• El IMCO recomienda impulsar capacidades digitales en gobiernos estatales y municipales para fomentar que la ciudadanía realice trámites vía aplicaciones.
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Estado de México. - La corrupción en México
alcanzó en 2025 su mayor costo promedio por ciudadano de los últimos 10 años,
de acuerdo con un análisis del Instituto Mexicano para la Competitividad
(IMCO).
El costo promedio anual de
corrupción por persona fue de 5,432, un incremento de 15% respecto a la
medición de 2023, cuando se ubicó en 4,723 pesos. La cifra supera todos los
registros observados desde 2015, según el reporte basado en datos del Inegi.
El IMCO señala que 16% de la
población mayor de 18 años que interactuó con el sector público equivalente a
6.9 millones de personas experimentó algún acto de corrupción, como sobornos o
solicitudes de “mordida” para agilizar trámites o servicios.
De ese universo, 66% tuvo una
afectación económica. De acuerdo con el cálculo del Inegi citado en el reporte,
el costo económico asociado a estos actos alcanzó 24 mil 886 millones de pesos.
Para el IMCO, estos costos
están relacionados con la falta de eficiencia de las instituciones estatales y
representan un problema que va más allá de las pérdidas económicas. El
documento advierte que la corrupción también afecta la confianza ciudadana, el
funcionamiento de la democracia y el Estado de derecho.
El deterioro también se
observa en otros indicadores. En 2025 se registró una tasa de prevalencia de
corrupción de 15,642 personas por cada 100 mil habitantes, lo que significa que
16% de quienes realizaron pagos, trámites o solicitaron servicios públicos
fueron víctimas de algún acto de corrupción.
La cifra representa un aumento
respecto a 2023, cuando la tasa fue de 13,966 por cada 100 mil habitantes.
Además, la percepción
ciudadana mostró un repunte. Durante el año pasado 84% de los mexicanos
consideró que la corrupción es frecuente o muy frecuente en su entidad
federativa. Aunque el porcentaje se mantuvo por debajo del máximo histórico de
91% registrado en 2017, el estudio destacó que se trata de una reversión de la
tendencia a la baja observada en años recientes.
El reporte también identificó
una correlación negativa entre la confianza en los gobiernos estatales y la
percepción de corrupción. Es decir, a medida que aumenta la percepción de
corrupción, disminuye la confianza ciudadana en las autoridades.
A nivel estatal, Michoacán,
Baja California y Ciudad de México registraron los mayores niveles de
percepción de corrupción, con 89% de la población considerando que este
fenómeno es frecuente o muy frecuente. En contraste, Querétaro presentó la
cifra más baja, con 67%.
Respecto a las instituciones,
la policía fue identificada como la instancia con mayor percepción de
corrupción en 28 de las 32 entidades federativas. En las cuatro restantes, los
partidos políticos ocuparon el primer lugar.
El IMCO propuso estrategias
regulatorias vinculadas a los Polos de Desarrollo Económico, con el objetivo de
diseñar e implementar esquemas diferenciados que simplifiquen y agilicen los
trámites para la apertura y operación de empresas.
También recomendó impulsar
capacidades digitales en los gobiernos estatales y municipales, con el fin de
fomentar que la ciudadanía realice trámites, pagos, solicitud de servicios y
resuelva dudas a través de aplicaciones y plataformas digitales que disminuyan
el tiempo, las cargas administrativas y el riesgo de corrupción.