• La propuesta modifica la integración de ayuntamientos, fija límites al gasto de congresos locales y regula remuneraciones en organismos electorales; el Pleno podría votarla hoy.
Fotogalería
Estado de México. - Las
comisiones unidas de Puntos Constitucionales y de Reforma Política-Electoral de
la Cámara de Diputados aprobaron el dictamen a la minuta del llamado “Plan
B” de la reforma electoral, con 60 votos a favor y 13 en contra.
El documento fue turnado a la
Mesa Directiva y se prevé que este mismo miércoles sea discutido, y, en su
caso, aprobado por el Pleno de San Lázaro.
El dictamen fue aprobado por
el Senado el pasado 26 de marzo, cámara que eliminó los cambios planteados
a la consulta de revocación de mandato, por lo que ésta se realizaría en 2028 y
no en 2027 como pretendía el oficialismo.
El documento, derivado de una
iniciativa de la presidenta Claudia Sheinbaum, incluye modificaciones a
los artículos 115, 116 y 134 de la Constitución en materia de integración
de ayuntamientos, límites al presupuesto de congresos locales, paridad de
género y remuneraciones en organismos electorales.
En la Comisión de Puntos
Constitucionales, presidida por el diputado morenista Leonel Godoy, se
registraron 33 votos a favor y siete en contra; mientras que en la de
Reforma Política-Electoral, encabezada por el morenista Víctor Hugo Lobo, hubo 27
votos a favor y seis en contra.
Entre los cambios aprobados,
se establece que los ayuntamientos se integrarán por una presidencia
municipal, “una sindicatura y hasta quince regidurías, de conformidad con los
principios de paridad de género vertical y horizontal, perspectiva de género e
igualdad sustantiva en el acceso, integración y ejercicio del poder público
municipal”.
También se fija que las
legislaturas locales no podrán ejercer un presupuesto superior al
0.70% del total del gasto estatal, además de que deberán garantizar la
paridad de género y prohibir la reelección inmediata de diputaciones locales.
En cuanto a los organismos
electorales, el dictamen señala que las remuneraciones de consejeros del INE,
magistraturas electorales y otros cargos no podrán rebasar el límite
constitucional, y prohíbe la contratación con recursos públicos de seguros médicos
privados, de vida, pensiones especiales u otras prestaciones no previstas en la
ley.
Los artículos transitorios
establecen que el Congreso de la Unión y las legislaturas estatales deberán
armonizar su marco jurídico a más tardar el 30 de mayo de
2026. Asimismo, el presupuesto del Senado deberá ajustarse de forma
progresiva en los próximos cuatro ejercicios fiscales, sin afectar derechos
laborales.
Los ahorros derivados de
recortes a congresos locales y ayuntamientos se destinarán a
infraestructura pública, quedando en las haciendas municipales y
estatales.
Durante la discusión, la
diputada emecista Claudia Ruiz Massieu consideró que se trata de
una reforma limitada y “mal construida en su origen, con errores y
que además vulnera el federalismo y el régimen municipal”. En el mismo sentido,
el diputado priista César Alejandro Domínguez afirmó que “México no
necesita reformas impuestas desde la prisa y la soberbia”.
En contraste, la petista Lilia
Aguilar sostuvo que la reforma “pone fin a privilegios y gasto excesivo” y
permitirá generar ahorros en los estados. La morenista María del Carmen
Bautista afirmó que los cambios podrían traducirse en ahorros por más de
cuatro mil millones de pesos y que se “pasa de un modelo de privilegios a
uno de responsabilidad pública”.
La diputada del PAN Noemí Luna
señaló que se desaprovechó la oportunidad de atender problemas
estructurales del sistema democrático, mientras que su compañero de
bancada Homero Niño de Rivera calificó la propuesta como una reforma
“descafeinada” que no aborda la injerencia del crimen organizado en
procesos electorales.
El diputado de Morena, Luis
Humberto Aldana, afirmó que la reforma busca reducir el gasto público para
canalizar recursos a obra pública, y advirtió: “Cada voto en contra es
atentar en contra del pueblo”.