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Realidad de BCS - lunes 17 junio 2019


• Trabajadores del Congreso evidenciaron negligencia legislativa de Homero González y Milena Quiroga, frenaron nuevo reglamento laboral con apoyo de los diputados R. Ruiz, C. Van Wormer y E. Rocha • Rubén Muñoz prefirió comer chopitos en la comunidad de San Antonio y dejó plantado al flamante superdelegado federal Castro Cosío en evento del parque Los Mangos • La carta-deslinde de AMLO pone entredicho por presunto nepotismo a la alcaldesa Armida Castro y por amiguismo a Rentería en Conapesca

Definitivamente al cierre de las actividades de la semana pasada, diversos hechos llamaron la atención porque reflejan el serio conflicto interno entre los integrantes de Morena, ya como fuerza partidista en el poder político, mismo que no sólo ha transformado las conciencias antes “revolucionarias” o exigentes de “cambios verdaderos”, sino que ha trastocado la unidad morenistas al grado tal que hoy en día es una verdadera revoltura de intereses encontrados que de seguir así tendrán serias repercusiones en el próximo proceso político electoral de 2021.

 

Además de las ya famosas encuestas que Morena mandó hacer y que sirvieron al propio dirigente partidista Alberto Rentería como herramienta de castigo para los alcaldes, vale la pena mencionar que también en el Congreso del Estado, los legisladores morenistas que hasta ahora mantienen su poder en las principales comisiones legislativas, tuvieron que soportar los gritos airados de trabajadores sindicalizados a quienes se les pretendió imponer de la noche a la mañana y sin consenso alguno, un nuevo reglamento de trabajo.

 

Con esa acción los legisladores que son encabezados por Homero González y Milena Quiroga quedaron otra vez evidenciados por su negligencia legislativa, literalmente en ridículo y por lo menos, es seguro que ya desde ahora, un voto en contra para las próximas elecciones ya lo obtuvieron.

 

Por fortuna para los trabajadores, la contraparte de legisladores que encabezan Ramiro Ruiz, Carlos Van Wormer y Elizabeth Rocha, tuvieron que atajar la medida, mostrar su solidaridad, su sentido común y ponerse del lado de los trabajadores para lograr con ello que esta absurda medida promovida por el engreído diputado Homero González y la ambiciosa Milena Quiroga, no prosperara.

 

Los trabajadores del congreso expresaron su malestar literalmente a gritos, registraron el hecho y seguramente no lo olvidarán el agravio. La medida tiene remitente y en su momento seguramente el cobro político se hará llegar.

 

Por otro lado y de manera casi coincidente con estos hechos del poder legislativo sudcaliforniano, el presidente Andrés Manuel López Obrador, envió una carta a sus colaboradores que parece ser un grito desesperado para que ya dejen de caer en el amiguismo, el compadrazgo y por supuesto en la corrupción y nepotismo entre los nuevos funcionarios y representantes populares de Morena y “a los servidores públicos en general”.

 

Por supuesto que esto cayó como balde de agua fría a la alcaldesa cabeña Armida Castro, que aún no puede desmentir fehacientemente que su hijo fue contratado por el sistema de agua potable de Los Cabos y al mismo tiempo fue una certera cachetada al propio diputado Esteban Ojeda que no ha podido aclarar con certeza si su cuñada fue contratada como proveedora en el Congreso estatal, justamente ahí donde firma los cheques como presidente de la comisión de administración, el diputado Rigoberto Murillo, quien por su parte, tampoco ha informado dónde dejó los ya famosos 337 mil pesos que cobró desde noviembre del año pasado.

 

Un airado deslinde parece ser esa carta de López Obrador en donde tácitamente reconoce que dentro de los funcionarios y representantes populares de su partido se registran estas actitudes que ponen en entredicho la publicitada frase de “honestidad valiente” y de que todos los morenistas fueron convencidos para “no mentir, no robar y no traicionar”.

 

Como ejemplo de ello, es la colocación de José Oscar Martínez Burgos y su hijo Oscar Everardo Martínez Lugo que llegaron a Conapesca sin conocer absolutamente nada de esta área pero súper acuerpados y recomendados nada más y nada menos que por el “palancudo” dirigente estatal morenista, Alberto Rentería Santana.

 

Pero para desgracia de muchos morenistas y la satisfacción de pocos, estos lineamientos éticos están quedando en una utópica trasformación que le abona cada día más a la incredulidad y decepción ciudadana.

 

Sobre todo en lo que se refiere a “no traicionar” que seguramente por su parte, Víctor Castro tuvo muy presente en el desairado acto que encabezó el pasado sábado programado a las 09:00 de la mañana en el parque Los Mangos, donde el alcalde Rubén Muñoz Álvarez, nunca llegó a pesar de tener acordada y comprometida su presencia en este evento para analizar “Los aranceles y su impacto en la economía nacional.

 

Rubén Muñoz prefirió comer chopitos en la comunidad de San Antonio en vez de cumplir su palabra y acuerpar políticamente al flamante superdelegado federal Castro Cosío que seguramente más temprano que tarde tendrá que entender que Muñoz Álvarez exclusivamente va por lo suyo y lo suyo es buscar su propia candidatura a la gubernatura o por lo menos lograr la reelección en la alcaldía paceña.

 

Así que es obvio que se desgrana muy rápido el grupo político morenista en dónde ya les urge un verdadero liderazgo. Demasiados generales no hacen tropa.

 

¿No le parece así amable lector?