• México vende más de 59 mil millones de dólares de servidores, semiconductores y unidades de procesamiento avanzado para la inteligencia artificial, de acuerdo con la Canaco CDMX.
Estado de México. - México se
metió al top ten de los mayores exportadores de componentes para la
inteligencia artificial, una industria en donde compiten Estados Unidos y China
con sus desarrollos tecnológicos, de acuerdo con la Cámara de Comercio de la
Ciudad de México (Canaco) CDMX.
“México se ha consolidado como
el octavo exportador mundial de hardware especializado para inteligencia
artificial”, afirmó José Gerardo Tajonar Castro, vicepresidente de comercio
exterior de la Canaco CDMX.
Según el representante
empresarial, los fabricantes con operaciones en México venden más de 59 mil
millones de dólares de servidores, semiconductores y unidades de procesamiento
avanzado para la inteligencia artificial.
“El arribo de México a la
lista de los mayores exportadores de componentes de inteligencia artificial es
por la política industrial de semiconductores, que ha sabido capturar la
relocalización de las cadenas de valor”, consideró.
El directivo señaló que la
disparidad entre lo que México produce y lo que México aplica es alarmante si
se analiza bajo la métrica de la competitividad operativa.
“Al cierre de marzo de 2026,
el 8 por ciento de las empresas con capacidad exportadora en territorio
nacional han logrado integrar sistemas de inteligencia artificial de forma
sistemática en sus procesos de negocio”, detalló.
Para Tajonar Castro, la
adopción de las empresas exportadoras a la inteligencia artificial palidece
frente al promedio de las economías avanzadas como Estados Unidos y
competidores directos como China, que ya superan el doble de penetración
tecnológica.
“La brecha de adopción es
severa en el segmento de las pequeñas y medianas empresas, donde el déficit de
capacidades tecnológicas y la ausencia de capital humano actúan como una
barrera arancelaria invisible que las excluye de las cadenas de suministro de
alta velocidad”, dijo.
Indicó que el costo del rezago
tecnológico no es meramente teórico, ya que se traduce en una desventaja
operativa estimada en casi 20 puntos porcentuales en costos logísticos y de
cumplimiento administrativo frente a naciones que han automatizado por completo
su gestión de inventarios y trazabilidad.
“La implementación de la
digitalización total del expediente aduanero por parte de la Agencia Nacional
de Aduanas de México (ANAM) y el Servicio de Administración Tributaria (SAT) ha
desplazado el modelo de revisión física discrecional hacia un esquema de
fiscalización algorítmica permanente”, puntualizó.
El directivo mencionó que, en
2026, el despacho de mercancías ya no depende de la interpretación humana de un
funcionario en puerto, sino de la coherencia de datos procesados en tiempo real
por modelos predictivos de riesgo que auditan cada transacción de forma
instantánea.
De acuerdo con reportes de
operatividad de la ANAM, indicó, la transición ha elevado la responsabilidad
legal del exportador a niveles sin precedentes, donde la integridad de la
información digital es tan vinculante como la integridad física del bien.
“Aquellas organizaciones que
carecen de sistemas propios de validación y respuesta automatizada se
encuentran en una posición de vulnerabilidad jurídica extrema, enfrentando
tiempos de regularización que promedian las cuarenta y ocho horas ante alertas
del sistema, mientras que los operadores tecnificados logran la liberación de
sus mercancías en menos de 15 minutos”, resaltó.
La inversión tecnológica debe
dejar de ser vista como un costo de soporte administrativo para entenderse como
la inversión de capital más crítica para la supervivencia; en un mercado global
de bajo crecimiento y alta exigencia técnica, el futuro del comercio exterior
mexicano no se transporta en contenedores, se procesa en datos, aseguró.
“Solo aquellos que logren
dominar el lenguaje de la inteligencia artificial podrán reclamar un lugar en
la nueva arquitectura del poder comercial”, explicó.
La verdadera soberanía
económica de México en la era de la inteligencia artificial no se alcanzará
mediante el simple ensamblaje de componentes electrónicos en las plantas del
norte del país, sino a través del dominio y la propiedad de los procesos de decisión
automatizados, señaló el representante empresarial.