Michelle Valdez

Lo derecho es lo decente

28/12/2017 00:24 Por: Felipe Lara R.

Muy buenos días estimable lector, gracias, muchas gracias, por la confianza que nos demostró este año 2017, esperando de Usted que, con esa generosidad continúe leyendo nuestro periódico El Independiente, el próximo año 2018, deseándole por este medio un cumulo de felicidad en compañía de todos sus familiares y amigos en el futuro año 2018.

 


Inicio escribiendo esta columna, que este año 2017 vivimos una rebeldía contra el exceso injusto de un gobernante federal, contra la medrosa pasividad de la justicia, contra la actitud abusiva de un poderoso, contra esa terrible sociedad odiosa y farisea que valora a los pueblos por el oro que poseen. Vivimos para nuestra desgracia en un país que no tienen todavía el sistema de justicia que reclama, la consecuencia de ello es la inseguridad, así como la impunidad que nos amenaza y corrompe constantemente a las instituciones. Esperamos para el próximo año 2018 que el país se coloque en el centro de sus preocupaciones implantando un sistema de procuración y justicia eficiente y con credibilidad, que sea detonador de una nueva cultura de legalidad, eficiencia y honestidad, “Fuera Corrupción”.

 

Vivimos todo el transcurso del año 2017; una corrupción que degrado la vida pública, no solo porque fue una bajeza moral, sino sobre todo porque es una de la expresiones más aberrantes de ineficiencia y del mal uso de sus recursos “SEAMOS CLAROS”, el próximo gobierno del 2018, tiene el enorme reto de restablecer la confianza de sus pueblo en la habilidad de los gobernantes, de asegurar el crecimiento económico, la seguridad, el bienestar social y la justicia; procesos legales y administrativos transparentes; una reducción masiva de la corrupción, una reforma educativa y de calidad, y finalmente generar inversiones suficientes para promover empleos dignos y bien remunerados para todos nuestros hermanos mexicanos.

 

Hoy vivimos una realidad, las transformaciones en los ámbitos legal e institucional, han sido insuficientes para recuperar la credibilidad ciudadana en las instituciones a cargo de procurar e impartir justicia y de disminuir los niveles de inseguridad. El diagnóstico es negativo y reconoce crudamente que, no se cumplen los valores perseguidos en las materias de seguridad, justicia y derechos humanos.

 

En general la ciudadanía siente gran desconfianza hacia los órganos responsables de la seguridad y la justicia, que adolecen de ineficiencia, de exceso de formalismos y de poca celeridad en las funciones que desarrollan, así mismo como de fenómenos amplios de corrupción. Entre la ciudadanía existe un profundo sentimiento de frustración. De indefensión e irritación ante la incompetencia que demuestran las autoridades para combatir la delincuencia y el crimen.

 

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