• El Beneficio de la Duda.
Ese compromiso contraído entre
los seis aspirantes a gobernar Baja California Sur para evitar la guerra sucia
y respetar los resultados de la encuesta, lo siento muy endeble.
Tan endeble, que yo le antepongo
el beneficio de la duda.
Es más, me atrevo a adelantar que,
llegado el momento, hasta los resultados de la encuesta van a ser cuestionados
por alguno de los contendientes.
Y a partir de allí se van a
dar las desbandadas, a grado tal que van a engrosar las listas de partidos
oponentes.
Por cierto que tras las
fricciones que días antes se dieron entre Milena Quiroga y Manuel Cota, fue
necesario que viniera el enlace del Comité Ejecutivo Nacional de Morena,
Gabriel García Hernández, quien llamó a la cordura y unidad.
Esa vez, García Hernández
explicó que su función será la de acompañar a los aspirantes y contribuir a la
construcción de acuerdo, asegurando que la unidad deberá sostenerse mediante
dos principios:
Es decir, “humildad y
comunicación permanente”.
Y aquí yo aplico también el
beneficio de la duda.
Obvio que estuvieron presentes
la dirigente estatal del Partido del Trabajo Mercedes Maciel, el dirigente del
Partido Verde, Andrés Liceaga, así como la dirigente estatal de Morena, Karina
González.
Por cierto, en ese acuerdo
sostenido el 20 de julio, hicieron el compromiso de mantener abierto el diálogo
durante el proceso interno. Lo dudo también.
Recordemos que el primero en
saltar al ruedo fue Manuel Cota, dejando en claro su enojo porque le
suspendieron un evento público que previamente tenía programado en una apartada
colonia.
Y tal vez con justa razón
dijo:
“Con la fuerza pública me
están deteniendo una reunión...”.
Luego añadió que no cabe duda
que: “es el reflejo del temor del proyecto que nosotros encabezamos...”.
Incluso demostrando su clara
molestia precisó:
“No estamos en los tiempos del
PRI, aunque se parezca mucho”.
Ante estos hechos, adelantó
que interpondrá una queja ante la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia de
Morena por tales hechos.
En fin, lo cierto es que, en
casos como estos, cualquier llamada de atención que se haga, tiene similitud
con las llamadas a misa.
Luego entonces, los roces y
confrontaciones entre quienes aspiran a convertirse en candidato por Morena,
van a continuar.
Van a continuar sin
importarles que son tiempos no solamente de condescendencia y de tolerancia,
sino de acuerdos y unidad.
Van a continuar dejando de
lado las máximas preocupaciones de los electores, cuyos temas pareciera que los
pasan a segundo término cuando debieran ser prioritarios.
Van a continuar conservando
siempre la creencia de que los electores son ignorantes, cuando no es así.
Van a continuar sin jamás
darse cuenta que contrariamente, tras una reunión con cualquier candidato, el
ciudadano se queda pensando y finalmente, tras analizar, detenidamente, concede
su voto.
Y que quede claro, podrá el
ciudadano comprometer su voto con alguno de los candidatos, pero esto no es
sinónimo de certeza, porque el voto es secreto.
En pocas palabras, esa guerra
sucia, que conlleva acusaciones, señalamientos y denuestos, va a continuar.
Y va a continuar sobre todo
entre los contendientes más fuertes, que son precisamente Milena Quiroga Romero
y Manuel Cota Cárdenas.
Porque los demás se van a
replegar.
Estoy seguro de eso.
O en su caso, de antemano se
registraron con la intención previa de trabajar para alguno de los dos, es
decir, para Milena, o para Manuel.
De no ser así, usted mi
estimado lector tiene la mejor opinión.
Cuestión de tiempo.