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Realidad de BCS - miércoles 14 agosto 2019


La elección de dirigente nacional del PRI, una radiografía veraz de cómo se encuentra el priismo en la media península, sólo votó el 7.55 % de su padrón Ricardo Barroso, Esthela Ponce e Isaías González están más que desgastados. De hecho, son una verdadera carga, un lastre para el tricolor local Sustituir a su presidenta estatal Gabriela Cisneros, es uno de los principales retos y tareas de quienes aún confían que el tricolor puede revivir y convertirse en una opción electoral para el 2021



El pasado domingo el PRI eligió a quien será su nuevo dirigente nacional y por supuesto los priistas de Baja California Sur, también participaron en este proceso que aunque de alguna manera los despertó de un largo letargo, al mismo tiempo dejó en claro que es mucho lo que tendrán que realizar para construir una propuesta competitiva para los próximos procesos electorales. 


Esto que bien podría ser visto como un ensayo, fue también una radiografía veraz de cómo se encuentra el priismo en la media península, definitivamente permitió hacer un diagnóstico mucho más claro de la escasa presencia que ahora tiene el tricolor en la entidad. 


Bueno y malo para los priistas. 


Bueno porque ya saben la capacidad de convocatoria que pueden tener en una elección como la que se acaba de realizar el pasado domingo en la que obtuvieron apenas poco más del siete por diento del padrón electoral global que se encuentra registrado ante las autoridades electorales y el trabajo que ello implica realizar hacia el futuro.


Malo porque este balance quedó abierto al público, a una comunidad y opinión pública que difícilmente puede confiar en este momento en propuestas competitivas del tricolor para los próximos procesos. 


Obviamente los priistas además de superar este adverso balance en el que la mayoría de los votos resultaron para Alejandro Moreno, ponen sobre la mesa la necesidad impostergable de renovar la dirigencia estatal que aún a pesar de todas negligencias la encabeza Gabriela Cisneros sostenida con pinzas por parte del diputado federal y dirigente nacional de la CROC Isaías González. 


Está claro que los rostros de siempre, los que desde hace muchos años han hecho del tricolor su vehículo imprescindible para participar en la elección, debieran buscar la manera de presentar rostros nuevos. 


Que no dejen crecer el desalentador argumento de que “ya chole con los mismos” y que al mismo tiempo tengan la posibilidad real de construir propuestas que puedan convencer por lo menos al llamado voto a duro a participar otra vez por las siglas del tricolor. 


Por supuesto para lograr algo convincente en la media península será fundamental ver la manera en que se desenvuelva la nueva dirigencia nacional que encabezará Alejandro Moreno y que debiera ser en teoría inspiradora para mucho priista sudcaliforniano, que si bien aún simpatiza con este partido, no se siente suficientemente motivado para salir a la calle a defenderlo. 


No es para menos, el PAN y Morena se observan ya desde ahora como los partidos más fuertes en la entidad y con verdaderas posibilidades de disputarse las principales posiciones políticas que estarán en juego en el 2021, mientras que los priistas parece que tendrán que aguantar a los mismos personajes de siempre. 


Ricardo Barroso, Esthela Ponce e Isaías González están más que desgastados. 


De hecho, son una verdadera carga, un lastre para el priismo local que saben ya desde ahora que ver en las recientes actividades de este partido a estos mismos personajes con sus conocidas intromisiones, desesperados por llevarse las palmas y por supuesto su complementario protagonismo, es definitivamente un inhibidor que en gran medida frena la participación de priistas de a pie que potencialmente podrían brindarle su voto a este organismo. 


Poco más del siete por ciento en la votación registrada el pasado domingo de un padrón de militantes de más de 23 mil ciudadanos, debería ser un motivo de preocupación real para los que aspiran a dirigir de este partido en la localidad y tomar medidas de inmediato si es que en efecto se pretende participar competitivamente en las próximas contiendas electorales. 


Así que primordialmente el cambio de dirigencia estatal y el impulso de priistas destacados que no estén tan desgastados como los mencionados, será sin lugar a duda uno de los principales retos y tareas que tendrán en las próximas semanas quienes aún confían que el tricolor puede revivir y convertirse en una opción electoral para el 2021. 


De un padrón total de 23 mil 364 ciudadanos priistas, solo participaron un total de mil 764 ciudadanos lo que representa apenas el 7.55 por ciento de este padrón por lo que está claro que la tarea es enorme para quienes confían en que la nueva etapa que vivirá el PRI sudcaliforniano con la nueva dirigencia nacional, puede ser rescatable para convencer a su propia militancia y por supuesto a la ciudadanía en general de que pueden convertirse otra vez en un partido competitivo. 


¿será? 


Ya veremos.