• El sector inmobiliario extendió la mano al considerar que el rezago habitacional no se resolverá sin más certidumbre jurídica, permisos más rápidos, suelo apto y una oferta mayor cerca de los centros de trabajo.
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Estado de México. - El sector inmobiliario
extendió la mano al Gobierno para acelerar la construcción de vivienda
asequible, al considerar que el rezago habitacional no se resolverá sin más
certidumbre jurídica, permisos más rápidos, suelo apto y una oferta mayor cerca
de los centros de trabajo.
El presidente de Canadevi
Valle de México, Jorge Gordon, afirmó que las iniciativas oficiales son “muy
bien recibidas” tras años de rezago, pero resumió el problema en que “hay
discurso, pero no hay materia”, pues sostuvo que en ciudades consolidadas
todavía faltan instrumentos reales para traducir la prioridad política en
vivienda ejecutable.
Desde la iniciativa privada,
el director ejecutivo de Global Businesses Inc de México, Federico Cerdas
Ortiz, planteó que la vivienda asequible es un asunto de “justicia social” y
dijo que el déficit nacional ronda entre 9 y 10 millones de viviendas.
A su juicio, el sector no
puede limitarse a construir por construir, sino generar producto digno, con
espacio suficiente, transporte, servicios y cercanía a las fuentes de empleo.
En Ciudad de México, Carlos
Mackinlay, de Servicios Metropólitanos (Servimet), aseguró que la Norma 26 está
de vuelta y puede convertirse en una de las principales políticas para contener
desplazamientos y gentrificación al permitir vivienda asequible en alcaldías
centrales.
Explicó que el esquema hoy
tiene un tope de 2,031,000 pesos (unos 112,833 dólares) por unidad, aunque con
nuevos candados para evitar abusos vistos en el pasado.
Los entrevistados coincidieron
en que el principal cuello de botella no está solo en el costo del
financiamiento, sino también en la regulación.
Oferta de vivienda no crece a velocidad de la demanda
Gordon señaló que un proyecto
pequeño puede tardar entre uno y un año y medio en permisos y uno mayor hasta
dos años o más, mientras Mackinlay recordó que los trámites de la Norma 26
llegaron a demorar entre 18 y 22 meses en administraciones anteriores, aunque
ahora buscan reducirlos a tres meses con acuerdos de facilidades
administrativas.
Cerdas añadió que el suelo
pesa entre 20 y 30% del valor de la vivienda, los materiales y la mano de obra
entre 50 y 60%, y los trámites alrededor de 5%, por lo que pidió dos medidas
centrales: menos carga administrativa y acceso a tierra a buen precio o
aportada por el Gobierno.
Ese diagnóstico coincide con
el informe de situación inmobiliaria de BBVA México, de acuerdo con el cual la
oferta de vivienda no está creciendo a la velocidad de la demanda, lo que
dificulta el acceso de los jóvenes y encarece los precios.
El banco consideró que la
solución pasa por fomentar la construcción cerca de los centros de trabajo,
flexibilizar permisos en zonas urbanas y aumentar la oferta para que los
precios se ajusten.
También advirtió la necesidad
de regularizar viviendas y permitir un crecimiento más vertical en áreas
metropolitanas.
En ese contexto, Gordon
planteó incluso esquemas de cooperación en los que el Gobierno aporte tierra y
los privados desarrollen, mientras Cerdas sostuvo que ni el sector privado ni
la autoridad podrán resolver solos el rezago.