar ciclones tropicales en una zona catalogada
de alta vulnerabilidad.
La dependencia también
concluyó que el proyecto habría sido fragmentado artificialmente en
dos desarrollos identificados como Baja Bay Club y hotel Bahía El Rincón, para
evitar una evaluación regional que analizara los impactos acumulativos en el
área de influencia de Cabo Pulmo.
·
Presión
ambiental y social
La revisión administrativa se
produjo luego de solicitudes presentadas por el Centro Mexicano de Derecho
Ambiental (CEMDA) y la organización comunitaria Amigos para la
Conservación de Cabo Pulmo, respaldadas por una campaña pública en la que Greenpeace
México reunió más de 9 mil firmas solicitando detener el proyecto.
Para estas organizaciones, la
resolución representa un precedente relevante al reconocer que la
fragmentación de proyectos no puede utilizarse para evadir la evaluación
integral de impactos ambientales, especialmente en zonas cercanas a áreas
naturales protegidas.
·
Antecedentes
del conflicto
Como le informó Diario El
Independiente, la autorización original había sido otorgada en agosto de
2024, lo que generó críticas de comunidades, científicos y organizaciones
civiles que advertían posibles impactos sobre el arrecife de Cabo Pulmo, uno de
los ecosistemas marinos más estudiados y protegidos del país.
La nueva resolución
administrativa concluye que el proyecto es “técnica y jurídicamente
inviable” en las condiciones presentadas. No obstante, el promovente aún podría
recurrir a mecanismos legales para intentar revertir la decisión.
El fallo es otro capítulo de
la disputa por el desarrollo turístico en la región de Cabo Pulmo, donde desde
hace más de una década distintos proyectos inmobiliarios han enfrentado
oposición social y ambiental por su potencial impacto en el arrecife.