• La marcha puso en el centro la violencia vicaria y el aumento de agresiones contra mujeres en el municipio
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San José del Cabo, Baja
California Sur. Decenas de mujeres salieron a las calles del municipio de
Los Cabos este domingo 8 de marzo para conmemorar el Día Internacional de la
Mujer, en una jornada que combinó memoria, denuncia y exigencia de justicia
frente a las distintas formas de violencia que enfrentan en la región.
En San José del Cabo y Cabo
San Lucas se organizaron contingentes que avanzaron entre consignas, pancartas
y pintas. Desde la carretera Transpeninsular hasta la Plaza Mijares, las
manifestantes recordaron los nombres de mujeres víctimas de feminicidio en el
municipio, entre ellas Yeimi Alondra, Jazmín Esmeralda y Alí Suárez, como una
forma de mantener viva su memoria y exigir que los casos no queden en el
olvido.
Durante la movilización,
colectivas feministas señalaron que la marcha no solo busca visibilizar la
violencia de género, sino también evidenciar problemáticas sociales que
impactan directamente en la vida de las mujeres en Los Cabos. Entre ellas
mencionaron el aumento de la violencia sexual, la trata de personas, el
feminicidio, así como la falta de atención efectiva en casos de abuso contra
menores dentro de instituciones educativas.
También denunciaron el impacto
que tiene el desarrollo urbano y turístico en el territorio, señalando que el
crecimiento acelerado del municipio ha generado despojo de espacios costeros y
mayores cargas de trabajo doméstico y de cuidados para las mujeres.
Uno de los temas que más
resonó durante la jornada fue la violencia vicaria, una forma de violencia de
género en la que el agresor utiliza a los hijos o hijas para provocar daño
psicológico a la madre. Las manifestantes expusieron el caso de Karla Escobar,
quien, según denunciaron, perdió la custodia de su hijo después de decidir
terminar su relación con el padre del menor.
Este tipo de violencia comenzó
a ser abordado en el marco legal de Baja California Sur en julio de 2022,
cuando se reformó la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de
Violencia. Posteriormente, en junio de 2024, se tipificó como delito autónomo en
el Código Penal del estado, estableciendo penas de cuatro a seis años de
prisión, además de sanciones económicas.
Las colectivas también
cuestionaron la actuación de las instituciones encargadas de impartir justicia,
señalando que muchos procesos legales avanzan con lentitud y que las mujeres
enfrentan obstáculos para que sus denuncias sean atendidas de manera efectiva.
La movilización ocurre en un
contexto en el que la violencia familiar continúa siendo una problemática
creciente en la entidad. De acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del
Sistema Nacional de Seguridad Pública, Baja California Sur se ubicó en enero de
2026 como el segundo estado del país con mayor número de casos de violencia
familiar.
Las estadísticas muestran una
tendencia al alza en los últimos años: en 2021 se registraron 2,460 casos; en
2022, 2,620; en 2023, 2,946; en 2024, 3,344; y en 2025, 3,292. Tan solo en
enero de 2026 se han contabilizado 270 denuncias.
Para muchas de las
participantes, la marcha del 8 de marzo no es únicamente una conmemoración,
sino un espacio para visibilizar historias, acompañarse colectivamente y exigir
cambios que permitan a las mujeres vivir sin violencia.