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Realidad de BCS - lunes 28 octubre 2019


A cuatro años existe un gobierno estatal panista exitoso mientras que los morenistas se dividen cada día más Está a punto de cerrarse otro ciclo anual de la administración estatal y con ello el reacomodo de fuerzas políticas que pretenden figurar para el proceso electoral del 2021 En el caso de la ley de movilidad (que se espera se apruebe este martes) está claro que más que un interés ciudadano ha prevalecido en los legisladores locales identificados con Víctor Castro, la intención de darle a esta iniciativa un trasfondo político más que social


 

Para antes de la mitad de noviembre el mandatario estatal Carlos Mendoza presentará la condición que guarda la administración que encabeza misma que hasta ahora ha arrojado un balance favorable para todos los sectores de la población. 


Mientras esto sucede, las diversas fuerzas políticas ya registran un marcado incremento en la actividad con miras al proceso sucesorio del 2021. 


Algo que de alguna manera ya se esperaban. 


Lo que no suponían que aún antes de llegar a este cuarto informe de gobierno y de concluir apenas el 2019, ya haya serias fisuras en este organismo político que apenas se estrena en las diversas posiciones de poder. 


Desde el gobierno federal que encabeza el presidente Andrés Manuel López Obrador y pasando por las flamantes superdelegaciones, así como senadores, diputados federales y locales, Morena está en una verdadera crisis. 


Desde luego que ese no era el cálculo inicial. 


Los más triunfalistas morenistas auguraban una potencia política que nada ni nadie derribaría. 


Pero no contaban con sus propios agremiados que son justamente sus principales fabricantes de las potenciales derrotas del futuro político local. 


Así que mientras que un gobierno estatal emanado del Partido Acción Nacional saca bien la tarea de gobernar para todos, Morena, su principal opositor se resquebraja internamente de manera sorprendente. 


El resto de los partidos incluyendo al PRI son literalmente mudos testigos de esta circunstancia que entre los que están más sorprendidos son justamente los morenistas más auténticos. 


Esos idealistas en bancarrota de la vieja izquierda ven cómo las nuevas generaciones de “izquierdistas” dan al traste a lo que consideraron sería el vehículo para llevar a la entidad y a todo el país a un gobierno de dicha felicidad. Nada más lejos de la realidad. 


Lo cierto es que los dirigentes de Morena se encuentran al punto del colapso, perdidos sin un liderazgo a la vista que les permita afianzar una unidad partidista interna capaz de conformar una fuerza contundente y ganadora para el 2021. 


El balance para los morenistas en Baja California Sur, no es el más halagador. 


En cambio, para la administración estatal parece que casi todo está resultando de acuerdo a lo esperado. 


Aunque vale decir que en el caso de la ley de movilidad (que se espera se apruebe este martes) está claro que más que un interés ciudadano ha prevalecido en los legisladores locales identificados con Víctor Castro, la intención de darle a esta iniciativa un trasfondo político más que social. 


Está a punto de cerrarse un ciclo anual más de la administración estatal y con ello el reacomodo de fuerzas políticas que pretenden figurar para el proceso electoral del 2021. 


Seguramente en ese evento de informe que se espera se realice el próximo nueve de noviembre, estarán presentes los futuros actores de un proceso que insiste en arrancarse con mucha anticipación. 


Así que mientras que la entidad se encuentra con buenos resultados en la generación de empleo, crecimiento, promoción turística y seguridad, los adversarios a la actual administración encabezados principalmente por Víctor Castro y Leonel Cota, parecen no encontrar la brújula adecuada que les permita salir de la cancha del conflicto interno. 


Los morenistas no necesitan adversarios externos, ya tienen demasiados al interior. 


¿No le parece así amable lector?