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Realidad de BCS - lunes 17 diciembre 2018


· ¡Vaya Navidad!, priistas esperan visita de su líder nacional para pedir destitución de su dirigente estatal Gabriela Cisneros Ruiz · Gabriela Cisneros no supo administrar el peso histórico y político de un tricolor que nunca se había encontrado como ahora al grado de contemplar la posibilidad de perder el registro ante la autoridad electoral a nivel local ante el escaso porcentaje de votos obtenido · Mientras los partidos Morena, que está a punto de renovar su dirigencia estatal y PAN ahora presidido por Carlos Rochín Álvarez, se encuentran en una competencia política que en gran medida puede definir, ya desde ahora, la contienda que se registrará en el proceso electoral del 2021


Para este 19 de diciembre se espera tentativamente la visita de la dirigente nacional del PRI, Claudia Ruiz Massieu, en lo que sería muy probablemente su última visita a la entidad antes de que concluya su mandato, por lo que muchos de los más destacados priistas de la entidad la esperan con ansias porque tendrán una sola petición: La destitución de su presidenta estatal Gabriela Cisneros, quien ha sido todo un fracaso en su encomienda de rescatar lo poco que queda ya de este organismo político en la entidad. ¡Vaya Navidad!

 

Efectivamente el tricolor quedó muy mal herido luego de la jornada electoral del pasado primero de julio donde sus candidatos a pesar del esfuerzo personal que realizaron, nunca obtuvieron el apoyo de su decepcionante dirigencia estatal.

 

Hoy a cinco meses de aquella fatídica fecha para el tricolor nacional y local, su dirigente Gabriela Cisneros Ruiz, es un verdadero fracaso, un fiasco, una enorme decepción que ha originado que desde la propia comisión política permanente se le haya llamado a cuentas en más de una ocasión sin que hasta el momento se obtenga ni siquiera una tímida repuesta.

 

De hecho, hay distinguidos militantes de tricolor que tiene aún responsabilidades importantes al interior de este organismo político, que ni siquiera han conseguido una mínima comunicación vía telefónica, mucho menos en persona, durante semanas y en algunos casos hasta por meses.

 

Por ello los reclamos al interior han subido de tono al grado de preparar una solicitud formal de que de la manera más pronta y efectiva, sea relevada de su cargo.

 

Gabriela Cisneros no supo administrar el peso histórico y político de un tricolor que nunca se había encontrado como ahora al grado de contemplar la posibilidad de perder el registro ante la autoridad electoral a nivel local ante el escaso porcentaje de votos obtenido que es definitivamente el más bajo de su historia que no pasó del diez por ciento de la votación global.

 

Por supuesto la posibilidad de que la esperada visita de la dirigencia nacional se cancele, es muy tangible, por lo que de ser así, lo más seguro es que la diferencias internas del tricolor terminen por salir a la luz pública en su exacta dimensión y que esta petición de destitución de Gabriela Cisneros se haga por encima de las instancias partidistas precisamente a luz de toda la sociedad.

 

Para muchos destacados militantes del tricolor, resulta más sano destituir a su dirigente estatal que mantener una dirigencia políticamente muerta, inerte, que lo más que ha logrado es medio activar al secretario de acción política del partido, Antonio Ortega Salgado (con todo y su ya bien ganado desprestigio político) para pedir a quien esté dispuesto a escucharle, que no insistan en su intención de derrocar a Cisneros Ruiz.

 

Por supuesto para ello se requiere de calidad política y moral que brilla por su ausencia, por lo que está claro que los días de Gabriela Cisneros están contados en la presidencia estatal de un PRI verdaderamente agonizante.

 

Mientras esto sucede al interior del otrora poderoso tricolor, los partidos Morena, que está a punto de renovar su dirigencia estatal y PAN ahora presidido por Carlos Rochín Álvarez, se encuentran en una competencia política que en gran medida puede definir, ya desde ahora, la contienda que se registrará en el proceso electoral del 2021 donde una vez más estarán en juego todas las alcaldías de la entidad, las diputaciones locales y federales y sobre todo la gubernatura.

 

Está claro ya desde ahora que la competencia electoral local se llevará a cabo principalmente entre estos organismos políticos.

 

Así que es posible que esta Navidad sea una de las más complicadas políticamente hablando para Gabriela Cisneros y sus muy escasos seguidores y por supuesto del PRI en general, ya que este 2018 que está a punto de concluir, ha sido definitivamente el peor año de su vida electoral en Baja California Sur.

 

Veremos qué registran los partidos en estos últimos días de un año redefinió el espectro político nacional y estatal y en el que definitivamente ya se trabaja para sentar las bases de lo que puede ser la próxima jornada electoral en la que se disputará la máxima posición política estatal: La gubernatura.

 

Veremos qué sucede.