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Realidad de BCS - miércoles 12 junio 2019


• La dirigencia de Morena mediante encuestas arremete otra vez contra alcaldes de La Paz, Los Cabos y Comondú • En Los Cabos, las denuncias de poca transparencia y de un evidente nepotismo ponen en entredicho la labor de Armida que se dice víctima de una guerra sucia. Guerra sucia que en todo caso estaría encabezada por el propio Alberto Rentería • En Paz habrá que aclarar la adquisición de vehículos de modelo 2017 que presuntamente se hicieron pasar como si fueran del año 2019 y con precios actualizados para utilizarse como patrullas

Las limitaciones de los alcaldes emanados de Morena en la entidad cada día quedan más en evidencia y en entredicho, no solo por las denuncias ciudadanas sobre las pifias de los munícipes, sino además por los cuestionamientos realizados desde la propia dirigencia estatal de su partido político, que aún encabeza Alberto Rentería Santana.

 

En la vida como en política los golpes son más dolorosos y certeros si estos provienen de gente cercanas, de personas que integran el mismo grupo al que se pertenece.

 

Por ello a los alcaldes y diputados morenistas, les impacta más interna y externamente que sea su propio líder partidista el que los cuestione prácticamente todos los días.

 

Por ello llama fuertemente la atención que sea el mismo dirigente de Morena, Rentería Santana quien parece tener una clara campaña en contra de diputados locales mal portados y alcaldes emanados de su partido sobre todo contra las alcaldías de La Paz y de Los Cabos.

 

Para mala fortuna de la alcaldesa de Los Cabos Armida Castro y de La Paz, Rubén Muñoz, y buena suerte del dirigente de su propio partido, este cuenta con elementos reales, efectivos y suficientes para cuestionar su actuar sin temor a equivocarse.

 

Esta paradoja en donde es el mismo Morena quien cuestiona a sus alcaldes, no solo pone en evidencia la división interna que este nuevo grupo gobernante tiene y sus dificultades para unificarse en torno a un liderazgo, sino que le permite la sociedad en general dimensionar de qué tamaño fue el error que se cometió al elegirlos en las posiciones que ahora ostentan.

 

En Los Cabos, por ejemplo, las denuncias de poca transparencia en el manejo de recursos económicos y de un evidente nepotismo ponen en entredicho la labor de Armida Castro que de manera infructuosa ha tratado de hacer creer a la opinión pública que es víctima de una guerra sucia.

 

Guerra sucia que en todo caso estaría encabezada por el propio Alberto Rentería pues es precisamente el dirigente morenista quien incluso con encuestas realizadas por su partido para medir la efectividad de los ayuntamientos morenistas ha puesto en claro que hasta ahora no se ha

cumplido la expectativa ofrecida a ciudadanos durante la campaña electoral que a la postre llevó el año pasado al triunfo morenista.

 

Pero no sólo en Los Cabos existen problemas evidenciados por el presidente de Morena, también en La Paz las cosas no marchan del todo bien y es Rentería Santana uno de sus principales “supervisores” y críticos de esa situación.

 

El alcalde Rubén Muñoz además de traer un pésimo nivel en los servicios de recolección de basura y distribución del agua potable, ha dejado en claro públicamente, con la mano en la cintura y cínicamente que pretende desviar dinero presupuestado para adquirir patrullas y utilizarlo en el pago a trabajadores.

 

Un burdo e ilegal desvío de recursos que veremos si es capaz de llevarlo a cabo.

 

Encima de ello, en una clara muestra de premio al amiguismo y a la evidente escasez de equipo preparado, nombró a Azucena Meza como nueva contralora municipal misma que fungía como su secretaria particular y al mismo tiempo una pésima encargada de comunicación social del Ayuntamiento.

 

Por supuesto la nueva funcionaria no sabe gran cosa de esa área que ahora tendrá a su cargo ni tiene la mínima experiencia y el perfil adecuado, tal como de la misma manera demostró sus impericia y negligencia para el manejo del área de comunicación social municipal.

 

Desde luego que en La Paz hay mucho que hacer, sobre todo en la contraloría en donde, por ejemplo, habrá que poner especial atención y dejar bien en claro, si es verdad o no, la adquisición de vehículos de modelo 2017 que presuntamente se hicieron pasar como si fueran del año 2019 y con precios actualizados para utilizarse como patrullas.

 

Es decir, la compra de vehículos nuevos pero de modelos dos años atrasados (2017) y que la población las observa como si fueran de reciente fabricación (2019). El tema lo tendrá que aclarar la nueva contralora Azucena Meza.

 

Por supuesto que en Comondú las cosas tampoco están muy bien en donde para empezar aún no queda bien claro si el alcalde Walter Valenzuela participó en grado de autoría intelectual en la agresión física al periodista Martín Valtierra.

 

Las dudas persisten lo que se entremezcla con una labor administrativa en donde también, para variar, el nepotismo está presente.

 

¿Esa es acaso la llamada cuarta transformación?

 

La famosa “honestidad valiente” que tanto se presumió en campaña y que supuestamente se aplicaría una vez colocados en las posiciones de poder, hoy suena más a burla que a una aspiración seria por adquirir ese comportamiento ya como funcionarios públicos electos.

 

Por supuesto la población que siempre ha sabido utilizar su voto como herramienta para calificar a los gobiernos de todos los niveles, seguramente reflexionará y razonará su voto en función de los resultados que hasta ahora, apenas a poco más de medio año de labor en los ayuntamientos, son una verdadera decepción.

 

Decepción y desencanto que todos los días es evidenciada por el propio dirigente estatal de Morena, Alberto Rentería, quien ahogado en su propia frustración por no poder avanzar en lo político, se ha convertido en el principal crítico de las alcaldías emanadas del partido que encabeza.

 

¡Vaya que la perra es brava!