Noticias de BCS, México y el mundo.

Fernando Pessoa, un poeta inexistente

lunes 30 noviembre 2015 | Por: Independencia | Cultura Fernando Pessoa, un poeta inexistente

• Este lunes se cumplen 80 años del fallecimiento del poeta portugués, una de las figuras más relevantes de la literatura de todos los tiempos México.- “Propiamente hablando, Fernando Pessoa no existe”, escribió Á

Fernando Pessoa, un poeta inexistenteEste lunes se cumplen 80 años del fallecimiento del poeta portugués, una de las figuras más relevantes de la literatura de todos los tiempos México.- “Propiamente hablando, Fernando Pessoa no existe”, escribió Álvaro de Campos, uno de los múltiples personajes con biografía y obra literaria personal que inventó el escritor y poeta por vocación —pero de profesión traductor, o para ser más exactos “corresponsal extranjero de casas comerciales”, como especificó en una nota autobiográfica— Fernando Pessoa, “para que le ahorraran el esfuerzo y la incomodidad de vivir”, subraya Richard Zenith al presentar su edición del Libro del desasosiego (1913-1935), una obra inagotable atribuida al ayudante de tenedor de libros de contabilidad Bernardo Soares—esa otra máscara de la que Pessoa dijo “soy yo menos el raciocinio y la afectividad”—, y a la que Zenith considera: “el libro en potencia, el libro en plena ruina, el libro-sueño, el libro-desesperación, el anti-libro, más allá de cualquier literatura. Lo que tenemos en estas páginas es el genio de Pessoa en su punto más alto”.

Fernando Pessoa

Persona de letras Fernando António Nogueira Pessoa nació en Lisboa el 13 de junio de 1888. Su padre murió de tuberculosis en 1893, y su madre se casó en segundas nupcias con un comandante que había sido nombrado cónsul de Portugal en Durban, Sudáfrica, que era entonces colonia británica y hacia donde, en enero de 1896, madre e hijo viajaron para establecer su residencia. En tales circunstancias, Pessoa entró en contacto con la lengua inglesa y con su literatura. Empezó a escribir textos y poemas en inglés, y aparecieron sus primeros heterónimos: Charles Robert Anon y Alexander Search —con quien incluso mantuvo un intercambio epistolar—, aunque ya en 1894 había inventado al francés Chevalier de Pás. Después de que intentó y, a causa de un trámite burocrático, no logró obtener una beca para continuar sus estudios en alguna universidad de Inglaterra, regresó a Lisboa en 1905 y se matriculó en el Curso Superior de Letras, aunque a mediados de 1907 abandonó de manera definitiva los estudios universitarios. Con un dinero heredado de su abuela materna, fundó en 1909 la empresa editorial Ibis, pero en menos de un año tuvo que cerrarla sin haber llegado a publicar ningún libro. En esa época comenzó a traducir obras, documentos y cartas para empresas comerciales, y en 1912 debutó como escritor con la publicación de dos ensayos acerca de la nueva poesía portuguesa en la revista A Águia. En 1915 participó en la fundación de la revista Orpheu, y en 1918 publicó en inglés los poemas de 35 sonnets y Antínoo. Convertirse en literatura Escritor compulsivo y excesivo, creó de una multitud de personalidades literarias que conciben y ponen en juego un “drama en personajes”: una constelación de setenta y dos heterónimos a los que dotó de voces y estilos de escritura individual y singular, entre los que han descollado Alberto Caeiro, “el guardador de rebaños” y Ricardo Reis. El poeta que bajo la máscara de Álvaro de Campos —otro de sus heterónimos más estimados y al que definió como “el más histéricamente histérico de mí”— escribió en Tabaquería: “No soy nada./Nunca seré nada./No puedo querer ser nada./Aparte de eso, tengo en mí todos los sueños del mundo”, y que según Perfecto E. Cuadrado fue “el gran Poeta de la modernidad (...) aquel que mejor y con mayor profundidad y menor pudor había sabido traducir literariamente las pobres ítacas conquistadas (pocas), las dudas y contradicciones de la singladura (bastantes), las tormentas y penurias sufridas (muchas) y las fechorías y monstruosidades cometidas (sin cuento) por ese barco reiteradamente encallado y siempre reflotado de la Modernidad”, falleció por problemas hepáticos el 30 de noviembre de 1935. En un texto de fecha indeterminada titulado Aspectos, que en opinión de Ángel Crespo fue pensado para encabezar sus obras completas, el apasionado de las ciencias ocultas que practicó la astrología y escribió El banquero anarquista afirmó: “Con una falta tal de literatura como la que hay hoy, ¿qué puede hacer un hombre de genio sino convertirse, él solo, en una literatura?” Y así lo hizo, porque a pesar de que al morir sólo había publicado como libro en portugués el poema épico Mensaje (1933), su legado comprende un baúl que parece sin fondo y que contiene más de 25 mil hojas manuscritas y mecanografiadas que han servido para dar forma a un cúmulo de libros póstumos: el rompecabezas infinito de uno de los poetas más trascendentes de la literatura de todos los tiempos.