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Adolfo Castañón, un poeta acogido por Reyes

miércoles 07 noviembre 2018 | Por: Redacción | Cultura Adolfo Castañón, un poeta acogido por Reyes

• Castañón ganó ayer el Premio Internacional Alfonso Reyes, autor al que ha estudiado por años y a quien “considera su tabla de salvación”

CIUDAD DE MÉXICO.- Alfonso Reyes (1889-1959) ha sido “un maestro, un amigo, un tutor y un consejero; pero también una brújula, un enfermero, una tabla de salvación y un paño de lágrimas”, afirma sin dudar el narrador, ensayista y poeta Adolfo Castañón (1952).

 

Quien ayer se alzó con el Premio Internacional Alfonso Reyes 2018 comenta en entrevista con Excélsior que el polígrafo regio ha sido para él “una figura interna, cercana, vigente”, toda una escuela.

 

Cuando digo una tabla de salvación no es metáfora”, aclara quien ha dedicado 40 años de su vida al autor de Visión de Anáhuac. “En tiempos difíciles, el estar aferrado al estudio de su obra me permitió tener un sentido de vida. Ha sido el autor al que más he frecuentado. Le ha salvado la vida a más de una persona, una de ésas soy yo”, confiesa.

 

Castañón obtuvo el Alfonso Reyes, creado por Francisco Zendejas en 1972, “por su amplia trayectoria en diversos géneros de la escritura y por difundir la cultura humanística universal”, detalló el Instituto Nacional de Bellas Artes en un comunicado.

 

El jurado decidió otorgar por unanimidad el premio a Castañón por su entrega absoluta y vitalicia al ejercicio de las letras como bibliófilo, poeta, cuentista, ensayista, cronista, historiador y crítico de la literatura”, apuntó.

 

Contento y agradecido, el también editor explica que se siente “misteriosamente acogido” por este galardón. “Todas las personas que lo han recibido están en mi biblioteca, he leído su obra y con algunos he compartido momentos únicos. Me hace sentir como en casa. Si me hubieran designado para otro premio, a lo mejor me hubiera sentido raro; pero a éste lo siento familiar. Sé de dónde viene. Me siento comprometido a seguir trabajando en el mismo derrotero; o sea que si ya de por sí tenía cuerda, ahora más”.

 

El egresado de Filosofía y Letras de la UNAM destaca que le debe mucho a Reyes. “Su idea de la cultura, cómo participar de la ciudadanía sin hacerlo desde una misión partidaria, eso enseña, es un humanista que se pone por encima de contiendas y enfrentamientos inmediatos. Es una fuente de buenas maneras, inspirador de un manual de cortesía, toda una escuela.

 

Su obra es casi consubstancial en relación con la cultura mexicana, porque el peso de su figura literaria es tal que todo se mide contra Reyes, es el metro-patrón de la cultura mexicana. Valoro su entrega a las letras y su capacidad de traducir la experiencia en logos, racionalidad, en poesía y música”, agrega.

 

Castañón señala que no le preocupa la vigencia de la obra reyista. “Cuando veo que un presidente electo dispone que haya una constitución amorosa inspirada en la cartilla moral de Reyes; o que la mayoría de los periodistas tienen una idea del periodismo donde está Reyes. Su obra es un gran jardín que hay que mantener barrido, cuidado y limpio. Y ver que si se cayó una rama, hay que quitarla del camino para que no impida el paso de los paseantes. Hay que ponerla al día”.

 

El premio es patrocinado por la Secretaría de Cultura, a través del INBA, en colaboración con el gobierno de Nuevo León, la Universidad Autónoma de Nuevo León y la Sociedad Alfonsina Internacional, que lo entrega desde 1973, cuando lo recibió Jorge Luis Borges. Ha reconocido a figuras literarias de la talla de Marcel Bataillon, Juan José Arreola, Harold Bloom, George Steiner, Mario Vargas Llosa, Margit Frenk y Alberto Manguel, entre otros.

 

El ahora galardonado con el Alfonso Reyes narra una anécdota que vivió cuando Steiner (1929) obtuvo el mismo reconocimiento en 2007. “Me llamó para ver qué podía leer entre la vasta obra de Reyes y le envié un par de libros. Él escogió el título de ensayos El suicida y dio su conferencia. Pero lo más interesante es que no vino a México, sino que dio su discurso en su casa, pues no podía viajar. Esas palabras no se publicaron en ningún periódico. Yo las obtuve a través de la embajada, las transcribí y las publiqué; las integré en mi libro Alfonso Reyes, caballero de la voz errante”.