Muy buenos días estimado Lector, gracias, muchas gracias por continuar prefiriendo este su Diario El Independiente.
Inicio esta columna comentando
a Usted; Existen factores externos que continúan obstaculizando el progreso de
nuestro País, sin embargo, también se debe reconocer la responsabilidad que le
corresponde a nuestros gobiernos por no haber realizado a tiempo las
correcciones y los ajustes necesarios para crecer con estabilidad y con
justicia. En este sentido; solo con una economía prospera, en crecimiento,
equitativa y saludable se podrá avanzar hacia una democracia de calidad. Creo
que ese es el enorme reto que las nuevas realidades les imponen hoy este año
2026, y todos aquellos que, desde la academia, el gobierno, la política y la
sociedad, juntos deben de contribuir a un México mejor.
Ahora bien: El estado debe
actuar en las actuales renegociaciones del T-MEC, (Tratado México Estados
Unidos y Canadá) con los instrumentos propios de una economía de mercado
moderna, para lograr esos objetivos y avanzar hacia un círculo virtuoso
compuesto por empleo, crecimiento, productividad, competitividad, desarrollo,
equidad y prosperidad. Las mexicanas y los mexicanos observan que actualmente
en nuestro País de acuerdo a la transformación se ha implementado un exitoso
modelo de desarrollo económico fincado en afianzar la infraestructura,
industrial, diversificar las relaciones comerciales con otros países,
desregular las actividades de negocios, apalancar a las micro y pequeñas
empresas y atraer la inversión extranjera, todas dirigidas a traducir los
logros económicos en empleos.
Bajo este contexto: México
tiene que intensificar la capacitación de inversores que generes nuevas fuentes
de trabajo; urgentemente fortalecer el mercado interno y continuar con una
activa política de promoción internacional en todo el País. Porque el fin será
crear un México con crecimiento, que este en paz consigo mismo, con confianza
en el gobierno y sus instituciones para que sea capaz de asumir un papel más
importante en la economía mundial. Hoy al igual que los empresarios, el Estado
debe tener una visión estratégica del mercado nacional y mundial, promover
asociaciones y alianzas entre inversionistas de distinto origen. Debe promover
de asistencia técnica a los inversionistas, y emprender una política eficaz
dentro y fuera de México para asegurar el seguimiento y la concreción de los
proyectos de inversión.
Ahora bien; Nuestro País es
hoy una economía vibrante y pujante. Está dando pasos definitivos para
convertirse en una nación verdaderamente competitiva, moderna y equitativa con
un porvenir largo por recorrer. Su próximo crecimiento depende de los niveles
de productividad que alcance, de la competitividad que logre, y la creación de
las condiciones adecuadas para que se desarrolle en un ambiente de certidumbre
y eficiencia. Porque una buena economía se apoya en la calidad del capital
humano que se posea, y este a su vez, es el factor central de una sociedad
cohesionada.
Concluyo: La economía nacional
es parte de las movilizaciones campesinas en toda la República Mexicana, y los
frecuentes planteamientos de diversos actores obligan a una reflexión
responsable, informada, original y realista que permita formular una propuesta
socialmente justa, políticamente viable y económicamente eficaz que beneficie a
todos, pero en especial a los productores mexicanos menos competitivos y más
pobres.