• La organización denuncia falta de transparencia y exige datos sobre volumen, daños y costos ambientales.
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Estado de México. - La
organización Greenpeace cuestionó la respuesta del gobierno federal
ante el derrame de hidrocarburos ocurrido en el Golfo de
México en febrero, al señalar que, pese al reconocimiento oficial del
origen del incidente, no se ha establecido una responsabilidad institucional
directa para Petróleos Mexicanos (Pemex).
En un comunicado, la
organización ambientalista sostuvo que la separación de tres
funcionarios por ocultamiento de información no resuelve el impacto ambiental
ni las afectaciones a comunidades costeras.
“Se sanciona la mentira, no el
daño ambiental...”
El posicionamiento se da luego
de que el gobierno federal confirmara que el derrame tuvo su origen
en una fuga en un ducto de Pemex, ubicado en la Sonda de
Campeche.
Este reconocimiento ocurrió
tras semanas de reportes de organizaciones civiles y habitantes de la zona,
quienes documentaron la presencia de hidrocarburo en el mar y en playas del
Golfo.
A través de un hilo difundido
en la red social X, Greenpeace señaló que la admisión oficial se produjo
después de un periodo de negación.
La organización indicó que el
derrame fue inicialmente atribuido a otras fuentes y que no se activaron de
manera oportuna los protocolos de contención, lo que permitió la expansión del
hidrocarburo.
Según la información difundida
por la organización, el impacto del derrame alcanzó más de 900 kilómetros de
litoral, desde Tabasco hasta Tamaulipas.
En estas zonas, comunidades
pesqueras reportaron la llegada de residuos de petróleo, lo que afectó sus
actividades productivas y generó incertidumbre sobre las condiciones
ambientales.
Greenpeace también subrayó
que, hasta el momento, no existe un cálculo oficial del volumen total de
hidrocarburo derramado. Esta falta de información, indicó, limita la
posibilidad de dimensionar el daño y de establecer un plan adecuado de
remediación.
En ese sentido, citó que el
propio gobierno reconoció que “no se tiene todavía un cálculo confiable del
volumen exacto”.
De acuerdo con la
organización, la ausencia de datos claros sobre el volumen derramado impide
determinar el costo total de las labores de limpieza, el impacto en los
ecosistemas y las compensaciones que corresponderían a las comunidades afectadas.
En su posicionamiento,
Greenpeace cuestionó también la falta de transparencia en los costos del
operativo de respuesta, que incluyó el despliegue de miles de elementos,
embarcaciones, aeronaves y barreras de contención.
Señaló que no se ha informado
cuánto se ha destinado a estas acciones ni cuál será el monto que Pemex deberá
cubrir como parte de su responsabilidad.
Asimismo, la organización
consideró que los apoyos económicos anunciados por el gobierno para pescadores
y cooperativas no sustituyen la reparación integral del daño. Indicó que estos
recursos no compensan la pérdida de ingresos ni atienden las afectaciones a
largo plazo en ecosistemas como manglares y arrecifes.
El derrame, de acuerdo con la
información oficial, se originó entre el 4 y el 17 de febrero de 2026, periodo
en el que el hidrocarburo se dispersó en el mar. Aunque la fuga fue detectada
en los primeros días del incidente, el cierre de la válvula principal ocurrió
varios días después, lo que permitió la continuidad del derrame.
Las autoridades desplegaron un
operativo de atención que incluyó recorridos en cientos de kilómetros de
litoral, limpieza de playas y monitoreo ambiental en diversas localidades. Sin
embargo,
Greenpeace señaló que estas
acciones no sustituyen la necesidad de un plan integral de restauración
ambiental.
La organización también hizo
referencia a la falta de avances en materia de justicia ambiental, al señalar
que denuncias presentadas por comunidades afectadas aún no han sido admitidas
formalmente. Indicó que este retraso limita el acceso a mecanismos legales para
la reparación del daño.
En ese sentido, Greenpeace
exigió que el gobierno federal y Pemex informen de manera pública el volumen
total del derrame, los costos de atención y remediación, así como el plan de
restauración ambiental con metas y tiempos definidos.
Finalmente, la organización
planteó que el caso del derrame en el Golfo de México se inscribe en un
contexto más amplio de incidentes relacionados con la industria de
hidrocarburos en el país, y reiteró su llamado a fortalecer la transparencia y
la rendición de cuentas en materia ambiental.