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Lo derecho es lo decente - jueves 11 julio 2019


Lo derecho es lo decente

Muy buenos días estimable lector gracias, muchas gracias por continuar prefiriendo su Diario El Independiente.

 

La gran reforma pendiente está en la educación; por lo menos desde los años setenta, en que el estado mexicano se propuso una intensa política de promoción y aperturas de universidades públicas, ha habido un intenso debate acerca del cual es el papel de estas instituciones en el desarrollo nacional.

 

Unos centran sus observaciones hacia la aportación real que las universidades están haciendo al crecimiento de la economía, la productividad y la competitividad del país. Otros enfocan sus preocupaciones en la matricula aun baja, apenas poco más de 3 millones de los jóvenes mexicanos que tienen acceso a ella.

 

Algunos más enfatizan sus contribuciones a la investigación  y la innovación científica y tecnológica, y no son pocos los que alertan respecto de los problemas actuales de las universidades: masificación, saturación de algunas carreras, escasa vinculación y colocación de los egresados o insuficiente calidad, aunando a las huelgas. La variedad de estas preocupaciones, todas ellas legítimas, evidencia que tenemos una fascinante área de oportunidad para trabajar en la mejoría de la educación superior en México.

 

La era de la globalización, la sociedad digital, la revolución tecnológica y el liberalismo económico, las universidades no pueden quedarse atrás. No hay dicotomía entre esas realidades contemporáneas y la misión de la universidad. Son precisamente tales factores los incentivos más poderosos que la universidad tiene para cambiar, para mejorar, para modernizarse y para alcanzar su objetivo básico; formar personas integras y ciudadanos comprometidos con su comunidad, su país y su mundo.

 

Si ese es el compromiso universitario con la sociedad, no menos es el de esta con la universidad. La comunidad tiene ahora un doble reto con la universidad, ayudarle a que trabaje en las condiciones adecuadas de equidad, excelencia, calidad y pertinencia, y exigirle críticamente vinculándose cada vez más en su trabajo y sus desafíos.

 

Si en el siglo pasado el gran desafío era como ampliar el sistema universitario, hoy se debe pensar en las nuevas interrogantes ¿ofrecen las carreras necesarias? ¿Están nuestros egresados siendo competitivos? ¿Encuentran en la educación recibida, satisfacción profesional? ¿La imparten en las mejores condiciones de calidad?

 

Hoy l reto de las universidades es ofrecer mejor educación, licenciaturas posgrado más pertinentes y más excelentes, hacer cada vez más investigación aplicadas en temas relevantes para el país, y en suma participar más y mejor del mundo que se abre ante nuestros ojos.

 

Nunca como ahora, el porvenir de nuestro país está en manos de sus profesionistas; en la calidad de nuestras escuelas y, principalmente en la fortaleza de las instituciones de educación superior. Parece que la gran reforma pendiente está en la educación superior. Creemos que debemos revisar con rigor si el modelo vigente surgido desde el siglo pasado que experimento un fuerte auge en los años setenta, sigue siendo válido para el mundo actual y para una sociedad del conocimiento tan sofisticado, en el terreno de los planes de estudio, de las carreras que ahora se imparten de la situación del posgrado.

 

En suma la educación en México exige, por lo tanto un enfoque distinto que empiece por la formación de los maestros, es decir educar a los educadores, modernice sustancialmente los planes, programas y contenidos escolares, la organización de la administración educativa, y las formas de financiamiento de la educación. En la forma de educación, destrezas, habilidad, competencias, tecnología e información, el conocimiento será el recurso clave en el desarrollo de las personas, y los trabajadores del conocimiento serán la fuerza dominante en el universo laboral.