Muy buenos días estimado Lector, gracias, muchas gracias por continuar prefiriendo este su Diario El Independiente.
Inicio esta columna comentando
a Usted: El presente año 2026 y el próximo 2027, viviremos una era de cambios
institucionales; de búsqueda de nuevos acuerdos entre formaciones políticas
distintas, y de amplio debate político. Las mexicanas y los mexicanos observan
que la pluralidad política será un signo de la democracia mexicana, ya que se
espera una dinámica competencia partidista, que vendrá a enriquecer nuestro
régimen democrático, porque el objetivo motiva el debate y compromete a la
búsqueda de acuerdo y consensos entre fuerzas políticas distintas.
En este sentido, es hasta
natural que haya dentro de los partidos Revolucionario Institucional (PRI),
Partido del Trabajo (PT), Movimiento Ciudadano (MC), Partido Verde Ecologista
de México (PVEM), y en especial Partido Movimiento de Regeneración Nacional
(MORENA), procesos de mayor discusión, mayor debate e incluso una tensión
creativa, porque se enfrentaran a hechos nuevos entre diferentes actores
políticos al interior de los partidos políticos. Sin embargo, esto no significa
una crisis; al contrario, son los acomodos naturales de una nueva vida política
rumbo a procesos electoral 2026- 2027, en la que absolutamente todos los
partidos a nivel Nacional, se van acostumbrando gradualmente a actuar tanto
como partido mayoritario en determinados casos y como partidos de oposición en
otros. “Es lo normal en democracias; lo anormal es la unanimidad”. Hoy la gente
le reclama a todos los partidos políticos y con razón; 2Liderazgo político,
recuperación, economía, desarrollo social y certidumbre jurídica”.
Bajo este contexto: No tengo
duda que la democracia debe ser la base política del crecimiento económico y de
un régimen social con oportunidades para todos. Porque formar mejores
ciudadanos que participen y discutan en las circunstancias apropiadas, con información
y pasión, pero también con responsabilidad y confianza.
México vive hoy, nuevos
tiempos con la cuarta transformación. Después de un régimen político de larga
duración, las mexicanas y los mexicanos decidimos en forma democrática y madura
dar paso a una nueva etapa en el desarrollo político nacional. México ha
fortalecido actualmente su democracia luego de un proceso gradual de transición
de varias décadas de reformas políticas y electorales, se observa una mayor
diversidad partidista en los gobiernos Estatales, y cientos de alcaldías, y de
recomposición de mayorías y minorías en el congreso federal.
En este sentido: me queda
claro y Used tiene la mejor opinión que, debemos ir de una alternancia
democrática a una democracia de calidad. Ir más allá de los procesos
electorales, mejorar la calidad de la democracia, profundizar las libertades
políticas, estimular tanto un sistema representativo con partidos que funcionen
correctamente como asociaciones ciudadanas basadas en intereses comunes y
alentar el surgimiento de una sociedad civil dinámica, participativa y
responsable son elementos indispensables para garantizar la gobernabilidad del
sistema político y, evitar que el desencanto derive en involuciones populistas,
que no solo no resuelven los problemas reales de la gente, sino que incluso los
profundizan.
Concluyo: Cada vez más, los
mexicanos exigen instituciones políticas que respondan a sus necesidades y
reclaman mayor responsabilidad de sus gobernantes y de sus legisladores. Hoy la
sociedad quiere mas de la democracia, exige calidad de los actores políticos,
demanda efectividad de los gobiernos. Por ello quienes tienen responsabilidad
de conducción política y social, deben ser muy sensibles a ese reclamo para
evitar que se profundice el desencanto con la democracia y lograr que esta se
traduzca en progreso y bienestar.