• El gobierno prohíbe el uso de marcas, símbolos, logotipos y frases de la FIFA, así como la transmisión de los partidos si no se cuenta con un permiso que ofrece la señal autorizada para uso comercial.
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Estado de México. - A un día del inicio del
Mundial, supervisores de bares y restaurantes ubicados en Paseo de la Reforma,
una de las avenidas más transitadas de Ciudad de México, sede del partido
inaugural del torneo, han retirado imágenes y carteles alusivos al campeonato
por temor a ser sancionados con multas o clausuras temporales por parte del
Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).
Los establecimientos fueron
notificados de que el Gobierno de México, a través del IMPI, prohíbe el uso de
marcas, símbolos, logotipos y frases de la FIFA, así como la transmisión de los
partidos si no se cuenta con un permiso que ofrece la señal autorizada para uso
comercial.
“El Mundial ni siquiera parece
Mundial en México, todo está prohibido (…) Los clientes nos preguntan si se va
a transmitir, qué va a pasar, pero al final del día no parece que estemos en un
evento tan masivo”, afirmó a EFE la gerente de la cadena Wingstop, Laura, quien
prefirió reservar su apellido.
En este contexto de
incertidumbre y prohibición, la supervisora explicó que hace tres semanas
cambiaron el decorado del negocio, dejando objetos generales como banderas y
balones para evitar cualquier tipo de sanción, una medida que se observa en
gran parte de los establecimientos de la zona.
La Cámara Nacional de la
Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (CANIRAC) en Ciudad de
México ha indicado que las penas económicas son por 250,000 UMAS (Unidades de
Medida y Actualización), unos 28 millones de pesos.
El director general del IMPI,
Vidal Llerenas, ha explicado a medios que no habrá una “idea persecutoria” a
los pequeños establecimientos y que el enfoque de los verificadores del
instituto estará en “negocios grandes”, aunque no ofreció más detalles sobre
esta categorización.
Pese al aviso, restaurantes de
menor tamaño, como Casa Beatricita, prefieren “no jugársela” y evitar cualquier
tipo de sanción, dijo su supervisor, Raúl Torres.
Torres explicó que, al no
contar con los permisos, el local se abstendrá de cualquier celebración
mundialista, por lo que en las pantallas del negocio no se transmitirá el día
de mañana el partido inaugural entre México y Sudáfrica que se juega en el Estadio
Azteca de Ciudad de México.
“No podemos colocar nada ni
transmitir nada. La zona está totalmente apagada, está sola; no están los
extranjeros que esperábamos”, lamentó, al destacar la “desilusión” que existe
entre la afición mexicana y el sector restaurantero ante este Mundial.
Según la CANIRAC, la
transmisión de los partidos en negocios como el que supervisa Torres debe
realizarse mediante una señal autorizada por Televisa, empresa que posee los
derechos de emisión, a través de los servicios Izzi Negocios o Sky Business.
Estas opciones difieren de ViX, cuya señal está destinada únicamente al uso
doméstico.
En ese sentido, aclara que “no
basta con tener televisión abierta, cable o una plataforma residencial”.
“Es decepcionante por parte de
la FIFA y del Gobierno (de México) que permitan todo esto”, señaló Torres.
A un día del Mundial, el
sentir del sector está marcado por la desilusión que generan estas medidas
restrictivas y por la preocupación ante una posible baja afluencia turística
debido al cierre de calles y los bloqueos de los maestros.
“No sabemos si habrá clientes.
Muchos no van a trabajar y tampoco querrán venir debido a las manifestaciones o
también muchos otros serán parte de las protestas”, concluyó Laura.
“Me siento contenta, feliz, soy 100%
mexicana”, dijo Marta González, de 42 años, cuando dejaba el fan-fest del
Zócalo junto a su hija y su hijo, todos con las camisetas del “Tri”.
Los futbolistas mexicanos se
vieron contagiados por el ánimo de la gente.
“Camino al estadio era muy
lindo ver a todos con la playera verde, esto es algo que me voy a llevar para
el resto de mi vida”, dijo a periodistas Erik Lira tras el encuentro.
“Somos 11 mexicanos
representando a 180 millones de personas”, agregó.