• La estabilidad de precios “no es gratuita”, porque lo que no se paga en la estación de servicio se deja de recaudar por otra vía, con implicaciones para el presupuesto y el gasto público, dice analista.
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Estado de México. - El costo por contener el
precio de las gasolinas y diésel mediante subsidios ayuda a suavizar el golpe a
consumidores, pero implica un costo directo para las finanzas públicas al
reducir la recaudación del Gobierno, advirtió el analista Manuel Herrejón.
Ante el encarecimiento
internacional de los combustibles en medio del conflicto en Medio Oriente que
inició hace seis semanas y ha bloqueado el comercio en el estrecho de Ormuz,
por donde transita el 20% del comercio de petróleo mundial, el Gobierno ha aplicado
estímulos fiscales al impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS), lo
que afecta sus ingresos tributarios.
Herrejón sostuvo que el ajuste
del IEPS amortigua el traslado del alza petrolera al precio final, pero no
elimina el costo económico, sino que lo mueve al frente fiscal.
“A través de estímulos al
IEPS, Hacienda ajusta la carga fiscal sobre los combustibles para suavizar los
movimientos del precio final al consumidor. Cuando el petróleo sube, el
gobierno reduce el impuesto; cuando baja, lo recompone”, explicó.
A su juicio, la estabilidad
“no es gratuita”, porque lo que no se paga en la estación de servicio se deja
de recaudar por otra vía, con implicaciones para el presupuesto y el gasto
público.
“Cada vez que el gobierno
reduce el IEPS para contener el precio de la gasolina, renuncia a ingresos
fiscales. No los difiere, no los recupera después: simplemente deja de
percibirlos”, señaló.
Además, alertó que cuando el
precio final no refleja por completo el costo real del combustible también se
debilitan los incentivos para mejorar eficiencia energética y logística.
De acuerdo con estimaciones de
Banamex, el costo anual de contener el alza de combustibles podría alcanzar los
22,000 millones de pesos, mientras que el BBVA México ha estimado que la menor
recaudación por IEPS a gasolinas podría alcanzar 38,000 millones de pesos.
En paralelo, Hacienda ha
afirmado que este mecanismo se mantendrá para apoyar a consumidores y
transportistas, aunque los subsidios aún no han alcanzado el 100% en gasolinas
y diésel.
A la par, el Gobierno también
ha empujado acuerdos con gasolineros para contener los precios, mientras la
presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que esos subsidios representan unos 5,000
millones de pesos semanales.
La presión llega en un momento
de repunte inflacionario, donde el Inegi reportó que la inflación subió a 4.59%
a tasa anual en marzo, con un avance de 5.05% en el componente no subyacente.
Banxico señaló que entre enero
y la primera quincena de marzo aumentó la inflación no subyacente y que
pesaron, entre otros factores, mayores variaciones en electricidad y gasolina.
En ese contexto, Herrejón
planteó que el debate de fondo pasa por reforzar refinación, producción e
infraestructura para reducir la dependencia externa y la necesidad de estímulos
recurrentes.