• Sequía...
Año con año, cuando las
lluvias no se hacen presentes aquí, los productores ganaderos, sufren las de
Caín.
Y es que casi siempre, por
allí los vemos de la seca a la meca, sufriendo para mantener de pie sus vacas,
sus chivos, sus borregos y sus puercos.
Ciertamente a veces, quienes
fueron precavidos y tienen sus ahorritos guardados, se ven obligados a sacarlos
para poder mantener sus hatos ganaderos.
Pero lamentablemente, en la
gran mayoría de las ocasiones irremediablemente ven morir lo que consideran su
único patrimonio.
Pero esta ocasión parece que
el sufrimiento no será tan cruel, toda vez que hay muy buenas noticias para
ellos.
Así es.
Se informa oficialmente que
para este año 2026, el Gobierno Federal de México y el Gobierno del Estado de
Baja California Sur han establecido un plan de acción conjunta enfocado en la
atención permanente a la sequía.
Y lo mejor es que se habla de
lo que será una inversión histórica proyectada, además de programas de apoyo
directo a los ganaderos de la entidad.
Efectivamente.
Con anticipación se da a
conocer que, como un Plan Estratégico de Atención a la Sequía, a través de la
SEPADA se otorgarán apoyos emergentes como alimento balanceado, sales minerales
y la siembra de forraje.
Esto es por parte del gobierno
federal.
Mientras por su parte, el gobierno
estatal informó que durante la administración se aplican 207 millones de pesos,
enfocando un promedio de 40 millones de pesos anuales para mitigar la sequía y fortalecer
la infraestructura ganadera.
Pero la buena noticia no
termina ahí, toda vez que, a través de reformas a la Ley Ganadera Estatal, se
garantiza un seguro de vida para productores ante la pérdida de patrimonio por
la sequía.
Otra más es que se operan
fondos destinados a la atención de situaciones críticas por falta de agua y
alimento.
Todo ello, sin omitir que se
hará la reactivación del vivero en el Valle de Santo Domingo para producir
sorgo forrajero y distribuirlo a productores afectados.
Además, que se abren
ventanillas en los cinco municipios de BCS para registrar a los más de 7,600
ganaderos identificados.
Ahora bien, de manera
conjunta, ambos gobiernos federal y estatal coordinan la entrega de hasta 600
kilogramos de suplemento por beneficiario, en este caso para los pequeños
productores.
Y se anuncia que por parte de
los Programas de Bienestar, habrá apoyos directos que en 2026 varían entre 7
mil y 24 mil pesos, condicionados a la actualización de información de los
productores.
En este último caso, los
productores deberán estar actualizados en el padrón y se recomienda pertenecer
a una asociación ganadera para facilitar la dispersión de los recursos.
Y hay que decir que los
lineamientos específicos son publicados por la Secretaría de Pesca, Acuacultura
y Desarrollo Agropecuario, en marzo de cada año.
En síntesis, no es para menos.
Pues hay que dejar en claro
que el campo sudcaliforniano enfrenta una situación crítica y grave debido a la
falta de lluvias, lo que por consecuencias ha generado un déficit hídrico
severo en la entidad.
Y es que es muy cierto, la
falta de precipitaciones ha provocado escasez de forraje en los agostaderos, lo
que obliga a los productores a comprar alimento externo, elevando los costos de
producción y amenazando la sostenibilidad de la actividad.
Por otro lado, debemos
reconocer que la agricultura de temporal es inexistente debido a la aridez de
nuestra región.
Mientras que la agricultura de
riego enfrenta problemas por la sobreexplotación de los acuíferos, a grado tal
que se han reportado afectaciones en cultivos de verano por el estrés hídrico.
Y hay que dejarlo muy claro:
Baja California Sur presenta un déficit histórico de agua, con niveles de
sequía severa y una recarga natural de los acuíferos casi nula.
De tal manera que en su caso,
son los propios productores quienes han señalado que la sequía continúa
causando estragos, requiriendo apoyo extraordinario.
Aunque, es cierto, se han
registrado lluvias puntuales que han mejorado la situación en zonas
específicas, pero aún así la tendencia general es de sequía extrema.
Luego entonces, la crisis
hídrica se mantiene como el principal desafío para la producción agropecuaria
en el estado, agravada por la alta aridez de la región.
Por todo lo antes escrito, qué
bien que para este año se tomen las medidas necesarias de prevención.
Ya que de esta manera
amortiguarán el sufrimiento de los productores ganaderos.
Y estos podrán descansar de
sus constantes danzas al Dios Tláloc.
Cuestión de tiempo.