• Sheinbaum reconoció que en los últimos meses se produjeron señales que contribuyeron a mejorar el clima entre ambos México y España.
Fotogalería
Estado de México. - El
histórico encuentro de este jueves entre la presidenta de México, Claudia
Sheinbaum, y el rey Felipe VI abrió un intenso debate en las calles de la
capital entre ciudadanos que priorizan los beneficios comerciales de la
reconciliación bilateral y quienes aún consideran significativo un acto de
disculpa por los abusos de la conquista española.
“Una disculpa no incomoda a
nadie, pero siento que debe haber buena relación porque eso le
conviene a ambos países” declaró a EFE Mónica Nájera, desde el Zócalo
de la capital mexicana, al añadir que con venir a México el monarca español ya
está dando pie a que haya una buena relación.
Aunque la opinión pública
mexicana estaba centrada en la victoria este miércoles de su selección en
el tercer partido del Mundial, varios ciudadanos consideraron positivo el
diálogo entre Sheinbaum y Felipe VI, quien no había regresado a México desde
2018, bajo el argumento de que el perdón es innecesario debido al
tiempo transcurrido desde la época colonial (1521-1821) y a que la mayoría de
la población actual proviene de un mestizaje.
“Esa parte de la historia no
se puede borrar, de hecho, es una buena parte. Algunos lo pueden tomar
como mala parte, pero también hubo desarrollo, a fin de cuentas”, precisó
el joven Kevin Calderón, también en el corazón de la capital mexicana, al
señalar que la reunión puede beneficiar el intercambio comercial y cultural
entre dos naciones hermanas.
No obstante, esa postura
contrastó con la de quienes consideraran que el gesto de perdón sí resultaría
muy relevante para gran parte de los mexicanos.
“Siento que el perdón podría
ser muy significativo para muchos mexicanos”, manifestó por su parte Diana Díaz
sobre el debate de los agravios coloniales, defendiendo que el encuentro
representa una oportunidad ideal para mostrar la unión entre dos naciones
que históricamente se consideran hermanas.
El origen de la polémica
surgió en 2019 cuando el entonces presidente de México, Andrés Manuel López
Obrador, (2018-2024) envió una carta al monarca exigiendo una disculpa
oficial por los agravios coloniales, una misiva que el Gobierno español rechazó
con firmeza y que detonó una posterior pausa en la relación bilateral ante la
falta de respuesta de la Corona.
Las tensiones se profundizaron
cuando Sheinbaum decidió no invitar a Felipe VI a su toma de
posesión como represalia por dicho desplante diplomático, una medida
inédita que provocó que el Gobierno español calificara el gesto como
inaceptable y optara por no enviar a ningún representante oficial a la
investidura presidencial.
El paso definitivo para este
reencuentro en Palacio Nacional este jueves se produce gracias a la invitación
oficial que el Gobierno mexicano extendió al Rey de España con motivo del
Mundial de futbol, lo que facilitó una breve parada del monarca en la
capital antes de su viaje a Guadalajara (oeste) para presenciar el partido
entre España y Uruguay en un ambiente de reconciliación institucional.
Sheinbaum reconoció que en los
últimos meses se produjeron señales que contribuyeron a mejorar el
clima entre ambos países, entre ellas la visita de Felipe VI a
exposiciones mexicanas en España dedicadas al patrimonio indígena y su
señalamiento de que durante la conquista hubo “mucho abuso”.
“Fue un gesto de parte de
ellos, muy importante. Y nosotros lo consideramos ese gesto que tuvieron y
pues se abre una nueva comunicación”, dijo la mandataria este miércoles.