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Realidad de BCS - viernes 05 abril 2019


• El conflicto político morenista, va creciendo indefinidamente y no se observa nadie que pueda hacer algo al respecto. • Rentería Santana, no solo evidenció que no tiene liderazgo sobre Armida Castro y otros actores políticos, sino que además dejó bien claro que la división y confrontación interna en Morena, es un hecho real. • ¿A falta de liderazgo Morena pedirá al CEN un delegado especial que pueda contener las fricciones internas? EL PRI y después el PRD pidieron esa ayuda, no lograron la unidad y a la postre perdieron el poder estatal que alguna vez ostentaron.

 

¿Qué pasa con la alcaldesa de Los Cabos Armida Castro Guzmán quien luego de despedir al que fuera titular del sistema de agua potable municipal, Ramon Ojeda Mestre parecía que las cosas se harían de la mejor manera? sin embargo, de pronto, en un claro exabrupto que seguramente le repercutirá enormemente en lo político, mostró ante la ciudadanía una desmesurada intención de adquirir un vehículo blindado más grande y más costoso que los que utiliza el propio presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

El despido de Ojeda Mestre fue sin lugar a duda una buena medida, una acción acertada. Pero ahora parece que la brújula de las decisiones se empieza a desorientar.

Vale decir que en su momento el propio jefe del ejecutivo federal López Obrador, hizo un llamado a sus correligionarios que no cometieran el error de subirse a un tabique y marearse o lo que es igual, que no cayeran en burdos excesos como el que se pretende aplicar en el pujante municipio de Los Cabos.

Es tan grande la contradicción de Armida Castro con los postulados de su partido Morena, que el propio dirigente partidista en la entidad, Alberto Rentería Santana, citó a una conferencia de prensa el pasado lunes justamente para hacer notar que la alcaldesa cabeña se encontraba muy lejos de cumplir con los principios del organismo político al que pertenecen y por supuesto más lejos aún de atender las instrucciones del presidente López Obrador.

Desde luego que esta llamada de atención de Alberto Rentería solo fue un desesperado grito en el desierto, que le importó muy poco a la alcaldesa cabeña que lejos de atender el llamado del presidente de su partido, ahora trata de victimizarse al tratar hacer creer que las críticas en su contra se deben a su condición de mujer.

Por supuesto esto es una débil defensa que pone además en entredicho la posición de su jefe político Leonel Cota Montaño al interior del grupo morenista que cada día está más descompuesto.

Así que Rentería Santana, no solo evidenció que no tiene liderazgo sobre Armida Castro y otros actores políticos, sino que además dejó bien claro que la división y confrontación interna en Morena, es un hecho real.

Apenas van seis meses de gestión de las autoridades morenistas tanto en los ayuntamientos como en el Congreso del Estado y la fractura interna de Morena es literalmente irreconciliable, pues no existe ya a estas alturas un liderazgo político efectivo y respetable que pueda llamar a la cordura y la unidad que será indispensable para transitar hacia la sucesión de 2021 sin mayores problemas.

Pero lejos de ello, ya desde ahora el desfiguro de la alcaldesa de tratar de adquirir un vehículo blindado mientras que el gobierno federal anunció con bombo y platillo la venta autos con estas características, es una muestra de que la alcaldía de Los Cabos no hace caso a las instrucciones de su partido y seguramente tampoco lo hará al momento de pedirle que se sume a cualquier decisión que instruya la dirigencia morenista.

Armida Castro tratará de cocinas sus decisiones aparte, aparte de Morena y por supuesto de Rentería Santana.

Desde luego que a estos inexpertos funcionarios públicos y bisoños operadores políticos, como el dirigente morenista, no parece importarles mucho que estén encaramados en un escaparate político donde brindan un espectáculo muy lamentable para quienes votaron por su propuesta y ante una ciudadanía que aún no sale de su asombro, que aún no procesa adecuadamente la sorpresa y la decepción que desde ahora generan los fabulosos promotores de la mal llamada “cuarta transformación”.

El conflicto político morenista, va creciendo indefinidamente y no se observa nadie que pueda hacer algo al respecto.

Quizás Morena se verá obligado hacer lo que en su momento hicieron el PRI y el PRD cuando vivieron experiencias similares de división y confrontación interna:

Pedir un enviado del comité ejecutivo nacional de su partido, un delegado especial que pueda contener las fricciones internas.

EL PRI y después el PRD no lograron la unidad interna y a la postre perdieron el poder estatal que alguna vez ostentaron.

¿Se volverá a repetir la historia a ahora con Morena?

Ya veremos