• Mientras autoridades federales y estatales atribuyen la falta de reubicación a la negativa de habitantes de zonas de riesgo, la legisladora señala que algunas familias aseguran no poder acceder por los costos iniciales.
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San José del Cabo, Baja
California Sur. A unos días de que la titular de la Secretaría de Desarrollo
Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), Edna Vega Rangel, informara que las
cerca de 700 viviendas construidas en Cabo San Lucas están próximas a entregarse
para reubicar a familias que habitan en arroyos y asentamientos irregulares, la
diputada por Baja California Sur (BCS) Guadalupe Saldaña Cisneros expuso una
versión distinta sobre las dificultades que enfrentan algunos de los posibles
beneficiarios.
Durante la reciente visita de la funcionaria federal a Baja California Sur,
Vega Rangel señaló que parte del reto para concretar la reubicación radica en
que algunas familias no desean abandonar las zonas de riesgo donde actualmente
viven. En ese mismo sentido, el gobernador Víctor Manuel Castro Cosío hizo un
llamado a la población para aceptar el traslado a estos desarrollos
habitacionales, con el objetivo de disminuir los riesgos durante las próximas
temporadas de lluvias y ciclones.
Sin embargo, la legisladora
afirmó que, tras recorrer recientemente colonias vulnerables de Cabo San Lucas,
encontró familias que sí buscan acceder a una vivienda, pero que aseguran
enfrentar barreras económicas para hacerlo.
“Una familia encabezada por un
matrimonio, donde él se dedica a la albañilería y ella al hogar, con cuatro
hijos y uno de ellos con discapacidad, me decía que quieren acceder a uno de
estos departamentos del Bienestar, pero les piden de enganche 50 mil pesos y
una mensualidad de 2 mil 600 pesos. Eso es algo que consideran que no podrían
juntar para acceder a este apoyo”, expresó.
De acuerdo con Saldaña
Cisneros, el caso corresponde a una familia que actualmente habita en una
vivienda construida con cartón y lonas, además de enfrentar gastos constantes
por la atención médica de uno de sus hijos y por la compra de agua potable, al no
contar con red de suministro en su colonia.
Expuso que su gasto para
llenar un “bote” grande de agua para la familia es de 200 pesos y lo llenan
cada dos o tres días; esto, sumado a sus gastos de alimentos, transporte y
otros conceptos les imposibilita de tener un ahorro que les acerque a esta meta.
La diputada consideró que, de confirmarse estas condiciones de acceso, el
programa podría no estar alcanzando a quienes se encuentran en mayor situación
de vulnerabilidad. Indicó que su equipo revisa las reglas de operación para
conocer si existen mecanismos que permitan flexibilizar los requisitos en casos
de alta necesidad y evitar que las viviendas sean ocupadas por personas con
mayor capacidad económica.
“No se está diciendo la
información completa. No se dice que la gente no quiere porque no cuentan con
los recursos. ¿Cómo van a creer que no quieren vivir en una casa digna cuando
su casa es prácticamente de cartón y tienen cuatro niños? Por supuesto que
quieren vivir ahí, pero no pueden juntar 50 mil pesos para irse a vivir a otra
zona”, sostuvo.
Las declaraciones de la diputada contrastan con el planteamiento realizado por
las autoridades federales y estatales durante la presentación del avance del
programa de vivienda.
Saldaña consideró que poder
excluir a ciertas familias de tener que dar un enganche de esta magnitud podría
generar un cambio importante en el avance del programa.