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El Museo Jumex presenta la primera muestra retrospectiva del colectivo canadiense que generó un complejo juego entre la realidad y la ficción

viernes 28 octubre 2016 | Por: Independencia | Cultura El Museo Jumex presenta la primera muestra retrospectiva del colectivo canadiense que generó un complejo juego entre la realidad y la ficción

CIUDAD DE MÉXICO. El colectivo canadiense General Idea estableció un juego entre la realidad y la ficción. Una transición entre la verdad y lo falso. Una estrategia para criticar y reflexionar sobre el presente. Ese p

CIUDAD DE MÉXICO.

El colectivo canadiense General Idea estableció un juego entre la realidad y la ficción. Una transición entre la verdad y lo falso. Una estrategia para criticar y reflexionar sobre el presente. Ese presente eran el de los años 60, 70 y 80. Y difuminaron tanto la frontera que los nombres con que firmaron sus obras durante 25 años no son los reales. Son sobrenombres: AA Bronson, Feliz Prats y Jorge Zontal.

Así el grupo irrumpió la escena artística de Canadá con la irreverencia de sus performances, instalaciones, videos y objetos. Acciones que en el momento parecieran más verídicas que creaciones de arte. Por ejemplo, una réplica irónica sobre los concursos de belleza que realizaron en 1969, o la apropiación de la iconografía de la revista LIFE para publicar por un año FILE, que luego se convirtió en un soporte para el arte correo. De esta realidad hecha ficción, y viceversa, refiere la exposición General Idea. Tiempo Partido. Es una revisión retrospectiva del colectivo en el Museo Jumex. A través de 120 obras, la curaduría revisa 25 años de producción: 1969-1994. Un periodo que resultó en un cuestionamiento sobre la linealidad del tiempo, la representación del artista en el mundo, la memoria como creadora de historia y, con especial énfasis, el estigma en las preferencias sexuales y enfermedades como el Sida. Vista de la exposición General Idea. Tiempo Partido. La retrospectiva, la primera en América Latina, inicia por las últimas obras del colectivo. En una referencia directa a la propuesta de General Idea por romper con las formalidades del capitalismo, y entrar a conceptos de análisis como la comunicación viral, o el reflejo del arte en la sociedad. Así, la exposición recibe al espectador con la instalación One year of AZT: sobre el muro mil 825 réplicas de pastillas retrovirales montadas a manera de calendario. Es la dosis que una persona con VIH debía tomar durante un año en la década de los 80 y 90 como único tratamiento para paliar las consecuencias del virus. Pacientes como Félix Pratz y Jorge Zontal, quienes murieron por Sida en 1994. Año en que concluye el trabajo del colectivo.
Por una parte utilizan la alta cultura como la teoría de Marshal Mcluhan  y por otra parte intentan agarrar los medios populares como los concursos de belleza, revistas, cuestiones que diseminan la información para adueñarse de ellas y convertir, a través de los medios, su obra artística en viral. Para ellos es muy importante crear esa realidad y ficción dentro del arte y la manera en que lo hacen es a través de ellos mismos, entonces constituyen General Idea como una marca, una referencia de ficción”, detalló Agustín Pérez Rubio, curador de la muestra.
Desde la ficción y las teorías del lenguaje, los tres artistas –provenientes de disciplinas como la arquitectura y el teatro- deciden reunir su obra previa a su trabajo en conjunto y renombrarla. Entonces en sala se exhiben piezas anteriores a 1969, pero en realidad se trata de obras retomadas y reinterpretadas por ellos mismos: “Hablan mucho de la manera en que asumen su propia trayectoria, su representación en el mundo y mercado del arte”. Bronson, quien siguió su trayectoria artística luego del fallecimiento de sus compañeros, explicó que no les interesaba la idea del creador individual, sino del trabajo en equipo donde pudieran camuflajarse y desde ahí afectar al sistema. Como lo hicieron con el proyecto FILE, una réplica de LIFE y que se hizo viral en el arte correo en Canadá. Sobre la sexualidad, el cuerpo y la homosexualidad, temas que el colectivo desarrolló, Bronson confesó que pocos críticos tomaron en serio esta parte de su trabajo. Eran asuntos censurados en el arte. “No había nadie con quien hablar sobre la censura al cuerpo. Eso nos mostraba la dirección a un sistema dictatorial”, concluyó.