• Solidaridad.
Hace más de 40 años, cuando
Julio César Saucedo era jefe de prensa del gobernador Víctor Liceaga Ruibal,
acudió a mí, estando yo en el hospital del ISSSTE, exactamente a unos metros de
palacio de gobierno.
Tenía entonces muy grave a
quien es el mayor de mis hijos hombres.
Llegó sin yo esperarlo, y tras
darme palabras de aliento en ese momento de dolor, me entregó un sobre con
dinero en efectivo al tiempo que me dijo:
--Toma amigo, “las penas con
pan son menos”.
Ese adagio yo lo desconocía.
Pero agradecí profundamente el gesto del amigo, porque en realidad ese recurso
me sirvió de mucho.
Pues bien, pidiendo a Dios que
tanto Liceaga como Saucedo Descansen En Paz, hoy aplicó esa sentencia para
tocar el tema de San José de Comondú.
Un pueblo pequeño, de no más
de un centenar de habitantes que en estos momentos se encuentran sumidos en la
desgracia.
Sí, porque más de 40 familias
sufrieron daños en su patrimonio por un gran incendio.
Pero ese, es un pueblo
integrado por hombres y mujeres fuertes con su fe y esperanza muy firmes.
Hombres y mujeres que
sobreviven de la mediana agricultura de oasis, la ganadería menor y la
producción artesanal de alimentos y bebidas.
Lo mismo que del cultivo del
dátil que se produce en abundancia, así como de cítricos, siembra de frutales y
legumbres aprovechando el agua del arroyo local.
También obtienen pequeños
ingresos de la elaboración artesanal de vino con técnicas heredadas por los
jesuitas.
Sin descartar el horneo de pan
artesanal y preparación de dulces regionales, además de la cría de ganado en
pequeña escala adaptada al terreno de la Sierra de la Giganta.
Y algo sacan de la recepción
de visitantes interesados en el senderismo, las misiones y las pinturas
rupestres.
Pero al hacer alusión a la
vieja sentencia de “Las Penas con Pan son Menos”, es porque hoy por hoy, el
principio de solidaridad sudcaliforniana se les está haciendo presente a los
habitantes de San José de Comondú.
Y qué bueno.
Justo en su Conferencia para
el Pueblo, el gobernador Víctor Manuel Castro Cosío habló de ello.
Ahí supe que San José de
Comondú emergerá de la cenizas.
¿Por qué...?
Porque Castro Cosío confirmó
que cerca de 35 empresas locales se comprometieron a apoyar, además de otras
organizaciones y personas físicas, sin descartar contratistas locales que se
ofrecieron a proporcionar mano de obra para la reconstrucción.
Aunado a eso, tanto el
gobierno federal como el gobierno del estado pondrán su parte.
Y claro, en su caso, la
Iglesia Católica hizo también el compromiso de brindar su respaldo.
En fin, de acuerdo a
investigaciones oficiales, trascendió que la causa principal del incendio fue
la quema de desechos de palma.
Incendio que se salió de
control y que al crecer el siniestro fue necesario que acudieran bomberos de
todas partes del estado incluyendo Los Cabos.
Sin embargo, el gobernador
dejó en claro que no es momento de buscar culpables, sino de buscar soluciones
al grave problema.
Por eso hoy, ahí está la respuesta
solidaria de muchos.
Pero de lo malo, hay mucho de
bueno.
¿Y cuál es lo bueno...?
Que a pesar de lo desvastador,
no hubo pérdidas humanas que lamentar.
Y es que sí, efectivamente
fueron más de 6 hectáreas las que arrasó el fuego, que consumió casas y
palmares.
Incluyendo cabezas de ganado
vacuno, caprino y caballar.
En síntesis, San José de
Comondú, habrá de renacer como el Ave Fénix.
Cuya metáfora definitiva de la
resiliencia deja en claro que ante las crisis más devastadoras, tienes el poder
de purgar el dolor.
Luego entonces levantarte de
tus propias cenizas y transformarte en una versión mucho más fuerte, sabia y
renovada de ti mismo.
Cuestión de tiempo