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Hoy es jueves, 29 de octubre de 2020

Gran tribuna

• Carlos Mendoza cierra 2019 con buenos augurios Presidirá Conago y arranca el 2020 buen posicionado en la aceptación de la ciudadanía • Nuestros pueblos son ricos en tradiciones y leyendas. Hoy les comparto una el: Caballero elegante • Conversaciones con el diablo


La Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) será presidida en 2020 por otro Mandatario panista, Carlos Mendoza Davis, de Baja California Sur, tras el mandato del queretano Francisco Domínguez.

 

Mendoza encabeza actualmente la Comisión de Turismo de la Conago.

 

Fuentes de la organización de Mandatarios afirmaron que Mendoza recibió la aprobación unánime de todos los miembros de la Conago.

 

Domínguez dejará el cargo la primera semana de febrero de 2020.

 

El Mandatario queretano informó del relevo al Presidente Andrés Manuel López Obrador durante un desayuno esta mañana en Palacio Nacional.

 

"Vine a avisarle que ya mi ciclo en la Conago termina, voy a entregar en la primera semana de febrero y a plantear la fecha en la cual él nos puede acompañar", comentó brevemente Domínguez al salir del encuentro.

 

El panista se dijo satisfecho porque, durante su gestión al frente de la Conago, se logró un cierre de filas entre el Gobierno federal y los estados en materia de seguridad.

 

Domínguez dio a conocer que el Presidente López Obrador ofreció dar una comida de honor a los 32 Gobernadores el próximo 13 de enero.

 

La comida se realizará en Palacio Nacional, después de la reunión que sostendrá la Conago con el Secretario de Seguridad, Alfonso Durazo.

 

·         Nuestros pueblos son ricos en tradiciones y leyendas. Hoy les comparto una el: Caballero elegante

La historia, esa misteriosa, pero precisa maestra de la vida, se muestra avara, con datos precisos y certeros, sobre el origen del caballero elegante. Pero eso no impide que se abran las turbulentas crecidas de las aguas de la especulación y la mentira. O se decante, cayendo en los zarzos del tiempo una que otra verdad. Yo supe del caballero elegante y sus apariciones, desde la escuela primaria en la Plutarco Elías Calles, cuando el profe Cuco, nos deleitaba en tercer año a todos sus alumnos. Un día nos hablaba de la novia blanca de Ligui.

 

Otras del chiflidito del arroyo del kilómetro quince, donde hoy es el Ejido Numero uno. Y cuando tenía más paciencia nos narraba con lujo de detalle los crímenes de viejitos cometidos en Canipá. A mí me daba miedo. Y eso me orillaba a portarme bien y pedirle su bendición a mi padre, para poder dormir a mis anchas. Un buen tiempo no supe nada del Caballero elegante. Hasta que en la Secundaria en un receso de su clase, el profesor Alejandro Mota, nos confió que le había tocado verlo. Y a no me asuste, tanto como en la niñez. Pero no deseche del todo ese tema.

 

Y fue hasta veinte años después que me tocó verlo. Un veinticinco de enero Venia de Loreto por la noche, había estado en ese puerto, ofertando los productos de una ferretería marina, que tiene mi padre, en La Paz. Se me hizo tarde, pero no vi inconveniente en viajar tres horas de ese lugar a La Paz. Salí a las once y media de la noche del Restaurant el Nido, donde saboree unas almejas rellenas y una orden de pollo, rostizado, Los que saben de comida, me darán la razón, que ir a ese lugar y no pedir eso, es como si no fueran. Son un manjar, Mi carro un automóvil buik café, del año, cómodo, seguro se enfilo hacia el sur. Cuando estaba por llegar a Ligui, me acorde del profe Cuco y de la novia blanca.

 

El corazón me empezó a temblar y las manos se me engarrotaron. Pero no pasó nada. Buscaba en el cerro, verla deslizándose hacia mí, vestida totalmente de blanco. Con un rostro transparente y unos ojos rojos, destilando amargura, pero no. Eche un vistazo al asiento del copiloto. Y no se subió. Y seguí la marcha, Saque un casete de José Feliciano y escuche casas de cartón. Otras más. Y me sumergí en mis pensamientos. Pensé en mis jugosas comisiones de las ventas hechas. Recordé a mi novia, a Isabel Davis, que había conocido precisamente en Loreto y que ahora era gerente de la Beuty Suplay.

 

Una tienda de muchas cosas. Recordé una intentona de tranza de un comerciante de Loreto, que me había dado un cheque sin firma. De todo se ocupó mi mente. Y las curvas, me empezaron arrullar. Me entro un lapso modorro y una lengüetada de sueño, me cacheteo. Me voy durmiendo, dije para mis adentros. Baje los vidrios de las cuatro puertas. Pero me arrepentí casi de inmediato. Los coyotes aullaban y un viento frio, me pegaba en el rostro. Otra vez, hacia arriba.

 

Ese ambiente no me gustaba. Lanzaba la mirada hacia el cielo y en lo poco que miraba, no encontré ni a la luna, ni a las estrellas. Era una noche, fría, misteriosa. Pero me acorde de mi padre Juan Bernabé Mosqueda, un marinero cuajado en esas cosas. Me decía, mira Fabián, cuando te asustes, respira hondo. Después que lo hagas, encomiéndate a Dios, Y di, señor vas conmigo. Nada me pasara. Mi padre, fue capitán de barcos como el Raulito, del Estrellita Marinera. El faro de luz. Y el del famoso, Delfín de siete mares. Se las sabia de todas, Solo recordándolo se me fue el miedo SU MAJESTAD, EL MIEDO

 

Y todo a la normalidad. Bueno, eso pensé, porque al llegar al kilómetro 47 viniendo de La Paz a Loreto, lo vi. Era un Bulto negro, con dos destellos de luz. Ubicado en unas piedras a la mano izquierda. A lo lejos se miraba como una masa negra, Y con dos velas encendidas. Baje la velocidad, y clave mi vista en eso, poco a poco me iba acercando y ubicando más lo que era. A unos diez metros de distancia lo vi completo. A la par, mi estero se apagó, Ya no más la voz de José Feliciano.

 

Ya no más nada, solo mi miedo. Era un hombre vestido de un frac negro. Bigotes delgados, una capa del mismo color, Y con la pierna cruzada, meneándola. Su mirada de color rojo. Y en una mano, un cigarro con boquilla y con la otra me hacía, la seña del adiós. Y bajo las piedras donde estaba sentado, tres coyotes aullando. Con eso tuve. El pavor, movió mi pie que se clavó en el acelerador. Le di, todo. Al subir a la recta, divise las luces muy a lo lejos de Constitución. Pero el susto me acompaño hasta llegar a la Paz. Hay tres hipótesis que conozco sobre el caballero elegante. Una que era ejecutivo de la empresa El Boleo. Y que se llamaba Jean Pierre Bouquero. Otra que era uno de los dueños del Buque negro, que llego a Loreto y una más, que era un novio que fue asesinado en La Zarabanda una hacienda que está enclavada en la Giganta y que poca gente conoce. Yo no sé nada, solo sé que el miedo, acecha en cada kilómetro de la carretera Transpeninsular.

 

Conversaciones con el diablo

Expresó mi sincero pésame a dos grandes familias .A la de Gaby por el sensible fallecimiento de su mami. María Cristina Acosta Leyva Y a la familia Vargas Galván por la pérdida muy lamentable de la señora Luz esposa de Mario Vargas Aguilar. Animo y fuerza para la resignación...Y con esto nos despedimos. No olviden: hagan el bien. Y sean felices.