• El costo anual de turno supera los 12 millones de pesos y requiere financiamiento sostenido por al menos cinco años.
San José del Cabo, Baja California
Sur. El Centro de Rehabilitación e Inclusión Teletón (CRIT) en Los Cabos opera
al máximo de su capacidad, atendiendo a cerca de 350 niñas y niños, lo que ha
evidenciado no solo la alta demanda de servicios especializados, sino también
el reto financiero que implica crecer en infraestructura y personal.
De acuerdo con el director
general, Jaime Bolívar, la lista de espera ya rebasa por mucho la capacidad
instalada del centro, duplicando el número de pacientes que actualmente pueden
ser atendidos. Este escenario ha obligado a plantear alternativas que permitan
ampliar la cobertura, particularmente mediante la implementación de un turno
adicional.
El proyecto no es menor en
términos económicos. Operar en horario vespertino implicaría un gasto cercano a
los 12 millones de pesos al año, cifra que contempla salarios para alrededor de
40 trabajadores, además de costos de servicios, sin contemplar gastos
adicionales de mantenimiento.
“La intención es
extender la atención hasta la noche, pero esto solo será posible con el
respaldo de donantes que puedan garantizar la viabilidad del proyecto”, explicó
el directivo en entrevista.
Las donaciones en especies se
ocupan para operatividad o eventos específicos; las donaciones un poco
mayores abonan para la compra de equipos de terapia o gastos mayores
adicionales. Garantizar benefactores para cubrir 5 años de un turno nocturno es
un reto mayor.
Bolívar subrayó que desean
evitar que se generen falsas expectativas entre las familias
beneficiarias. “No tendría sentido abrir y después cerrar por falta de
recursos; buscamos que sea un modelo sostenible”, señaló.
Mientras avanzan las gestiones
con posibles benefactores, el centro ha optado por optimizar su operación
actual. Una de las estrategias es mejorar los procesos de rehabilitación, lo
que permite liberar espacios y dar acceso a nuevos pacientes. En este sentido,
destaca que la mayoría de los menores atendidos tiene menos de tres años, etapa
en la que los avances suelen ser más rápidos.
El panorama refleja una
necesidad creciente de servicios de rehabilitación en la región, pero también
pone sobre la mesa el componente económico que define su expansión: sin
inversión constante y de largo plazo, la posibilidad de atender a más familias
seguirá siendo limitada.